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Reportaje:

"Se ha prestigiado el fútbol de calidad"

Del Bosque se siente "orgulloso" de sus jugadores y destaca los "valores" humanos del grupo

Estaba Vicente del Bosque sentado junto a Andrés Iniesta en la sala de conferencias del estadio Soccer City cuando un periodista británico preguntó al jugador si cree que la selección española evolucionará hasta llegar como potencia asentada al Mundial de Brasil. "Ahora vamos a disfrutar", empezó a responder Iniesta, "porque imagínese lo que queda para 2014...".

Le interrumpió un ruido sordo. Un golpe. Hubo una irrupción violenta y en escena apareció Puyol con la cara completamente inflamada. Rojo como un tomate. La yugular se le dilataba en el cuello y los pelos revueltos le daban un aire peligroso, sobre todo porque blandía una botella de cerveza en la mano derecha como quien agita un mazo. Los funcionarios de la FIFA intentaron retenerlo, pero fue imposible. "¡Eres el mejor, Andrew!", rugió el payés con la voz rota de tanto gritar; "¡te queremos!". Puyol, un tipo moderado que jamás se descomponía fuera del campo, estaba desencajado y provocó una escena tremenda, sobre todo cuando Piqué se asomó por detrás con más cerveza y más gritos laudatorios. "You are the number one!, ¡eres el número uno!", rugía.

A Del Bosque no le quedó más remedio que aplaudir, llevarse la mano a la cara y soltar una risa. "Ellos ya contestaron", dijo Iniesta antes de marcharse. "¡Adeu!", se despidió Puyol.

El ruido dio paso a la serenidad de Del Bosque, que hizo un esfuerzo por mostrarse generoso con Holanda a pesar de que los presentes le invitaron a que criticase su dureza. "Estoy obligado a felicitar al rival", dijo; "nos ha hecho un partido muy difícil. Nos ha maniatado y no nos ha dejado jugar con comodidad. Yo estoy aquí para hablar de las cosas buenas del fútbol. El juego intenso y trabado que ha planteado Holanda forma parte del fútbol".

"Esta final", prosiguió el técnico, "ha prestigiado el fútbol de calidad, el juego ofensivo y de ataque. El inevitable pressing de los equipos es el contrapunto de todo esto y Holanda se ha manifestado así. En la misma línea se comportaron Paraguay y Chile, que han abierto vías nuevas desde el punto de vista de la presión y el juego ofensivo en este torneo. Creo que en este Mundial el fútbol ha evolucionado y la final lo ha premiado".

Del Bosque entendió que el partido tuvo un punto de inflexión claro. "A partir de la ocasión que marró Robben, solo ante Casillas, nos empezamos a imponer", comentó; "es posible que luego Cesc haya cambiado el rumbo del partido definitivamente. Con su entrada al campo hemos tenido la posesión del balón un poco más y hemos ganado en profundidad y ocasiones generadas. Ramos, Cesc y Villa pudieron definir, pero no lo hicieron y hubo que esperar".

"Si no jugamos bien nosotros fue por méritos del adversario", continuó; "aguantar a Holanda con el ritmo que impuso fue muy difícil. Pero sufrieron un desgaste físico muy grande y se les notó al final de la segunda parte, cuando ya solo les quedó fuerza para contraatacar. Con Holanda cansada, creímos oportuno dar entrada a Cesc. Sopesamos muchas cosas en ese cambio porque no solo perdíamos un especialista en los penaltis como Alonso, que nos habría servido si llegábamos a ellos. Lo que más miedo me daba fue que perdíamos altura frente a unos adversarios que nos superaban en el juego aéreo por su físico. Hemos sopesado todo eso y resuelto que valía la pena intentar controlar el juego con Cesc. Coincidió su entrada con que Holanda remitía en sus acciones y encontrábamos más espacios".

Del Bosque ensalzó una vez más a sus jugadores: "Estamos orgullosos de todos ellos, de los que han estado en el césped y de los que han estado en el banquillo. Hemos trabajado durante 50 días sin ningún problema. Este grupo no solo ha pensado en ganar, sino también en otros valores". Después contó que había recibido una llamada del rey Juan Carlos, pero que las condiciones de bullicio festivo que había en el vestuario le habían impedido entender nada. "Ha sido difícil pronunciar una palabra", dijo, "pero él estaba contentísimo".

El seleccionador español quiso rendir tributo a Luis Aragonés, su predecesor, y su equipo: "Este título tomó impulso en junio de 2008 con la conquista de la Eurocopa. El Mundial ha sido la continuación del trabajo que hizo aquella gente. En la selección hemos intentado conservar la herencia buena que recibimos sin borrar el pasado y siguiendo la línea marcada, independientemente de introducir gente nueva en el equipo, lo que, por otra parte, es inevitable".

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