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Marca Messi, disfruta el Barça

Los azulgrana juegan con mayor naturalidad y fluidez cuando el primer goleador es el argentino

RAMON BESA Barcelona 27 FEB 2011 - 23:57 CET

El Barcelona se desvive por Messi. No hay partido en que Pep Guardiola no le invoque desde la banda: "¡Leo! ¡Leo! ¡Leo!", le gritaba el sábado a pie de campo en Palma de Mallorca para certificar que, por una vez, accedería al cambio después de una semana de entrenamiento en el gimnasio por unas molestias. Nada, ni caso. La Pulga siguió en la cancha y hasta se permitió sacar de banda después de robar la pelota presionando a un rival. A los técnicos, sabedores de que Messi no admite que le sustituyan -"sería como mandarle a por pan en pleno partidillo en la calle", argumenta Tito Vilanova- y temerosos de una lesión a destiempo, les preocupa la manera como acaba los partidos y más aún cómo los empieza.

La mayoría de sus compañeros y entrenadores coincide en que no hay nada más saludable para el equipo que comenzar con un gol de Messi. A la que marca, el argentino se libera y se pone contento, gana confianza, compite para aumentar sus registros, fija las condiciones del partido y el juego fluye a su alrededor. No es lo mismo cuando no marca porque a veces se enfurruña, como si el partido le debiera un gol, y pierde naturalidad. Nueve encuentros de la Liga se han iniciado con un gol de Messi y solo contra el Mallorca no sirvió para ganar en el Camp Nou. El sábado, en cambio, desequilibró con un tanto excepcional por el control orientado con la cabeza con el que se preparó el remate, también con la testa.

Aunque el Arsenal le remontó el marcador en la Champions, el Barcelona resulta un equipo muy difícil de contener con solo un gol a favor. "Ocurre que, cuando tú llegas, el balón ya no está, ya se lo han pasado porque juegan a uno o dos toques, y si metes el pie te cae una tarjeta amarilla porque llegas tarde", argumenta Michael Laudrup, el entrenador del Mallorca; "parece que los rivales no hagan nada. Lo que pasa es que el Barça te vacía física y mentalmente. Corres detrás de la pelota todo el rato". Jorge Wagensberg, director del Museo de la Ciencia de la Fundación La Caixa, recurre a un ejemplo para explicar el efecto del pase multiplicador en el Barça: "En el mar Rojo existe un pez capaz de emitir una luz en la oscuridad, lo que consigue gracias a un pacto simbiótico con bacterias luminiscentes. Es el Photoblepharon palpebratus. El destello se emite justamente antes de cambiar bruscamente de rumbo, con lo que un eventual depredador muerde siempre en blanco, con la consiguiente mella en su autoestima física y mental".

Al gol de Messi en el estadio Iberostar siguió un segundo de Villa y un tercero de Pedro. Los tres delanteros del Barça suman ellos solos más goles (56) que el Madrid (55) y su contribución significa el 73,5% de total del equipo en la Liga y el 71% del global (83 de 118). Messi ya suma 42 goles (26 en la Liga), una cifra extraordinaria si se tiene en cuenta que su récord está en 47, los mismos que marcó Ronaldo (1996-1997), y que aspira a batir los 38 de Hugo Sánchez en la temporada que el Madrid metió 107 (1989-1990). Villa ya ha igualado a Ibrahimovic con 21 (17 en la Liga) y Pedro suma 20 (13 en la Liga). Los tres se han juntado en 23 de los 42 partidos jugados y solo en uno, contra el Athletic en la Copa, se quedaron sin marcar, mientras que han conseguido cinco plenos: Mallorca, Getafe, Deportivo, Almería y Panathinaikos.

La efectividad de los puntas certificó el triunfo del Barcelona en Palma y, ante la ausencia de titulares como Valdés, Alves, Puyol y Xavi, ayudó a cohesionar un plantel que parece escaso. Jugadores menos habituales como Keita, Adriano y Pinto revindicaron su valía, al punto de que, hoy por hoy, solo Milito parece fuera de foco, seguramente por no estar en forma. La buena sintonía en el vestuario se refleja en jornadas como la de ayer: 13 jugadores acudieron voluntariamente a la ciudad deportiva en día de fiesta.

"Messi no solo es el número uno, sino que también nos hace mejores a los demás", coinciden varios futbolistas, agradecidos a las 15 asistencias de La Pulga. A fin de cuentas, se trata de que Messi esté contento y cuanto antes mejor. "Yo salgo a divertirme, pero hay partidos que no me salen bien y entonces me enfado un poco en el campo", confesó en una deliciosa entrevista a Barça TV realizada por Jaume Marcet en 2003, a los 16 años; "al principio, costó, pero después los compañeros se me abrieron todos".

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Messi intenta avanzar ante el marcaje de Rubén en el Mallorca-Barça del sábado. / DAVID RAMOS (GETTY)

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