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Andoni Zubizarreta / MASSIMILIANO MINOCRI

Andoni Zubizarreta, a los 51 años, ha dignificado la figura del director deportivo en un club, como es el Barcelona, que se ha distinguido por el poder de sus entrenadores. La entidad azulgrana tiene finalmente una idea, un método y una organización para desarrollarla y exhibirla en el mundo.

Pregunta. ¿Qué sensación le provoca la posibilidad que hoy jueguen en el Camp Nou un equipo con 11 vascos por un lado, como pasa en el Athletic —donde usted estuvo como jugador y director deportivo—, y del otro 11 jugadores formados en la Masia, tal como acabó por ocurrir el domingo en Levante con el Barça?

Respuesta. Ambos han sido siempre dos clubes muy singulares, con una especial vinculación con sus aficionados. No ocurría lo mismo con la idea del fútbol. Ahora, en cambio, además de una proximidad institucional, se produce un acercamiento en el terreno de juego. Decíamos en el Athletic que nuestra obligación era producir jugadores que se necesitaban para el día a día y, a veces, se acudía al mercado, y en el Barcelona se ha trabajado desde hace tiempo en esa línea y ahora se ven los resultados.

P. ¿Cómo se ha gestado en el caso del Barcelona?

R. Ya no solo incorporamos talento sino que tenemos en cuenta el proceso de desarrollo de ese talento en nuestra propia organización. Aunque se mantiene la capacidad adquisitiva para fichar, se fomenta la incorporación de jugadores de la cantera. Y en la formación del futbolista intervienen muchas circunstancias: el técnico que lo ve, el entrenador que lo pone y el que no, quien le acompaña a casa, el profesor, muchas personas; nos responsabilizamos. Y ahí sí se pueden parecer el proceso del Barça y el del Athletic.

Merecía la pena seguir con un estilo que nos define en el mundo...”

P. Lo inesperado quizá es que la formación histórica del Ciutat de València, con 11 jugadores de la cantera, se diera con Tito Vilanova. A una de las personas que quizá no ha sorprendido el buen hacer de Vilanova es a usted, sobre todo porque fue quien le propuso como sustituto de Pep Guardiola, en una decisión no prevista por la mayoría.

R. La respuesta está en el día de su presentación. Merecía la pena continuar con una idea de juego no acabada, dar recorrido a unos jugadores ganadores, mantener en el tiempo un estilo que nos hacía referentes como club, singulares, que nos define en el mundo. Y teníamos a la persona para desarrollarlo: Tito. Yo no pongo su valor en los resultados, sino que el valor de Tito para mí está en cómo ha desarrollado la idea y la manera en que ha tomado decisiones en situaciones complicadas, como por ejemplo alinear a Adriano de central contra el Madrid. No me ha sorprendido su capacidad para decidir y ejecutar la idea. A veces lo difícil no es ver a quién tengo que poner o quitar, sino atreverse a hacerlo y hacerlo con la decisión y convicción suficientes para que quienes lo perciban sientan que es la mejor solución. Yo, cuando le veo trabajar en su espacio, siento que estamos en buenas manos. No hay que olvidar tampoco de dónde venimos, la herencia y filosofía de Pep, y saber que hoy la continuamos con otra persona que tiene otra personalidad y forma de ser, pero cuando el equipo está en el campo lo reconocemos.

Y teníamos a alguien para desarrollarlo: Tito. No pongo su valor en los resultados”

P. No ha habido una involución sino una evolución del juego con el cambio de entrenador. La prueba sería mirar la última alineación de Guardiola contra el Madrid, día en que quizá forzó en exceso la situación, y la primera de Vilanova, más natural. ¿Está de acuerdo?

R. Uno de los grandes méritos es actuar con naturalidad, tratar las cosas con normalidad, sabiendo que eso solo es fútbol. La cuestión está en tratar de encontrar cada día una pequeña solución o una mejora. También es verdad que el proceso, a medida que se alarga, se hace más complejo. Recuerdo que con Cruyff se nos decía: ‘Vamos a jugar a partir de la A y luego la B, y la C…’. Con Pep se llegó hasta la Z y con Tito igual hemos vuelto a la T para desde ahí volver hasta la última. Eso no quiere decir que en todo lo demás no haya parecido también, como por ejemplo en la defensa de tres, pero el proceso ha sido más natural, sin verse forzado a hacer lo que se hacía, sino que el entrenador intenta aplicar una gama de soluciones cuando entiende que debe intervenir y luego el juego vuelve a ser de los futbolistas.

