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Lluvia, Twitter y surrealismo en Celtic Manor

Suspendida durante más de siete horas por la lluvia, la primera jornada de la Ryder Cup se llena de situaciones curiosas, imprevistos y, también, muy buen golf y emoción

La primera jornada de la Ryder Cup que se disputa en Celtic Manor, Gales, ha tenido unos ingredientes peculiares y un desarrollo en el que la emoción y el buen golf jugado en condiciones durísimas se ha mezclado con fotos de twitter y trajes impermeables que hacían aguas. Al final de un día marcado por una interrupción de más de siete horas EE UU tiene 2,5 puntos y Europa 1,5 con el partido más adelantado, el de Westwood- Kaymer contra Mickelson- Johnson en el hoyo 12. Esto obliga a un horario de locos pactado por los dos equipos que llenará el sábado el campo de jugadores desde la primera hora para intentar que esta Ryder no sea la primera de la historia en terminar un lunes.

La mañana ha empezado como lo hace cualquier mañana de un día cualquiera en Gales en pleno mes de octubre: niebla, lluvia y un tiempo desapacible que no ha impedido a los miles de fans que se han congregado en las gradas del hoyo uno disfrutar del momento y jalear con gritos y cánticos que sólo podrán ver en la Ryder a los jugadores europeos. Unos jugadores europeos que hasta la suspensión de los partidos por lluvia dos horas después del inicio dominaban tres de los cuatro partidos en juego.

A pesar de que el capitán del equipo estadounidense, Corey Pavin, insistía en la BBC en que sus chicos sí saben jugar en agua, lo cierto es que no están tan acostumbrados a ese tipo de lluvia constante y pronto han empezado a presionar para que se suspendiese la jornada. Al final el jefe de los árbitros en Europa, John Paramour, ha decretado la suspensión con el partido más adelantado, el de Westwood y Kaymer en el hoyo seis. Era imposible ni siquiera dropar la bola en un lugar jugable.

Twitter a pesar de Monty

Entonces se ha iniciado un baile surrealista de declaraciones cruzadas, noticias asombrosas y fotos curiosas colgadas del twitter de Poulter y McIlroy, que no han hecho mucho caso a la prohibición inicial del capitán Colin Montgomery de no usar la red social durante la Ryder.

Las declaraciones de los dos capitanes en los medios británicos asegurando que era una pena pero que no han tenido más remedio que parar han sido seguidas por las de Bernard Callacher, tres veces capitán del equipo europeo de Ryder Cup y que ha expresado en voz alta lo que muchos piensan: "Esta Ryder se tendría que haber jugado hace dos o tres semanas", ha asegurado antes de señalar al circuito estadounidense, cuyos play off terminaron el pasado domingo, como responsables del retraso. El hecho de que el campo esté construido en el valle Usk proporciona unas gradas naturales espectaculares, pero no ayuda mucho al drenaje de las calles durante las más que previsibles lluvias.

Mientras seguíamos en el canal de Eskup de golf  las últimas noticias y tratábamos de informar a los lectores de EL PAÍS de cuándo se reanudaba el juego (anuncio que ha sido demorado una y otra vez sin más explicaciones que una pequeña línea en la web oficial) nos hemos encontrado con una noticia sensacional en pleno siglo XXI: los trajes de agua de los jugadores de EE UU, y sus bolsas de material, hacían agua, no eran del todo impermeables, no servían para las condiciones de Gales. La imagen de los asistentes buscando pantalones nuevos en la tienda del campo ha tenido que ser antológica.

"Nuestros trajes funcionan muy bien", ha respondido no sin cierta sorna el joven Rory McIlroy, que se ha entretenido ganando a todos sus compañeros en la X-Box y colgando en su twitter fotos como la Miguel Ángel Jiménez durmiendo a pierna suelta en un sillón. Pero ha sido el inglés Poulter, un amante de la Ryder que estaba dándolo todo ante un Tiger Woods irregular, quien ha contado más cosas a través de un twitter que siguen más de un millón de fans y en el que ha dejado fotos de Padraig Harrington durmiendo en el suelo del vestuario.

Anécdotas a parte, la vuelta del juego ha permitido, en algo más de dos horas, ver buenísimos golpes en un campo que se ha recuperado excepcionalmente, grandes putts en unos greenes muy lentos, mucho puño fuera y una igualdad extrema. Celtic Manor ha enseñado sus dientes. Al final, EE UU se marcha arriba en dos partidos, Europa domina en uno y otro está empatado, pero la situación está muy lejos de ser definitiva.

Mañana, seis foursomes, es decir, todos los jugadores de los dos bandos en el campo al a vez. Si el tiempo, que amenaza lluvia y niebla, lo permite.