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Isco, una joya con tendencia a engordar

El canterano, cuarto mejor regateador de la Liga la pasada temporada, protagonista del debut del equipo andaluz en 'Champions'

Isco, del Málaga, recibe una entrada de Botia, del Sportin, en la última jornada de Liga. / Jorge Guerrero (AFP)

“Las mayores broncas se las ha llevado de mí”, explica Vicente Mir, el entrenador de Isco la campaña pasada en el Valencia B, “pero estoy muy orgulloso de haber conseguido que recuperara muchos balones y que pisara área contraria”. Mir era un hombre feliz tras saber que Vicente Del Bosque había convocado al centrocampista del Málaga Francisco Román Alarcón Suárez, Isco (Benalmádena, Málaga; 1992). “Eso sí, debe controlar el peso porque tiene tendencia a engordar”, añade el técnico valenciano.

Las condiciones de Isco para el fútbol son envidiables. “Técnicamente”, analiza Mir, “tiene un muy buen control orientado, la pelota siempre pegada al pie, dispara potente a gol, es un llegador y tiene uno contra uno”. ¿Su punto débil? El golpeo de cabeza. “Físicamente, es potente y rápido en distancias cortas aprovechando el centro de gravedad bajo [no porque sea bajito, mide 1,78 metros, sino por las piernas más bien cortas]. Protege muy bien el balón con el cuerpo”. Y desde el punto de vista táctico, el chico “sabe moverse y ha aprendido a entrar por dentro y a pisar área”. “Tiene gol”, remata su exentrenador. En cuanto a su desparpajo, baste recordar que ha sido el cuarto mejor regateador de la Liga, por detrás de Messi, Jefferson Montero y Cristiano Ronaldo.

Tiene un buen control orientado, disparo potente, es un llegador y tiene uno contra uno

Vicente Mir,  antiguo entrenador de Isco

Sin embargo, al salir del Valencia, el verano pasado, después de que el Málaga pagara su cláusula de rescisión de seis millones, fuentes valencianistas intentaron desprestigiarlo. Que si era un pesetero, tenía aires de divo, no sabía cuidarse… El fútbol, al final, lo ha puesto en su sitio. Gracias, sobre todo, a que el técnico del Málaga, Manuel Pellegrini, cumplió su palabra cuando le prometió que con él iba a jugar muchos minutos. En concreto, 1.785 en 23 partidos con tres asistencias de gol y cinco tantos. Eso fue lo que sedujo al jugador, más que el dinero, cuando el Málaga se interesó por él después de que el entonces entrenador valencianista, Unai Emery, no le asegurara una continuidad en la primera plantilla. Con él jugó en el ejercicio anterior algunos encuentros, sobre todo en la Copa del Rey (donde dejó un par de goles, uno de ellos antológico al Logroñés después de cinco regates al borde del área), pero Emery lo vio siempre con cierta desconfianza: no era un tipo especialmente dotado para trabajar. Este ha sido uno de los grandes errores de Emery en sus cuatro años al frente del equipo.

Desde el Atlético Benamiel, donde ya destacó de crío, Isco llegó a la escuela del Valencia con 14 años y estuvo hasta los 19, en el filial valencianista, siendo internacional español en todas las categorías. En verano pasado participó en el Mundial juvenil de Colombia, donde marcó un gol y jugó cuatro partidos, hasta que eliminaron a España en cuartos de final. “Es un jugador diferente y se veía que iba a llegar muy lejos”, sentencia Mir. Hasta las mismas puertas de la selección.

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