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“Lo de Cristiano es innecesario”

Míchel critica los malabarismos del luso cuando el marcador ya era de 3-0

El público del Bernabéu aplaudió al Madrid desde el calentamiento. Hizo sentir su apoyo a los jugadores desde bien pronto por la mañana. Los aficionados mimaron especialmente a Ramos, el segundo capitán, que falló el penalti decisivo contra el Bayern Múnich. “Sergio Ramos, orgullo madridista”, se podía leer en una pancarta colgada en uno de los anfiteatros. Solo hubo pitos, aunque tímidos, a los Ultras Sur cuando estos corearon el nombre de José Mourinho.

Superó el Madrid al Sevilla sin mucho fútbol, pero con tres goles, uno de ellos, el que abrió el marcador, fue el 43º de Cristiano en la Liga. A Míchel, que fue recibido con aplausos, no le gustó nada que el portugués, tras el 3-0, se pusiera a hacer malabarismos y arabescos con la pelota en la banda, no muy lejos de la zona de los banquillos. “Lo de Cristiano me ha gustado menos que el error del árbitro al no pitar falta en el segundo gol. Soy un poco antiguo, pero esas cosas me gustan si se hacen con empate a cero y no con 3-0. Cristiano es un futbolista que lo hace muy bien, que juega de forma genial al fútbol y que siempre quiere ganar, pero esas cosas a mí, personalmente, me gustan menos. Las considero innecesarias, aunque él quizás no piense que haya hecho mal”, explicó el técnico del Sevilla, criado en los valores tradicionales de la casa blanca.

Los jugadores del Madrid reconocieron que la victoria de ayer tuvo un valor anímico especial. Les ayudó a quitarse un peso de encima y a dejar atrás la dura eliminación europea en su propio estadio y con un 2-0 a favor al cuarto de hora.

“Fue un palo muy fuerte lo del miércoles, pero este grupo siempre ha sabido recuperarse en sus momentos malos”, comentó Granero. “Queríamos jugar la final de la Champions… El golpe del miércoles fue muy duro. Estos días, incluso hoy, nos mirábamos y éramos conscientes de que lo seguíamos arrastrando. Pero había que reaccionar porque la Liga también tiene su importancia. ¡Nos ha costado lo suyo!”, reconoció Casillas. Quiso ser cauto el capitán matizando que mientras que la aritmética no lo certifique no pueden hablar como campeones. Pero sí contestó cuando le preguntaron qué significa ganar este campeonato. “Romper unos años duros”, respondió. “Hemos estado en segundo plano cuando el Madrid debería estar en el primero. Años en los que volvimos a cambiar de nuevo de entrenador. Ahora llevamos dos con Mourinho y este modelo de continuidad tendrá que dar sus frutos”, continuó. “La Liga demuestra quién es el mejor durante todo el año. Pero nosotros todavía no cantamos nada”, advirtió Granero.

“Está cerca. Cada vez queda menos. Lo importante era ganar después del traspié contra el Bayern. Si ganamos la Liga, estos jugadores también son campeones de mentalidad y carácter”, apuntó Aitor Karanka, el ayudante de Mourinho. ¿Qué plan de celebraciones tienen?, le preguntaron. “El único plan es sumar puntos hasta conseguir la Liga. El año pasado fue al revés. Buscamos otras metas, como marcar más goles y ayudar a Cristiano a conseguir ser el pichichi”, prosiguió.

El Bernabéu despidió a su equipo al grito de “¡campeones, campeones, oé, oé, oé!”. Casillas regaló a los aficionados todo lo que llevaba encima menos los calzoncillos. La Cibeles ya estaba vallada, por si acaso, y la pasarela para subir a la diosa se encontraba montada. Los jugadores aguardarían en sus casas la llamada del club.