Andoni Zubizarreta / CARLES RIBAS

P. ¿El juego es más vertical?

R. Al inicio de temporada, sobre todo hasta octubre, siempre nos cuesta coger el ritmo. Ya nos pasaba con Guardiola. Ahora puede que se hayan encontrado otras soluciones. Y, por otra parte, el equipo se ha tenido que estirar para ganar algunos partidos en los últimos minutos. También hay que tener en cuenta la aportación de algunos jugadores, como Alba y Adriano en la banda izquierda, ahora quizá más profunda que con Abidal, un referente defensivo a pesar de que al final también metía goles. A veces el equilibrio viene por la derecha y en otras por la izquierda, los laterales llegan más lejos y meten más goles. Hasta que no consigues equilibrarlo todo es difícil sacar conclusiones. No hay que olvidar, de todas maneras, las bajas que hemos tenido y que han limitado la capacidad de actuación.

P. ¿La salida de Guardiola, santo y seña del equipo, ha aumentado necesariamente el protagonismo de los jugadores?

R. Cuando se produce la salida de alguien tan importante en este club y en el fútbol como Pep, con todo lo que ha traído y dejado, hay un momento en que todo el mundo se reubica. No creo que los jugadores hayan asumido por sí mismos más responsabilidad, porque siempre fueron responsables; la han ejecutado igual. Tal vez ahora lo que pasa es que todas las lecturas y las miradas se dirigen al perfil del jugador, no se ven con el filtro del entrenador. Yo veo jugar a Busquets o a Leo y no siento que asuman más protagonismo. Interpretamos más en clave jugador que en clave de sistema u otras cosas.

El referente de Pep era muy grande. Ahora el debate es más futbolístico”

P. ¿Usted pronosticó que, más allá de cómo fueran las cosas, habría más descompresión en la nueva etapa. ¿El desgaste institucional es menor en función de quién sea el entrenador y se rebaja cuando no hay un duelo Guardiola-José Mourinho?

R. Quise decir que con Pep siempre buscábamos o se buscaban muchas respuestas a muchas cosas: algunas eran futbolísticas, otras económicas, sociales, políticas o de la clase que fuesen. Todo eso generaba un tipo de posición dentro de una sociedad donde los referentes no son muchos. Y el referente de Pep era muy grande, atraía muchas cosas, algunas positivas y otras negativas, y se dimensionaba cuando en el otro polo estaba Mourinho. El debate que ahora gestionamos es más futbolístico: jugamos bien o mal, por dentro o por fuera; nadie va a la rueda de prensa a buscar en nuestro entrenador una respuesta más allá de los futbolístico, sin olvidar, claro está, nuestra conciencia social. Eso nos ha descomprimido de algunas cosas que arrastrábamos, pero mi experiencia me dice también que esas cosas crecen con el tiempo y de repente, sin que sepas por qué, por los resultados o lo que sea, entras en una dinámica no pensada.

P. ¿La Liga, cómo se dice, ya solo la puede perder el Barça?

R. Hay un poder maléfico en la palabra perder mientras que la de ganar siempre trae brillo. No vamos a renunciar a la posición que tenemos, seguiremos sumando puntos para estar arriba, sabiendo que los títulos se deciden cuando se cruza la línea de meta. La Liga es el fútbol y el fútbol es un objeto demasiado indeterminado, con excesivas variables y condicionantes de juego, como para hablar de sentencias.

Andoni Zubizarreta / CARLES RIBAS

P. ¿El único problema es gestionar los egos?

R. En mi departamento decimos que cuando se dice eso es porque lo anterior ya está resuelto, y cuando digo lo anterior me refiero a lo técnico, a lo táctico y a esas cosas. ¿Y las variables? Hoy podemos tener en mente una alineación para la final de la Champions y no reparamos en que hay que alcanzarla y después constatar circunstancias como las lesiones. La gestión de los egos es una cosa que ocurre en todos los clubes y en todas las empresas.

P. ¿El relevo generacional está asegurado?

R. Cuando ves entrenarse y jugar al B, intuyes a jugadores con proyección, te satisface ver la continuidad de un proceso iniciado hace años, puede que incluso de una forma espontánea, pero por otro lado, como decía el otro día Tito en referencia a Deulofeu, un jugador no son solo dos jugadas. Los grandes jugadores del Barça como Xavi o Iniesta se han consolidado después de mucho tiempo y no con 18 años. No pretendamos convertir a Sergi Roberto en Xavi en un día. También es verdad que en este club estamos acostumbrados a que cuando pasa algo se pone al jugador de abajo, ese jugador entiende la forma de jugar y juega. Pero no son piezas que se sustituyan ni es un proceso de clonación, sino que son jugadores que, pareciéndose muchos de ellos, cada uno es diferente.

