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Irlanda, al fin

El 'XV del trébol' logra, 61 años después, su segundo 'Grand Slam' del Seis Naciones

LUIS MARTÍN Barcelona 21 MAR 2009 - 21:54 CET
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Irlanda ha terminado este sábado con 61 años de miseria en el Milennium de Cardiff al derrotar a Gales (15-17) en el último partido del Seis Naciones, en una victoria épica, trabajada y tremendamente emocionante, que reportó para el XV del Trébol todas las alegrías; se lleva la victoria en el Seis Naciones, gana la Triple Corona al vencer a los tres equipos británicos, y el Grand Slam después de ganar todos los partidos del campeonato, un honor que sólo habían conseguido en 1948, o sea, hace 61 años.

La histórica victoria de Irlanda trasciende en su significado a lo meramente deportivo, por cuanto se ha conseguido jugado en un campo prestado - en Croke Park, templo de los deportes tradicionales gaélicos, no británico - y con el proceso de paz alterado tras dos recientes atentados. No tiene Irlanda muchos motivos para festejar, pese a que el partido de hoy fue seguido desde los más recónditos lugares del mundo, donde se celebraron convenientemente los dos ensayos de O'Driscoll y Bowe, al inicio de la segunda parte, los puntos por transformación obtenidos por O'Gara y el drop en el minuto 78 del medio de melé.

Gales, que se jugaba la Triple Corona y podía ganar el Seis Naciones por segundo año consecutivo si vencía por más de 12, sabía de sobra que sacaba a Irlanda del partido o el partido era verde, así que en el minuto 1 el capitán galés lió un pollo, placando a destiempo a O'Gara. El árbitro, que lo vio, no concedió la expulsión, así que el primer tiempo se jugó demasiado embarullado para el gusto irlandés y terminó con ventaja de Gales (6-0).

Se sabe que en 1948, antes de empezar el duelo que le dio su primer Grand Slam a Irlanda, el capitán reunió al equipo y les dijo: "Patear todo lo que se mueva por encima de las margaritas". Esta por ver qué le dijo Kidney a sus chicos, pero comandados por O'Driscoll -capaz de meterse en el paquete para ensayar o robar -le dieron la vuelta al partido.

Ganarle la mano a la historia exige mucho, así que el partido se decidió en el último minuto, cuando Stephen Jones, el apertura galés, no acertó a transformar el último golpe de castigo con que el árbitro inglés del partido penalizo a Irlanda. El 10 galés había mantenido vivo a su equipo patada tras patada ?transformó tres golpes de castigo de cuatro que lanzó y logró un drop, pero no está claro si fue el aliento de San Patricio, la distancia a palos - 49 metros - o que le atenazó la presión, pero se le quedó corta la patada, y presión, pero se le quedó corta la patada, y el partido y la gloria fue irlandesa. Fin a 61 años de miseria.

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El capitán irlandés Brian O'Driscoll (derecha) alza la copa junto a Ronan O'Gara tras el final del partido frente a Gales, que le ha dado el triunfo en el torneo. / AFP

 
 

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