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Entrevista:MARIO ROSAS | Centrocampista del Castellón

"Pasé de ser el niño bonito del Barça a Segunda B"

Su historia es la de lo que pudo haber sido y no fue. Una estrella del fútbol, como sí se convirtió Xavi, su compañero en la cantera del Barça, que lo consideraba la joya de la corona. Lo bueno es que, a los 28 años, al malagueño Mario Rosas nadie le quita la ilusión de poder jugar en Primera.

Pregunta. Xavi dice que el crack de la cantera del Barça era usted.

Respuesta. En el vestuario del Castellón hay un poco de cachondeo con eso. Que podría estar en Primera ganando más dinero y, sin embargo, estoy aquí. Te machacan diciendo que el que esté aquí es un poco culpa mía.

P..¿En qué se parece y en qué se diferencia de Xavi?

R..Cuando jugaba con Xavi, yo lo hacía más adelantado, era el que daba el último pase y marcaba. Era más vistoso. Él jugaba más atrás, de guardar la posición, de cuatro. No perdía nunca un balón y yo me cabreaba con él. Ahora tiene más llegada, más gol.

P. ¿Cómo comenzó?

R..En el equipo de un barrio humilde de Málaga en que vivía, el Portada Alta. Mi padre trabajaba en una empresa de construcción y mi madre de administrativa. Con 13 años, Esteban Vigo, el actual entrenador del Xerez, ojeador del Barça por Andalucía entonces, vino a verme y me propuso hacer una prueba con el Barça.

P..¿Fue duro separarse de la familia con 13 años?

R. Eso va con el carácter de cada persona. Evidentemente siempre echas de menos a tu familia. He visto a mucha gente que se pasaba mucho tiempo llorando. Iniesta lloraba mucho por la ausencia de sus padres.

P..¿Qué se encontró?

R. A chavales con la ilusión de llegar algún día al Barça. Te das más cuenta de la grandeza del club cuando te vas. Yo allí fui muy feliz, pero me tuve que marchar con 20 años.

P. Su forma de jugar es fruto de la escuela del Barça.

R. Desde que llegas ahí, te intentan inculcar eso. Ahora ha salido Sergio Busquets. La manera de entrenar y de entender el fútbol necesita jugadores de este perfil.

P. ¿Y por qué no cuajó?

R. Tenía por delante a Figo, Rivaldo o Kluivert. La idea era irme a un equipo de Primera, tener minutos e intentar volver. Tomé una decisión poco acertada de marcharme al Alavés. Aunque a nivel colectivo fue un buen año, ya que disputamos la final de la UEFA que perdimos ante el Liverpool, apenas disputé minutos. Y me marcó un poco.

P. ¿Mané no contó con usted?

R. La culpa de no jugar fue mía. La culpa de no haber llegado a más no la achaco a ningún entrenador ni a la suerte.

P. ¿A qué lo achaca entonces?

R. La actitud de los jugadores cuando salimos del Barça, al tener ese perfil tan marcado, nos cuesta adaptarnos y salir a otros equipos y tener que jugar de otras maneras. Yo salí del Barça y tenía la idea de jugar bien al fútbol, de hacer un caño, de dar un pase, de defender lo mínimo, porque en el Barça te enseñan a tener el balón. Cuando te vas de allí te das cuenta de que tienes que defender mucho más, de que hay que presionar, y, si no tienes eso, no puedes jugar al más alto nivel.

P. ¿No pensó en emigrar?

R. Después del Alavés estuve en Estados Unidos, en el Metrostar, durante un par de meses. Pero aquello es algo que tienes que probar a partir de los 30. Es un poco como la NBA, en la que cada uno va a su aire. Teníamos partidos los sábados y ni comíamos los compañeros juntos. Con algunos apenas llegué a hablar.

P. ¿Quiénes formaban su quinta en el Barça?

R. El Barça B con el que ascendimos lo formábamos Arnau, Felip, Óscar Álvarez, Babangida, Xavi, Gabri, Puyol, Luis García... Prácticamente todos han jugado al menos un año en Primera.

P. ¿Conoció a Cruyff?

R. Sí. Para nosotros era Dios. El que ha inventado esa idea de fútbol. Es el Barça puro.

P. La Eurocopa ganada por España con los pequeños (Xavi, Iniesta, Silva, Cazorla) les ha beneficiado a los livianos como usted.

R. Sí. Ha habido una época que parecía que los pequeñitos no teníamos nada que hacer. A raíz de la Eurocopa, los jugadores que ya lo hacían bien, encima han ganado un título importante. Se puede jugar muy bien y ganar.

P. Y, sin embargo, con 24 años tuvo que jugar en Segunda B con el Girona tras pasar antes por muchos equipos.

R. Fue un poco duro. De ser el niño bonito del Barça a jugar en la Segunda B cambia. Pero de todo se aprende. Después de unos años muy malos estoy disfrutando en el Castellón. Por supuesto que pienso que puedo jugar todavía en Primera y que me iría mucho mejor. Ahora soy mucho más ambicioso que antes.

P. ¿Cuál fue el mejor momento de su carrera?

R. Quizás cuando Van Gaal nos comunicó a Xavi y a mí que comenzábamos a entrenarnos con el primer equipo. Teníamos 17 años. Yo debuté en el último partido de Liga ante el Salamanca, que se jugaba el descenso. El Barça ya era campeón de Liga. Nos ganaron pero para mí fue muy bonito.

P. ¿Qué tal era Van Gaal?

R. Muy trabajador. Llegaba siempre el primero y se marchaba el último. A mí y a Xavi nos trataba siempre muy bien. Era perfeccionista. El segundo año perdió un poco los papeles.

P. ¿Esperaba el éxito del Barça de Guardiola?

R. De jugador ya lo veías que era muy meticuloso, un entrenador en potencia. Este Barça creo que es mejor que el de Cruyff.