P. A Messi le gustaría que renovara Pinto. ¿Cómo se lo toma el director deportivo: como una orden, un deseo o una sugerencia?

R. Es una respuesta asociada a la buena relación que hay en el vestuario. Tanto Leo como Pinto saben que es una decisión que corresponde al entrenador primero y después al director deportivo. Nada más. Hay que conocer la forma en que Leo dice las cosas: no tiene otra intención, no hay nada detrás, no hay intereses ocultos, sino solo cuestiones futbolísticas.

P. También dice Cruyff que el Barça no necesita a Neymar.

R. El fútbol es un ámbito en el que todo el mundo tiene derecho a opinar, y más Cruyff. No está mal, en cualquier caso, que Johan se pronuncie y, además, no lo haga a toro pasado, sino antes de que esté en el chiquero.

Admiro a Messi. Nadie tiene tantas soluciones y de manera tan rápida”

P. ¿Es más fácil tratar con Vilanova que con Guardiola?

R. Es igual en el fondo, la relación es la misma, solo cambia la forma de comunicarse. Con Pep nos conocíamos desde hacía 20 años y a Tito le he conocido hace cuatro. Luego cada uno tiene su manera de ser, y ahí yo procuro adaptarme. Lo que nos ayuda es la confianza entre las dos partes.

P. Vilanova respondió “es un asunto personal” cuando se le preguntó por su relación con Guardiola. ¿Cuándo fue la última vez que se vio o habló con Guardiola?

R. Es una cuestión muy personal, como diría Tito.

P. ¿Qué análisis hace de la situación actual del Madrid y de su relación con Mourinho?

R. Prefiero no comentar nada.

P. ¿Y del Athletic?

R. Uno de los elementos fundamentales del Athletic ha sido siempre la estabilidad. Algo parecido al Madrid. El Athletic ha sido un club sencillo, simple, en el que se ha debatido sobre el fútbol y de repente, en los últimos meses, le he visto incorporado o involucrado a las modernidades del siglo XXI, y eso en este tipo de instituciones centenarias cuesta de digerir. Yo, en cualquier caso, siempre tengo la sensación de que cuando un jugador se pone la zamarra del Athletic defiende a la institución al 100%. Hoy también es reconocible el Athletic.

P. ¿Deulofeu es un producto atípico de la cantera del Barça? ¿Aseguran que se parece más a Cristiano Ronaldo que a Messi? ¿O podría darse el caso de que fuera un nuevo Lo Pelat?

R. Gerard es un joven dispuesto a aprender y a ser ayudado, tiene incluso un punto de timidez que hace más sorprendente su descaro en la cancha, la facilidad para encarar y el uno contra uno. Ahora tiene que madurar e integrarse en el colectivo. Necesita más apoyo y protección que prisa. Los aprendizajes no solo son futbolísticos sino de la vida. Una de las cosas que más nos ocupa es la transición del talento y su desarrollo al tiempo que se mantiene el nivel competitivo. Hay que generar las condiciones y disponer de las herramientas necesarias para que se desarrolle de forma potente nuestra línea futbolística. Hay que procurar que nada incida en el vestuario, y nada significa por ejemplo cosas como las renovaciones de los contratos.

P. ¿Usted también está preocupado porque el Manchester City, con Ferran Soriano y Txiki Begiristain en su estructura, pueda afectar la marcha del Barça con ofertas a sus mejores jugadores?

R. Yo siempre percibo el atractivo que tiene el Barça en los demás clubes cuando competimos y nos encontramos y sé también que cuando no hemos conseguido fichar a un jugador es porque tenía ofertas superiores. No veo que nada vaya a cambiar con la nueva estructura del City.

P. ¿A usted que le ve cada día también le continúa fascinando cada vez más Messi?

R. Me admira su capacidad para seguir aprendiendo y encontrar soluciones nuevas a cada partido en un mundo tan variable como el del fútbol. No conozco a nadie que produzca tantas soluciones y de manera tan rápida a cualquier tipo de problemas. Le voy a poner un ejemplo: si se tratara de pescar, Leo despreciaría la mejor de las cañas, la que le podría dar una solución instantánea, y en cambio preferiría que le explicaras cómo se pesca; acabaría siendo el mejor pescador del mundo. Tiene rapidez e intuición para dar con la solución.

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