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El Mirandés vuela a lomos de Pablo Infante

Con un gol y una asistencia, el extremo deja tocado al Racing (2-0)

GORKA PÉREZ 3 ENE 2012 - 23:17 CET

Subido en un arcoíris, a lomos de un unicornio o en medio del Edén. Así vive en estos momentos Pablo Infante, extremo izquierdo del que cuelga todo el Mirandés, líder del Grupo II de la Segunda División B. No importa quién tenga delante, si un equipo con credenciales europeas como el Villarreal o un histórico como el Racing. Su luminiscencia alumbra en todas partes y empieza a deslumbrar entre tanto foco. Infante fulminó al conjunto cántabro, que nunca supo por dónde encontrarle, con un despliegue de desmarques, centros y desbordes.

Vivir arropado por un bloque bien atado, que no escatima esfuerzos, libera la creatividad e impulsa la ilusión. Algo que sirve además para compensar alguna que otra carencia táctica. Decidido a imponer su ritmo, el conjunto que dirige Carlos Pouso, bien organizado a la hora de cerrar las filas, pronto se hizo con el dominio del balón.

MIRANDÉS, 2-RACING, 0

Mirandés: Adrián Murcia; Garmendia, Caneda, Corral, Raúl García; Martins, Natxo Garro; Borrell (Mújika, m. 55), Muneta (Blanco, m. 75), Pablo Infante y Arroyo (Lambarri, m. 65). No utilizados: Nauzet e Iribas.

Racing: Mario Fernández; Picón, Osmar, Torrejón, Cristian; Diop (Tziolis, m. 46), Edu Bedia; Jairo, Munitis (Luque, m. 69), Óscar Serrano (Ariel, m. 50) y Stuani. No utilizados: Sotres y Bernardo.

Goles: 1-0. M. 33. Pablo Infante. 2-0 M. 47. Martins.

Árbitro: Muñiz Fernández amonestó a Osmar, Stuani, Munitis, Picón, Caneda y Blanco.

5.950 espectadores en el estadio municipal de Anduva.

El Racing perdió la posesión a fuerza de jugar a un fútbol precipitado, basado en un juego demasiado directo. Consecuencias de no tener un jugador capaz de amansar a las fieras. Algo parecido a lo que hace Pablo Infante en el Mirandés. Es uno de esos centrocampistas sin miedo a conquistar más de una parcela y que igual te convierte un mal centro en una asistencia que él mismo termina rematando a la red como rompe la cintura al lateral para dejar un centro en bandeja a Martins en el último minuto de la primera parte.

Dos situaciones que terminaron por alborotar al Racing, incapaz de recuperar el pulso, que terminó con Diop lesionado y y para el que todo parecen ser pulgas. Nada que ver con el cuadro burgalés, que continúa aferrado a una idea que le funciona independientemente de cuál sea la categoría de su adversario.

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Los jugadores del Mirandés celebran el primer gol del equipo burgalés. / AVELINO GÓMEZ (EFE)

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