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Escudo 'vinotinto', corazón rojo

Julio Álvarez, centrocampista del Numanica e hijo de emigrantes gallegos, debutó con la selección de Venezuela y ya aspira a jugar el Mundial de Brasil

RODRIGO CARRETERO Madrid 14 OCT 2011 - 20:46 CET

A la sombra de los flashes que iluminaban a Amorebieta, el jugador del Athletic que el martes marcó el gol de la victoria de Venezuela ante Argentina, Julio Álvarez (Caracas; 1981) alcanzaba un sueño. El centrocampista del Numancia debutaba con la vinotinto en el minuto 82 de ese partido. Apenas estuvo 10 minutos sobre el césped, suficiente para él. "Vestir la camiseta de una selección absoluta era una meta que perseguía desde siempre", relata en una conversación telefónica recién llegado a Soria. Su estreno es particular dado que Julio Álvarez es hijo de emigrantes gallegos que se fueron a Venezuela para trabajar. En aquel país nacieron él y su hermano, que regresaron a España con sus padres cuando apenas tenían cuatro años. El futbolista, de hecho, fue internacional con las categorías inferiores de la selección española y ha jugado con la selección gallega, puesto que se crió en la localidad coruñesa de Sada. Ahora, sin embargo, solo piensa en la posibilidad de defender la camiseta de la vinotinto en el Mundial de Brasil, en 2014. Este sábado buscará ante el Almería (18.00) alejar al Numancia de los puestos de descenso, que tiene a un solo punto.

"Antes del partido con Argentina, el seleccionador [César Farías] me comentó que quería que jugase, que fuese uno más, porque va a contar conmigo para los siguientes partidos", explica el futbolista. Esas palabras del técnico venezolano han provocado que Julio Álvarez empiece a pensar que disputar el Mundial de 2014 no es una opción descabellada. "Sería lo máximo y voy a pelear por ello, porque el fútbol venezolano está en auge. Hemos ganado a Argentina, que es la selección más potente de la fase de clasificación y eso no es por casualidad", continúa. De momento, asegura que su adaptación en el grupo ha sido perfecta. "Aunque nunca había estado convocado, conocía a muchos futbolistas porque habíamos coincidido en equipos o me había enfrentado a ellos. Con Arango, por ejemplo, tengo mucha relación de cuando estuvimos en el Mallorca y me ha ayudado mucho. Como es el capitán, me ha explicado cómo funciona todo", reconoce.

Su debut con Venezuela se ha hecho esperar y ha tenido una larga gestación. Hacía varios años que la federación del país sudamericano quería contar con él, pero la antigua normativa de la FIFA, que prohibía a los futbolistas jugar con una selección absoluta si había vestido la camiseta de otra en las categorías inferiores, retrasó el estreno. "Luego, mis antiguos clubes nunca llegaron a un acuerdo para que fuese con la vinotinto", completa, a la vez que reconoce que sus vínculos con Venezuela se han ido diluyendo con el paso de los años: "Mis padrinos, varios tíos y algunos primos viven allí, así que vamos de vez en cuando a pasar las vacaciones, aunque hacía cuatro o cinco años que no iba". Reconoce, en tono distendido, que se siente más español que venezolano. "Llevo aquí 27 años de los 30 que tengo y como ciudadano y persona tengo más cultura y raíces españolas que venezolanas", se sincera. Pero subraya: "Tengo nacionalidad venezolana y me siento un futbolista de ese país".

Le toca pasar página, olvidarse de lo acontecido al otro lado del Atlántico y centrarse en el Numancia. Aunque a partir de ahora, es posible que el club soriano se tenga que acostumbrar a su ausencia de vez en cuando. "Al estar en Segunda, la competición no para por los partidos internacionales, pero el equipo es muy completo y otros compañeros tendrán su oportunidad", destaca el futbolista. Dice que se encuentra perfectamente para jugar contra el Almería, aunque reconoce que el largo viaje se hace duro. Si Farías cumple su palabra, debe ir acostumbrándose al avión.

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Julio Álvarez, jugador del Numancia. / WILFREDO GARCÍA (EFE)

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