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Reportaje:Alemania 2006

Homenaje al fútbol y a sus ídolos en Múnich

El espectacular Allianz Arena acoge la ceremonia inaugural y el primer partido del Mundial entre la anfitriona, Alemania, y Costa Rica

El impresionante estadio Allianz Arena de Múnich ha acogido esta tarde la ceremonia de apertura del Mundial de Alemania. Ha sido una fiesta de homenaje al fútbol y a sus héroes más legendarios cargada de color y emotividad. Media hora de ceremonia que ha dado paso al verdadero protagonista, el balón, que ha echado a rodar a las 18.00 horas para que se lo disputen Alemania y Costa Rica.

Exactamente a las 16.23 horas, un ejército de 182 tamborileros ha inundado el campo Allianz Arena de Múnich y se ha desplegado ante sus dos porterías, dando una atronadora bienvenida a los más de 70.000 espectadores que han seguido el acontecimiento en directo desde las gradas y a los cientos de millones que lo han hecho por televisión. Acto seguido, ha comenzado una interpretación musical a cargo del coro juvenil de Bad Toelz, que ha hecho recordar que la inauguración se celebra no sólo en Alemania sino sobre todo en Baviera. Después, hombres de todas las edades se han desplegado en el terreno, cubierto por un enorme manto rojo, para tocar unos gigantescos cencerros característicos de esa región alemana. La tradición ha dado paso de inmediato a la modernidad a través de una original coreografía, con un ritmo mezcla de hip-hop y reggae, protagonizada por jóvenes bailarines alemanes. La fiesta ha introducido elementos característicos de todas las partes del mundo con el desfile de vestidos tradicionales de los cinco continentes.

Reunión de campeones

Más tarde, ha llegado uno de los momentos culminantes de la tarde, con la entrada en el campo de la modelo germana Claudia Schiffer y, sobre todo, del astro del fútbol por excelencia, Pelé, quienes han introducido en el centro del terreno la mítica Copa Jules Rimet. Justo en ese momento, una voz en off ha anunciado la entrada de cerca de 160 campeones mundiales, entre los que han figurado otros astros, como Maradona o el argentino Mario Kempes, máximo goleador de la Copa de 1978. El momento de mayor emoción se ha vivido con la entrada de la delegación alemana campeona del mundo en 1974. Un enorme aplauso colectivo se ha levantado sobre la futurista estructura del estadio de Múnich. Otro momento de comunión entre la grada y los ídolos del balompié ha tenido lugar con la irrupción de una nutrida representación de jugadores brasileños campeones del mundo. Brasil, el país que más gestas e imágenes bellas ha aportado al deporte rey, ha recibido su justo homenaje del público alemán.

Además, se ha homenajeado a todos los futbolistas fallecidos durante este año con especial recuerdo para el español Telmo Zarra y el norirlandés George Best. Al término del minuto de silencio, el presidente de Alemania, Horst Koehler, acompañado del de la FIFA, el sueco Josefh Blatter, ha procedido a inaugurar el Mundial. Tras las palabras de los mandatarios ha llegado uno de los instantes de mayor belleza y plasticidad de toda la ceremonia: su epílogo. Bajo los acordes del himno oficial de la FIFA, compuesto por el músico alemán Herbert Groenemayer, han empezado a desfilar las banderas de los 32 países participantes. La última en aparecer ha sido la de España. Una señal para los más supersticiosos.

En el Mundial de 2006, el más comercial y espectacular de todos los tiempos, participan 32 selecciones de los cinco continentes y será seguido por una audiencia potencial de 30.000 millones de personas de todos los rincones del planeta.