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Armstrong pierde a su mejor aliado

Nike anuncia la ruptura de su contrato millonario con el exciclista por el escándalo de dopaje el mismo día en que este deja la presidencia de su fundación contra el cáncer

Armstrong, en un evento de Nike en enero.
Armstrong, en un evento de Nike en enero. reuters

Lance Armstrong se quedó sin uno de sus mejores aliados en la defensa de su inocencia frente a las acusaciones de dopaje. Nike anunció el 16 de octubre que rompía el contrato que les unía desde hacía 16 años debido a “las evidencias aparentemente inapelables de que se dopó y de que engañó a la empresa durante más de una década”. La ruptura del contrato podría costar a Armstrong pérdidas que la revista Forbes ya ha cifrado en más de 50 millones de dólares (38,1 millones de euros). Además, otros patrocinadores han seguido los pasos de Nike y horas más tarde las marcas Trek, Anheuser-Bush y Honey Stinger anunciaron el fin de su relación comercial con el exciclista.

La noticia se conoció horas antes de que el deportista anunciara en un comunicado que abandonaba la presidencia de su fundación contra el cáncer para evitar que las consecuencias del informe de la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA), que acusa al tejano de estar en el centro de un “sofisticado programa de dopaje”, salpiquen a la institución. El ciclista constituyó Livestrong en 1997 y desde entonces se ha convertido en una de las organizaciones benéficas más rentables, ajena, de momento, a los escándalos que rodean a su fundador, que seguirá en su Junta directiva.

El gigante deportivo no perdona la deslealtad del heptacampeón del Tour, pero mantendrá el patrocinio a su fundación porque “sus iniciativas fomentan la unidad, son un ejemplo y un apoyo para los enfermos”, dice el comunicado. Desde que en 2004 Nike fabricara, en colaboración con Livestrong, la famosa pulsera amarilla contra el cáncer, un hito en el marketing deportivo, ambas entidades se han embolsado más de 80 millones de dólares (casi 61 millones de euros). La empresa también fabrica para la organización una línea deportiva de 100 productos.

La marca mantendrá su ayuda a Lifestrong. La relación les ha reportado 80 millones

Las conclusiones de la USADA fueron decisivas en la decisión de Nike. En los últimos años, cada vez que arreciaban los rumores del dopaje de Armstrong, la compañía siempre salió en defensa de la honradez de su patrocinado. La última vez en agosto, cuando aquel anunció que no se defendería de las acusaciones de la USADA. Entonces, un portavoz de Nike aseguró: “Lance ha declarado su inocencia y siempre se ha mantenido firme en esa postura. La empresa continuará apoyando a Lance”. Apenas dos meses después, el fabricante cambió de opinión: “Nike no aprueba el uso ilegal de sustancias”.

La postura de Armstrong de no defenderse en los tribunales se interpretó como una estrategia para mantener a sus patrocinadores: la ausencia de una declaración del ciclista admitiendo su culpabilidad podía considerarse una prueba de la limpieza que él siempre había defendido. Esta táctica le ha funcionado, de momento, con Oakley y FRS.

El silencio no fue suficiente para Nike. Sus contratos suelen incluir una “cláusula moral” cuyos efectos, en caso de incumplimiento, no están claros. Cuando Kobe Bryant fue acusado de agresión sexual, la compañía no rompió su acuerdo. Tampoco lo hizo con Tiger Woods, tras hacerse públicas sus relaciones extramatrimoniales. Ni, en España, cuando Marta Domínguez y Nuria Fernández se vieron arrastradas por la Operación Galgo. Solo en una ocasión canceló el patrocinio de una de sus estrellas. Fue en 2007, cuando el quarterback Michael Vick fue a la cárcel por su implicación en peleas de perros, pero en julio de 2011 ambos volvieron a firmar un nuevo contrato.

Nike tiene la intención de borrar cualquier huella de su relación con Armstrong. La empresa ya negó haber pagado al entonces presidente de la UCI, Hein Verbruggen, 500.000 dólares para ocultar un positivo del tejano, como aseguró la mujer de Greg LeMond en una declaración jurada. La compañía ahora eliminará el nombre del edificio Lance Armstrong Fitness Center, en Beaverton, Oregón. Por otra parte, la Agencia Antidopaje española trasladó el informe de USADA a la Fiscalía para que investigue si de él se desprende algún delito.

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