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Entre la fe y los regalos del Sporting

Triunfo y respiro del Almería en el partido 100 de Lillo en Primera

RAFAEL PINEDA 7 FEB 2010 - 21:39 CET
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No está el fútbol de alta competición para hacer regalos. Menos todavía cuando se lleva sobre las alforjas una racha de tres partidos seguidos sufriendo la derrota y se afronta un nuevo compromiso con bajas importantes. Todos estos factores debieron de ser tenidos en cuenta por el Sporting, sobre todo cuando a los 11 minutos se puso con un jugador más por la justa expulsión por manos en el área de Chico, con el consiguiente penalti , anotado por Diego Castro.

Todo pintaba a favor del Sporting, que tiró por la borda un partido en el que estuvo durante 68 minutos en superioridad numérica y acabó en inferioridad por las expulsiones de Barral y Gregory. Le faltó experiencia, jugó con demasiada suficiencia y permitió que el Almería le remontara con un gol de Crusat y otro de Domingo Cisma impropio de Primera: el lejano lanzamiento de falta del lateral entró de forma suave ante el confiado Juan Pablo.

Almería 3 - Sporting 1

UD Almería: Diego Alves; Míchel, Chico, Acasiete, Cisma; M''Bami, Bernardello, Soriano; Corona (Juanma Ortiz, m.57), Goitom (Piatti, m.84); y Crusat (Guilherme, m.76).

Sporting de Gijón: Juan Pablo; Sastre, Gerard, Gregory, Canella; Pedro, Portilla (Carmelo, m.62), Rivera, Diego Castro; Bilic (De las Cuevas, m.57) y Barral.

Goles: 0-1, M.12: Diego Castro, de penalti. 1-1, M.14: Crusat. 2-1, M.42: Domingo Cisma. 3-1, M.80: Guilherme.

Árbitro: Ayza Gámez (Comité Valenciano). Amonestó a los visitantes Juan Pablo, Rivera, Diego Castro, Sastre, Barral y Portilla. Expulsó al local Chico (m.11), por parar el balón con la

mano en la misma línea de gol, y a los visitantes Barral (m.79), por agredir a Juanma Ortiz, y a Gregory (m.81), por desconsideración con un recogepelotas.

Incidencias: Partido correspondiente a la vigésima primera jornada de Liga en Primera División, con cerca de diez mil espectadores en el Estadio de los Juegos Mediterráneos.

Muy tarde tomó el mando el Sporting, en la segunda mitad y con el Almería decidido a aferrarse a la victoria como fuera, acumulando hombres en la defensa, tirando de la veteranía de Soriano y, sobre todo, gracias a los reflejos de Alves. El meta se lució ante Portilla y Ayza Gámez no vio un penalti cometido por Bernadello. Se le escapó ahí el partido al Sporting. Atolondrado y sin ideas, acabó desquiciado por la expulsión de Barral y el gol al contragolpe de Guilherme.

Cuando peor pintaban las cosas para el cuadro andaluz, su técnico, Juan Manual Lillo, festejó con victoria su partido 100 en Primera. Poco a poco, el Almería se aleja de la zona de descenso. Tres puntos a estas alturas le suponen un auténtico balón de oxígeno.

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