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El final feliz de la peripecia de Koné

El delantero del Levante ficha por el Wigan después de protagonizar una situación rocambolesca para no volver al Sevilla

Koné, durante un entrenamiento con el Levante, esta pretemporada
Koné, durante un entrenamiento con el Levante, esta pretemporada AS

Arouna Koné (Anyama, Costa de Marfil, 1983), el delantero que la temporada pasada anotó 17 goles para el Levante, y ni uno más porque no quería regresar al Sevilla tras la cesión al club valenciano, se marcha al Wigan, inglés. El club azulgrana anunció ayer la marcha del futbolista, máximo goleador en una temporada que culminó con la clasificación para disputar la Liga Europa. El Levante ya había informado el lunes de la contratación del delantero griego Theofanis Gekas, de 32 años, y procedente del Samsunspor, turco.

La partida de Koné es un hecho consumado ayer pero anticipado desde que, al final del curso pasado, firmó su contrato con el Levante. El club valenciano pudo fichar al delantero porque la cláusula que autorizaba al Sevilla a prorrogar unilateralmente su contrato en caso de que anotara 18 o más goles en su periplo granota no llegó a aplicarse, y eso ocurrió porque Koné no quiso marcar más. Era mencionar la posibilidad de que volviera al Sevilla y le rechinaban los dientes. “Llevo el número dos, así que jugaré de lateral derecho y no haré más goles”, aseguró cuando anotó su 17º tanto (15 en Liga y dos en Copa del Rey).

Koné, al ser sustituido en el partido contra el Granada ampliar foto
Koné, al ser sustituido en el partido contra el Granada DIARIO AS

Koné cumplió con su palabra: no jugó en el lateral derecho, pero hizo todo por no tener enfrente la portería contraria. Esto, en un delantero, pasa por no jugar, así que nada más anotar su gol 17, forzó una tarjeta amarilla que conllevaba su suspensión para el siguiente partido; siete minutos después, alegó una lesión y fue sustituido. Y cumplida la sanción, se perdió las dos últimas citas del campeonato aduciendo esa lesión, de la que fue tratado fuera de España. El club, que se jugó en esas dos fechas la clasificación para competiciones europeas, comprendió la situación, y finalmente respiró aliviado porque los goles de Koné no fueron imprescindibles para alcanzar la sexta plaza. La situación le hizo menos gracia a Juan Ignacio Martínez, apurado por una baja tan rocambolesca como potencialmente decisiva. “A lo mejor teníamos que haber buscado soluciones anteriormente. Hasta mi mujer me lo ha comentado”, dijo en mayo el entrenador granota.

Ahora, el Levante cumple con Koné de la misma forma que el costamarfileño cumplió con el club: una vez extinguido el vínculo con el Sevilla, Koné firmó con el equipo valenciano pudiendo quedar libre. Quiso agradecer así al Levante la oportunidad que le había brindado después de cuatro aciagos años en el club andaluz, en los que solo anotó un gol. A su vez, el Levante se comprometió a facilitar su traspaso a un club inglés, la opción preferida por el delantero porque entiende que su explosividad y su potencia se adaptan como un guante al estilo de juego directo de las islas. Así que llegó el Wigan, puso unos cinco millones de euros y se llevó al delantero. Y todos, tan contentos: Koné porque cumple con sus aspiraciones, el Wigan porque se lleva un delantero al alza tras una temporada espléndida, y el Levante porque recibe una inyección económica, en una operación muy parecida a la que finalizó, hace dos temporadas, con Caicedo en el Lekomotiv de Moscú.

Tanto agradecimiento hay hacia Koné que la cuenta oficial del Levante en Twitter (en la que el club ha oficializado el traspaso) hervía ayer con mensajes de despedida hacia el delantero. Todos, en tono elogioso. Cuando muchas partidas son consideradas como una traición al club de origen, la marcha de Koné ha generado una ola de gratitud.