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Relevo en el 1.500 femenino

Isabel Macías, zaragozana con un abuelo chino, única representante española en los Europeos en pista cubierta al centrarse Natalia Rodríguez y Nuria Fernández en el cross

AMAYA IRÍBAR Madrid 27 FEB 2011 - 23:58 CET

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El 1.500 es de agradable memoria para el atletismo español. Desde 1968, cuando Fernando Morera acabó segundo en los Campeonatos de Europa en pista cubierta, los mediofondistas se han acostumbrado a brillar. Primero los hombres y desde hace unos años también las mujeres con Natalia Rodríguez y Nuria Fernández. Pero, ausentes estas dos grandes estrellas, centradas en el cross, la única española que correrá esta distancia en los Europeos de París, que empezarán el jueves, es Isabel Macías, que despuntó como júnior y, tras unos años de mala suerte, vuelve a nacer para el atletismo internacional a los 26.

Macías fue sexta en los Europeos sub 23 en 2005 y 15ª en 2006 en los absolutos al aire libre. Después se frenó. Una lesión fortuita -pisó mal al salir del AVE en Sevilla y se hizo un esguince de rodilla- le trastocó. "Nunca me había lesionado", recuerda en conversación telefónica, "y me afectó mucho. Cuando volví, no era capaz de terminar una carrera. Me tenía que retirar. Era lloro tras lloro y pensaba: 'Yo no estoy aquí para sufrir".

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Hasta el año pasado. Las cosas empezaron a salirle bien y lo apostó todo a los Europeos de Barcelona. Compró entradas para sus padres, para su hermano pequeño, y... se quedó a seis centésimas de segundo de la marca mínima para participar. "Todavía me acuerdo de la rabia, de cómo lloré y de Natalia intentando consolarme".

Isabel Macías, zaragozana, es Isabel Macías Chow y tiene sangre española y china, la de su abuelo materno, que llegó a España en busca de un futuro mejor. No habla chino, pero lleva tatuado en caracteres chinos el nombre de su abuelo en la tripa. Y es mucho más que una atleta. Estudiante de segundo de periodismo, empezó en el atletismo "por casualidad, como todos", de la mano de un profesor del colegio. "La primera vez corrí con zapatillas de fútbol-sala. Tendría 10 u 11 años", se ríe ahora. Luego, probó todas las modalidades, también los saltos, también los lanzamientos, pero pronto se decantó por el medio fondo: "Hacíamos 1.000 metros, dos vueltas al cole, y ganaba a algunos chicos".

Ahora su vida se divide entre los entrenamientos, en sesión de mañana y tarde tres días a la semana -"soy muy metódica y leo bien las carreras, aunque me falta bagaje internacional"-, las clases de segundo de periodismo -"así me oxigeno"- y los viajes a Sevilla, donde vive su novio, el ochocentista Luis Alberto Marco, que también estará en París. "Hay vuelo directo de Ryanair, así que tampoco es tan complicado".Macías no compró entradas para su familia para no gafar su clasificación y ahora no sabe si habrá. Lo sabrá el viernes, tras la clasificación.

"Tiene que ir a disfrutar, paso a paso", le recomienda Natalia Rodríguez, subcampeona mundial en pista cubierta. Con 4m 16,72s este año, Macías está "un poco justita para la final, pero en París estará todo muy abierto porque falta gente importante", añade.

"Hasta ahora no había sentido presión", reconoce Macías; "tengo asumido que tomo el relevo de grandes campeonas, pero mi lucha es por llegar a la final".

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Isabel Macías (la segunda por la izquierda), en una competición internacional en 2006. / BRENNAN LINSLEY

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