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Stoner es infatigable

El australiano impone el ritmo en Jerez, seguido por Lorenzo y Pedrosa, y se sobrepone a sus molestias en el brazo derecho

Stoner, seguido por Lorenzo en el Gran Premio de España. Ampliar foto
Stoner, seguido por Lorenzo en el Gran Premio de España. EFE

No entraba en las quinielas. No era el favorito. Casey Stoner ni se había clasificado en la primera línea. Tampoco salió al entrenamiento matinal de ayer. Su equipo afirmó que no lo había hecho para resguardar las pocas gomas ralladas que le quedaban en caso de que el Gran Premio de España se corriera bajo la lluvia. “Ya habíamos rodado mucho en mojado. No iba a aprender nada más”, apostilló él. Aunque algunos apuntaban a que lo había hecho para no sobrecargar su maltrecho brazo derecho, que le dio problemas en Catar, cuando, atacado por la fatiga, tuvo que conformarse con ser tercero, por detrás de Javier Lorenzo y Dani Pedrosa. Cree el entorno de Stoner que sufre síndrome compartimental o del túnel carpiano (cuando el nervio mediano, del antebrazo a la mano, queda presionado o pinzado en la muñeca), lo que explicaría las molestias y la pérdida de fuerza en su brazo. Pero nadie lo sabe porque él, tipo raro donde los haya, se niega a hacerse pruebas y huye ante cualquier recomendación de pasar por el quirófano. “Puedo soportarlo”, dice.

Pese al dolor, el ganador no quiere hacerse pruebas ni pensar en el quirófano

Sea como fuere, descartado como estaba para apuntarse la victoria en un circuito en el que no triunfaba desde que lo hiciera en el Campeonato de España hace más de diez años, la sorpresa fue mayúscula al ver a Stoner atacar cada curva con su habitual agresividad y, sobre todo, al comprobar que ni su empeño por defender el liderato de la prueba y resistir el empuje de Lorenzo ni su físico, menos renqueante esta vez (“el brazo no está perfecto, pero ha ido mejor que en Catar, aunque he cometido algunos errores y no encontraba la manera ni el momento para frenar”, confesó), le hicieron perder décimas. Se relamió en las primeras vueltas al observar el pastel que tenía delante: primero Crutchlow, luego Lorenzo, Dovizioso y finalmente su compañero Pedrosa. Afiló el colmillo y mordió. En tres vueltas ya rodaba el primero.

En cinco giros solo Lorenzo había sido capaz de resistir el ritmo de Stoner. Empezaba a perder fuelle Hayden (se había clasificado tercero, pero sabía que con la pista seca tenía pocas posibilidades de seguir a las Honda y las Yamaha y fue octavo), se descolgaba inexplicablemente Pedrosa (“me ha afectado ver tantas caídas durante la mañana en Moto3 y Moto2”) y las dos Yamaha satélite de Crutchlow y Dovizioso se enzarzaban en otra bonita batalla que de nuevo ganaría el británico.

Nos equivocamos en la elección de las gomas

Jorge Lorenzo

Pasado el ecuador de la prueba, Stoner aún sentía en el cogote el aliento de Lorenzo a pesar de que este sufrió más de lo esperado con los neumáticos blandos, la misma elección del australiano o de Pedrosa, pues todos pensaron que con la pista húmeda el otro compuesto sería demasiado peligroso. Sin embargo, la Yamaha rindió mejor con el duro. Lo demostró Crutchlow. Y lo sabía Lorenzo al acabar la prueba (“nos hemos equivocado con la elección, podría haber ido mucho más rápido”). No pudo firmar uno de esos finales de carrera tan suyos, acostumbrado como está a cuidar las gomas con esmero. El ritmo impuesto en Jerez por su rival fue insuperable en esta ocasión. Tanto que, a pesar de llegar a rodar a una décima escasa de Stoner en la penúltima vuelta, supo que no era el día de jugarse el pellejo: se dio por vencido, ya se había arriesgado lo suficiente.

Por otro lado, Pedrosa, que había recuperado sus mejores sensaciones en cuanto pudo deshacerse de Dovizioso y Hayden (séptima vuelta), recortaba distancia con la pareja de cabeza a cada vuelta, arañando décima a décima y defendiéndose de Crutchlow, cuya persecución implacable,vuelta rápida incluida, no le alteró lo más mínimo. Pero, aunque terminó muy pegado a Lorenzo, no fue suficiente. Subió al tercer escalón del podio, una ceremonia con los mismos protagonistas que en Catar, aunque en diferentes posiciones. Nadie les tose. Son los tres magníficos, desaparecido como está últimamente el cuarto, Valentino Rossi, que fue noveno (a 34 segundos), por detrás de su compañero Hayden (a 28s). No llovió y las Ducati siguen donde estaban: en tierra de nadie.