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El mundo paralelo

Frente a la crisis, las páginas de deportes ofrecen una fugaz alegría llena de buenas noticias

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Torres celebra su gol al Aston Villa. AFP

"Mira siempre el lado bueno de la vida".

La canción de los crucificados, en la película La Vida de Brian.

Ver los telediarios, oír las noticias en la radio, leer los periódicos no cuentan (seamos honestos) entre los pasatiempos más placenteros que la vida ofrece hoy en día. Al paro galopante, a los recortes, los déficits y las subidas de impuestos se suma ahora la posibilidad, nos informan, de una primavera española de huelgas y manifestaciones contra un Gobierno que —como los demás gobiernos europeos, pobres infelices— no ve más remedio que someterse a las órdenes de Berlín. Menos mal, entonces, que tenemos las páginas de deportes para ofrecer una fugaz alegría al personal. Afortunadamente esta semana el mundo paralelo del fútbol, la gran válvula de escape de la especie, nos trae un superávit de buenas noticias. Cinco, por lo menos.

La primera, obviamente, es que los futbolistas españoles (o los que viven en España) están dando al mundo una lección de trabajo y productividad. No tenemos nada que envidiarle a nadie en este terreno. Los alemanes habrán logrado sin querer lo que no lograron con mucho esfuerzo hace 70 años, pero en el fútbol nosotros somos, sí señor, los putos amos. Las casas de apuestas del continente han dado su veredicto: los cuatro finalistas de las dos grandes competiciones europeas, la Champions y la Europa League, serán españoles. Esta misma semana se disputó un partido en Alemania entre el Athletic de Bilbao y el Schalke 04 en el que hubo seis goles, todos ellos anotados por jugadores nacidos en España. Mucho se habla de cifras hoy en día. Pues, ¡cómase estas, señora Merkel!

El fútbol, la gran válvula de escape, nos trajo esta semana los goles de Raúl y Torres o la sonrisa de Mourinho

Lo que nos lleva —razón número dos para festejar— a Raúl, descarte de la selección española y del Real Madrid, capitán y goleador del Schalke, héroe de las gradas teutonas. Para calcular la edad de un perro de manera equivalente a la de un ser humano dicen que hay que multiplicar los años del animal por siete; para calcular la edad de un futbolista respecto al resto de la especie habría que multiplicar por dos. Con lo cual Raúl, que en junio habrá acumulado 35 veranos, ha superado la edad legal de la jubilación, en términos reales, por cinco años, pero todavía sigue jugando en las máximas competiciones y a tal nivel que en el partidazo del jueves entre su equipo y el Athletic fue el mejor jugador en el campo. Clarence Seedorf, ex compañero de Raúl en el Real Madrid, fue la figura dominante del partido que disputó el miércoles con el Milan contra el Barça de Messi, Xavi e Iniesta. Estuvo impecable. Hoy mismo cumple (en términos reales) 72 años. Para ponerse de pie y aplaudir.

La tercera razón para celebrar es que hay indicios de que Fernando Torres, el español del Chelsea, vuelve a la vida. Tras acumular más de 25 horas en el campo sin anotar un gol, tras sufrir lo que evidentemente fue una catastrófica pérdida de confianza, el jugador más caro de la historia de la Premier League, marcó por fin hace un par de semanas. El martes hizo el pase del gol que le dio la victoria a su equipo contra el Benfica en la Champions y ayer volvió a marcar ante el Aston Villa. Quizá no llegue a recuperar su puesto en la selección a tiempo para la Eurocopa, pero parece estar saliendo de su depresión y eso ya es consuelo suficiente.

Tras medio siglo de criticar a los árbitros por favorecer a sus rivales, Alex Ferguson se ha curado de su paranoia

La cuarta gran noticia de la semana —y la más increíble— proviene del entrenador del Manchester United, Alex Ferguson. Tras medio siglo de acusar a los árbitros de favorecer a los rivales, el gran gruñón escocés parece haberse curado de la paranoia. Sus insólitas palabras esta semana emanaron sabiduría y serenidad. “Todos los equipos reciben malas y buenas decisiones”, dijo. “A lo largo de la temporada todo se nivela. Esto nunca cambiará”. ¡Guau!

La quinta, última y quizá mejor razón que nos da el fútbol para estar contentos esta semana, es que se vio sonreír en una rueda de prensa al no siempre sabio o sereno amigo de Ferguson, José Mourinho. Debería de probarlo más a menudo. Para él y para Raúl y Seedorf y Torres y Ferguson el mundo paralelo del fútbol no es un espacio mítico, de fantasía o de escape. Si miran a su alrededor, si se detienen a reflexionar sobre cómo están ellos y como está el mundo real, entenderán que deberían dar gracias a la vida todas las horas del día.