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Keita salva el adiós de Guardiola

La expulsión de Alves provocó la reacción del Betis y condicionó el juego del Barça

Un cabezazo a última hora de Keita, precisamente uno de sus futbolistas favoritos, evitó ayer que la historia de Guardiola en la Liga acabara con una derrota, tal y como empezó el 31 de agosto de 2008 en Soria, contra el Numancia. Autoritarios al inicio, los azulgrana se desdibujaron después de la expulsión de Alves y no solo propiciaron el remonte del Betis sino que incluso pusieron en peligro el trofeo Zamora para Valdés. Tampoco hubo noticias del pichichi Messi, salvo en un tiro al palo a la salida de un falta, ya en la prolongación. Al rescate acudió el siempre sacrificado Keita.

BETIS, 2 – BARCELONA, 2

Betis: Casto; Chica (Isidoro, m.72), Paulao, Dorado, Nacho; Beñat, Cañas; Jefferson Montero (Santa Cruz m.57), Pozuelo (Nono, m.64), Jonathan Pereira; y Rubén Castro. No utilizados: Fabri, Molina, Súper y Sergio.

Barcelona: Valdés; Alves, Piqué, Mascherano, Adriano; Xavi (Iniesta, m.82), Busquets, Keita; Pedro (Tello, m.76), Messi y Afellay (Montoya, m.57). No utilizados: Oier, Bartra, Cesc y Cuenca.

Goles: 0-1. M.8. Busquets cabecea un córner de Xavi. 1-1. M.70. Castro pica sobre la salida de Valdés. 2-1. M. 73. Castro coloca ante el portero. 2-2. M.91. Keita cabecea un centro de Montoya

Árbitro: Ayza Gámez. Expulsó a Alves (m.52) y amonestó a Beñat y Cañas.

Benito Villamarín. 45.200 espectadores.

Betis: Casto; Chica (Isidoro, m.72), Paulao, Dorado, Nacho; Beñat, Cañas; Jefferson Montero (Santa Cruz m.57), Pozuelo (Nono, m.64), Jonathan Pereira; y Rubén Castro. No utilizados: Fabri, Molina, Súper y Sergio.

Barcelona: Valdés; Alves, Piqué, Mascherano, Adriano; Xavi (Iniesta, m.82), Busquets, Keita; Pedro (Tello, m.76), Messi y Afellay (Montoya, m.57). No utilizados: Oier, Bartra, Cesc y Cuenca.

Goles: 0-1. M.8. Busquets cabecea un córner de Xavi. 1-1. M.70. Castro pica sobre la salida de Valdés. 2-1. M. 73. Castro coloca ante el portero. 2-2. M.91. Keita cabecea un centro de Montoya

Árbitro: Ayza Gámez. Expulsó a Alves (m.52) y amonestó a Beñat y Cañas.

Benito Villamarín. 45.200 espectadores.

En un partido intrascendente y con las miras puestas en la final de Copa, las constantes que han caracterizado al Barcelona durante estos cuatro años volvieron a relucir para bien y para mal. Al inicio, porque presionó bien, encontró espacios a partir del orden y el balón y, aunque tal vez pudo faltarle algo de profundidad, tuvo paciencia. A favor de marcador, después de un cabezazo de Busquets a la salida de un córner —era el primer gol del medio centro en el torneo—, al Barça le alcanzó con el orden posicional y la jerarquía defensiva de Mascherano para domar al Betis ante el sofoco (32º).

Desacomplejados y valientes, después del descanso, los verdiblancos buscaron con insistencia la remontada, en transiciones rápidas y combinadas, una suerte que les ha dejado tan panchos en la elite. Rubén Castro premió la perseverancia de los muchachos de Mel con dos goles muy parecidos: al Betis le costó muy poco filtrar el pase ante la zaga azulgrana, que no supo tirar el fuera de juego. Más allá de que el Betis se jugara la posibilidad de acabar por encima del Sevilla, el aliciente del encuentro por parte azulgrana a estaba en confirmar el Trofeo Zamora para Valdés, titular en lugar del lesionado Pinto, y comprobar si Messi mantenía la voracidad de los tres últimos partidos —nueve goles—, para aumentar la renta de cinco que le separan de Cristiano Ronaldo en pulso por el pichichi. Valdés retuvo el premio por un gol y Messi deberá aguardar hoy al partido del Bernabéu para cantar victoria.

La novedad, por lo demás, estuvo en la alineación del Barça, por la titularidad de Afellay y la presencia de Piqué, Xavi, Pedro y Keita, Busquets fue dueño y señor de los espacios y cerró las bandas con Adriano y Alves, dos jugadores opuestos en los laterales. Adriano jugó bien y Alves tan mal que acabó expulsado por doble amonestación, jugada que propició la entrada de Montoya, decisivo en el centro que propició el gol de Keita.

El empate alegró un poco la despedida de Guardiola, que mira atrás y ve una montaña que le ha dejado exhausto; el barcelonismo hace memoria y se emociona y el fútbol mundial reconoce una manera particular de entender el juego que ha escrito una página imborrable. Mas allá de los goles, deja el rastro de un equipo inolvidable, de persistente apuesta por una idea basada en el balón. Pase a pase, paso a paso, ha ganado tres títulos y dice adiós con un subcampeonato. “Pep, tu fútbol nos señala el camino”, se leía anoche en una pancarta colgada de un voladizo del Villamarín.