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Un delantero superdotado

El surcoreano Park Chu-young, que será el ariete frente a Uruguay, tiene un coeficiente intelectual de 150

Park Chu-young es con seguridad uno de los futbolistas más inteligentes del Mundial de Sudáfrica; su cociente intelectual es de 150, lo que le convierte en superdotado. Sus padres querían que se dedicara a la investigación, pero acabó dándole patadas a un balón. Tampoco lo hace mal. El delantero coreano es una de las estrellas del Mónaco de la League 1 y de su selección. Su año de explosión fue 2004, cuando recibió el galardón de mejor joven de Asia. Con 25 años y en su segundo Mundial, está llamado a ser el relevo del otro Park (Manchester United) como estandarte de los Guerreros Taeguk. Hoy se bate con Uruguay en los octavos de final.

El llamativo delantero solo ha jugado en dos equipos, el Club Seúl y el Mónaco, y en los dos ha sido titular indiscutible. Se dio a conocer como un delantero habilidoso dentro del área, con gol, visión de juego y muy trabajador, cuyas principales carencias eran el juego aéreo (a pesar de sus 1,82m) y el disparo desde fuera del área. Todavía no ha superado sus registros goleadores de 2005 (18 dianas en 30 partidos con el Seúl), cuando se pensó que sería un ariete anotador. Ese mismo año, debutó con la selección absoluta y en sus dos primeros partidos marcó sendos goles. El segundo fue decisivo para conseguir el empate contra Kuwait, que dio a los surcoreanos el pasaporte para Alemania 2006. Pero su progresión sufrió un brusco frenazo tras ese Mundial, y más que por lo goles, ahora destaca por su movilidad, su trabajo colectivo y su visión de juego.

En su primera Copa del Mundo, solo jugó en un partido, el último de la fase de grupos contra Suiza y que confirmó la eliminación de los asiáticos. En este encuentro, salió de titular pero cometió una falta que, no solo le costó una amarilla, sino que se convirtió en el primer gol helvético. El resultado final fue 2-0. Sus dos siguientes temporadas fueron un tanto desastrosas, en 2006 marcó solo ocho goles y en 2007, cuatro. Además, cada vez jugaba menos. Decidió cambiar de aires y aceptó una oferta del Mónaco en el verano de 2008. "Soporté mucha presión en mis comienzos. No supe protegerme mentalmente. En Europa era poco conocido y era un buen sitio donde resurgir" llegó a decir.

Efectivamente renació. Sus primeros números en la Costa Azul mostraron que se había adaptado rápido a una Liga exigente como la francesa (jugó 31 partidos, todos de titular), pero seguía faltándole gol, al anotar solo cinco dianas. Sus números han mejorado este año. Aunque ha jugado menos (27 partidos), principalmente debido a las lesiones, ha metido más tantos (8). También en la selección ha adquirido más importancia. En la fase de clasificación, ha sido el jugador que más encuentros ha disputado (12), el tercero que más minutos ha jugado y el segundo máximo goleador, con tres dianas.

En Sudáfrica ha disfrutado de todos los minutos posibles (270), pero de nuevo le sobrevinieron los fantasmas del pasado cuando se metió un gol en propia meta contra Argentina, que les endosó un sonoro 4-1. Pero se sobrepuso a la adversidad y metió el segundo gol de su equipo contra Nigeria de falta directa. El partido acabó con empate y clasificando a Corea del Sur. Ante Uruguay el escudero de Ji-sung será el encargado de marcar los goles y mostrar el camino de su selección hacía los cuartos de final. Cerebro le sobra.