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“En el campo soy un poco raro”

El español repasa una carrera que le ha llevado de Tercera a ser el máximo goleador de la 'Premier'

Michu celebra el gol que marcó para el Swansea el domingo al Manchester United / cordon press

Vestido con ropa de entrenamiento, Michu (Oviedo, 26 años) recibe a EL PAÍS en una sala contigua a la cafetería que hay a la entrada de las instalaciones en las que se ejercita el Swansea, galés. Una herida, aún con costra, atraviesa la rodilla derecha del sorprendente máximo goleador de la Premier League (13 tantos). “Es de entrenar en campos sintéticos”, explica. Michael Laudrup, su técnico, ha marcado el entrenamiento a las 14.00, otras veces lo hace al mediodía. “Es un poco inusual, pero hay veces que tenemos que esperar a que los juveniles o los Ospreys de rugby terminen para empezar nosotros. Nadie protesta por ello, estamos encantados en este club y ese es el secreto de su éxito”. El suyo incluso le hace soñar con la selección: “Solo por entrenarme con ellos un día..., pero no es fácil”. Este miércoles juega en el estadio del Reading su primer Boxing Day, la tradicional cita navideña del fútbol inglés, a la que llega como la gran revelación del campeonato. “Dicen que es muy bonito, que las aficiones se hermanan y que van tan ilusionados como si fueran a ver a Papa Noel”.

 Pregunta. ¿Piensa alguna vez que este éxito puede ser efímero?

Respuesta. Seguro. Me digo: "Miguel, esto se acaba y tienes que seguir haciendo lo que puedes que es venir aquí, entrenarte, hidratarte bien, descansar, ser un profesional". Ha sido todo muy rápido, en dos años he experimentado un cambio tremendo. Mi último partido de titular en el Celta fue un 2 de enero. Estuve cuatro o cinco meses jugando media hora o 20 minutos. Terminaba contrato y me decía: "¿Dónde voy?". En esos momentos fue muy importante el trabajo de coaching que hice con Juan Carlos Campillo, que trabajaba con Alejando Menéndez [extécnico del Celta].

Tarareo con los aficionados para estar enchufado a sus sentimientos

P. El coaching busca una transformación interior que puede ser dura porque supone reconocer defectos.

R. A mí me valió de mucho. Siempre tienes a tu familia, a tus amigos, pero esa tercera persona te ayuda a encontrar defectos y virtudes. Es bueno conocerse a uno mismo, yo no puedo salir a un campo de fútbol a hacer lo que hace Messi porque no sé.

P. ¿Ha encontrado en la Premier el escenario ideal para esa pasión con la que juega?

R. Esa es una de mis características, vivo por y para el fútbol, es mi pasión y mi trabajo y lo que me hace feliz. Sigo currando día a día sin bajar los brazos.

P. ¿Cómo acaba partidos con tanta ida y vuelta?

R. Con menos fuerzas que en España. Por lo que he vivido, por lo que me ha costado llegar hasta aquí, podré estar acertado o no, pero siempre llegó al vestuario diciendo "no puedo más".

P. ¿Qué significa la mano en la oreja cuando marca?

R. Me identifico con los aficionados que van al campo a animar, los que van a dejarse la garganta. Es como si estuviera cantando el gol con ellos.

P. ¿Aquí también tararea los cánticos para motivarse?

R. No, aún no los entiendo, no sé si cantan en galés o en inglés, pero me llama mucho la atención, sobre todo en los partidos de casa. Yo era así, como aficionado, en el Carlos Tartiere.

P. ¿En Vallecas canturreaba La Marsellesa?

En la ‘Premier’, el cuerpo a cuerpo en el área es duro, los centrales son bestias

R. No, no, pero en el fondo de los Bukaneros no paran de cantar y alguna canción tarareaba en los saques de banda o de esquina. Dentro del campo soy un poco raro y especial. Necesito esa motivación para imponerme en esas jugadas. Es como estar enchufado a los sentimientos de la afición.

P. Juega con pasión y hasta con rabia, como en aquel derbi juvenil contra el Sporting.

R. Salí con rabia porque era un derbi y todo el mundo nos daba por muertos. Fue en la época en la que el Oviedo descendió a Segunda B deportivamente y a Tercera por los problemas económicos. Hubo mucha gente de la cantera del Oviedo que decidió irse al Sporting porque estaba más fuerte deportiva y económicamente. Yo decidí quedarme en un año en el que no sabía si íbamos a competir. Prácticamente no hicimos pretemporada, algunos venían a entrenarse un día sí y tres no. En el primer partido nos tocó contra el Sporting en casa y salimos muy motivados. Ganamos 6-1 con un hat-trick mío.

P. ¿Es normal ese sentimiento cuando juega?

R. Sí, me viene bien. Me podrán achacar que técnicamente no soy bueno, que soy un paquete, pero juego con la mayor pasión del mundo y ahora que las cosas me van bien para mí un partido es la vida entera.

P. ¿Cómo fue aquel ‘no’ al Sporting en 2010, su primera oportunidad de jugar en Primera?

R. Suponía regresar a Asturias, a mi casa y era mi primera oportunidad de jugar en Primera. Dije que no confiando en que meses o años después la tendría.

