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La última bala de la columna de Mou

Cech, Terry, Lampard, Essien y Drogba sienten que no tendrán otra oportunidad de ganar juntos la Liga de Campeones

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Drogba sonríe durante el entrenamiento previo a la final. AP

Peter Cech (29 años), John Terry (34, ausente por sanción), Michael Essien (29), Frank Lampard (33) y Didier Drogba (34). La final de esta noche puede ser el último partido del espinazo en el que se ha basado el Chelsea desde que el magnate ruso Román Abramóvich comprara el club en 2003. Un portero alto y rápido de movimientos, un central contundente por arriba y por abajo, un mediocentro defensivo con un despliegue físico descomunal, un centrocampista llegador y un nueve tan corpulento como rematador. Con esa columna vertebral tan al gusto de su autor, José Mourinho, técnico de 2004 hasta 2007, el Chelsea fue un rodillo en la Premier League que nunca pudo confirmarse en la Liga de Campeones. Esta noche lo intentará de nuevo antes de que ese ramillete de jugadores que tantos éxitos le ha dado al Chelsea termine de desmembrarse.

Los cinco futbolistas han dejado caer que la cita de esta noche puede ser su última gran oportunidad de conquistar un título que se ha convertido en una obsesión para su patrón. Se calcula que entre fichajes (800 millones de euros) y salarios (1.170) Abramóvich ya ha invertido más 2.000 millones para obtener un trofeo que se le resiste. Lo más cerca que estuvo fue la final de 2008, cuando aquel resbalón de Terry en el lanzamiento decisivo de la tanda de penaltis le impidió derrotar al Manchester United cuando lo tenía todo a su favor.

Con esa columna de Mourinho se instauró una secuencia futbolística que describía —aún permanece— ese juego machacón que hoy puede desplegarse por última vez en el Allianz Arena de Múnich: un robo de Essien, un toque vertical a Lampard y un pase de gol a Drogba. Este último ya ha anunciado que no seguirá, pese a la sugerencia al club de Lampard y Terry para que le renovara. “Quiero divertirme, pero lo más importante es ganar. Nadie esperaba que llegásemos a la final y, ahora, haremos lo posible por ganarla”, aseguró ayer Drogba, que pasó a un segundo plano su futuro: “Mi futuro y mi contrato no son tan importantes como mañana [hoy]; hemos esperado cuatro años desde que perdimos la final de Moscú”.

Los cinco forman el núcleo duro del vestuario que acabó con Villas-Boas

Puede que ese armazón central que tantos éxitos le ha dado al Chelsea haya perdido fuerza en el campo por la edad, pero no fuera de él. A ese núcleo duro trató de darle el relevo Villas-Boas y el relevado terminó siendo él. Cuando los resultados empezaron a poner en duda la metodología del joven técnico luso, Terry, Lampard y Drogba, los que más visitaron el banquillo, contribuyeron a su derrocamiento. Lampard ha contado que el viaje de vuelta de Nápoles, tras caer 3-1, fue un funeral que anticipó la destitución del preparador portugués: “Todo el mundo iba en silencio. Si le preguntas en ese momento a los jugadores si el final de la temporada iba a ser como este, ninguno lo hubiera asegurado”.

“Estoy satisfecho de mi carrera, he tenido la suerte de jugar en un gran club y ganar muchos títulos, pero no puedo ocultar que me falta la Liga de Campeones”, asegura Frank Lampard, 33 años, desde hace 12 años en el Chelsea, que lo fichó del West Ham. Sus reflexiones en la jornada de puertas abiertas en Colham, la ciudad deportiva del Chelsea, después de 522 partidos, 181 goles, tres Ligas y dos Copas inglesas, estaban centradas en esa obsesión por ganar la Copa de Europa que tanto daño y frustraciones les ha causado: “Cada año nos preguntamos si estaremos inspirados para no cometer los errores que nos impedían ganar la Champions, pero cada año hemos fallado”.

Una vez más, el adiós de Lampard al Chelsea vuelve a estar en la rumorología. Por si acaso, fue señalado ayer por su técnico, Di Matteo, como el jugador fundamental en su equipo: “Frank siempre aparece, es extraordinario, es un líder natural. Quizá no siempre llame la atención en el campo, pero cuando hace falta ahí está”.

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