P. Había gente de su entorno que le empujaba a aceptar.

R. Cada uno tiene una opinión, seguramente mi padre tuviera una, mi madre otra, mi hermano otra, los amigos otra..., pero al final la decisión es tuya. Dios a cada uno le da una vida para vivirla como quiera sin intentar hacer daño a los demás. Hay 10 millones de consejos, pero el que tiene que tomar la decisión es uno mismo. Yo tomé la mía y voy con ella hasta la muerte, aguantando y aceptando las consecuencias.

Me podrán achacar que soy un paquete, pero juego con toda la pasión del mundo

P. ¿No hubiera sido feliz?

R. Con todo el respeto para el Sporting, no. Cuando te viene una oferta de esas… Siempre has soñado con jugar en Primera y tienes un boli y puedes firmarlo en una hoja... Es renunciar a un sueño de niño, pero confías en que te llegue otra oportunidad de tener ese boli y otra hoja en otro entorno. No iba a ser feliz y confiaba en mí. Que después te llega un momento de bajón y piensas:  "¡Jolín tenía que haberlo cogido!". Pero estaba tranquilo, asumía que todo eso podía pasar, como sucedió en el Celta. Confié en que otra persona iba a decir: "Tú vales para Primera y te voy a dar yo la oportunidad". Eso llegó con Sandoval.

P. Era muy joven y antepuso la felicidad al dinero.

R. Hubo gente que me dijo que estaba loco y otra que me dijo: "Chapeau por ti porque tu equipo es el Oviedo y confiaste en ti".

P. ¿Cómo interpreta el fútbol de la Premier?

R. Somos un equipo que trata de jugar bien al fútbol en cualquier estadio, es una filosofía que viene desde Roberto Martínez. Este fútbol es menos táctico, con más espacios, y más físico que el español. Aquí no hace falta llegar al segundo tiempo para que se rompan los partidos y eso me favorece. Me aprovecho bastante de los espacios. Para leer los partidos hago mucho caso al entrenador. Laudrup te los da masticados con los vídeos. Me fijo en los porteros, en cuál es su pierna buena para buscarles el lado débil cuando se tiran. Son pequeños detalles que te ayudan mucho a la hora de chutar a puerta o de regatear al rival.

P. ¿Qué defensa le ha impresionado más?

R. Kompany del City y Coloccini, del Newcastle, pero me fijo más en los jugadores ofensivos. El que más me ha sorprendido es Fellaini, del Everton. Lo tiene todo, me sorprende cuando coge un saque del portero, que bastante haces al disputarlo, y él es capaz de matar la pelota con el pecho y crear una ocasión. Además, también hace goles. Luis Suárez me parece un fenómeno. También veo mucha Liga. Falcao es una bestia. Me fijo mucho en él, también analiza en vídeo a los porteros y a los defensas. Es un luchador, le veo hacerse brechas en la cabeza para marcar un gol.

P. Pero sobrevivir en las áreas de la Premier es más duro.

Me fijo en Falcao, es un luchador, le veo hacerse brechas en la cabeza para marcar

R. Sí, pero la gente no intenta engañar al árbitro y si lo haces incluso tus compañeros y tu entrenador te dicen que eso no está bien, que si te dan una patada te caes, pero que si vas solo contra el portero no intentes forzar el penalti para buscar la expulsión del rival que también es un compañero. El cuerpo a cuerpo en el área es complicado y duro, hay muchos futbolistas de gimnasio, los centrales son bestias físicamente.

P. ¿Se considera más un llegador o un delantero?

R. Prefiero jugar por detrás del punta, pero juego de lo que me pongan, de portero si hace falta. Sorprendo mucho con mi llegada, cuando juegas ahí no saben quién tiene que marcarte, si el central o el mediocentro.

P. ¿Esa lectura para llegar de segunda línea es innata?

R. La he ido cogiendo con el tiempo y con la confianza de los entrenadores. Le estoy muy agradecido a Sandoval, en el Rayo, que me puso 37 partidos, solo me perdí uno por sanción. No me cambiaba nunca. Me corregía mucho. Era mi primer año en Primera y quería aprender. Los lunes ponía vídeos y le decía que me corrigiera, yo sabía que hacía muchas cosas mal. Me daba un USB con los errores. Quiero seguir mejorando. Eso también se lo digo a Laudrup, que fue un crack.

P. ¿Laudrup sigue dando los pases sin mirar cuando se mete en los partidillos?

R. Sí, sabes que lo va a hacer, pero mete el tobillo por debajo, mira para otro lado y levanta el balón por encima de la defensa. Aún tiene mucha clase.

P. ¿Qué es lo más gracioso que le ha pasado en Gales?

R. El primer día, la persona que tenía que venir a buscarme se olvidó y acabé durmiendo en casa del utilero y de su madre porque el hotel no hacía reserva a las tres de la mañana.

P. ¿Ha hecho turismo?

R. Conozco Londres, que me ha gustado mucho, Manchester, Bristol, Cardiff y me gustaría conocer el Lago Ness. Me suelo mover en tren.

P. ¿El Lago Ness por qué?

R. Para ver sí me encuentro a Ness, el monstruo [risas].

P. ¿Qué echa de menos?

R. La familia, el jamón, las fabes, la sidra y el queso manchego.

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