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Mazurkiewicz, el gran portero uruguayo

Figura mítica del Peñarol, uruguayo, disputó tres Mundiales

Mazurkiewicz, a la izquierda, en el partido inaugural del Mundial de 1966, entre Uruguay e Inglaterra. AFP

“Yo salí y Pelé hizo una jugada excepcional, pero no fue gol. Y eso es lo que yo siempre quise en mi vida, que no me hicieran gol”. De esta forma relató Ladislao Mazurkiewicz (Piriápolis, Uruguay; 1945), considerado por muchos el mejor portero de la historia del fútbol sudamericano, la grandiosa jugada que le hizo Pelé en la semifinal del Mundial 70 entre Uruguay y Brasil, con triunfo de los brasileños por 3-1. Mazurkiewicz falleció ayer en Montevideo a los 67 años como consecuencia de un problema respiratorio agravado con complicaciones renales. Mazurkiewicz fue una figura mítica del Peñarol campeón de la Libertadores y la Copa Intercontinental en 1966, así como de la propia selección de Uruguay, con la que disputó tres Mundiales (Inglaterra 66, México 70 y Alemania 74), siendo nombrado mejor portero de la Copa del Mundo mexicana, en la que Uruguay alcanzó la cuarta plaza.

Chiquito Mazurkiewicz, como era apodado, se inició en el fútbol profesional en el Racing de Montevideo en 1963. Quería ser centrocampista, pero tras disputar la prueba como portero, parando seis penaltis, ya no abandonó esa demarcación hasta su retiro en 1981. En 1965, fichó por el Peñarol, donde desarrolló una espléndida carrera hasta 1970. Ganó tres Ligas de Uruguay (65, 67 y 68), conquistó la Copa Libertadores de 1966 frente a River Plate y ese mismo año le ganó la Copa Intercontinental al Madrid con un doble 2-0. Su gran actuación en el Santiago Bernabéu en el duelo de vuelta todavía se recuerda, junto a nombres memorables de ese Peñarol como el defensa Forlán o el delantero ecuatoriano Spencer. En 1966, con 21 años, jugó el Mundial de Inglaterra sustituyendo a otro mito de la portería uruguaya, Luis Maidana, a quien había arrebatado la titularidad en el propio Peñarol un año antes en una decisión arriesgada del entrenador, Máspoli.

En 1970, después de ser designado el mejor portero del Mundial 70, Mazurkiewicz fichó por el Atlético Mineiro, logrando el Campeonato brasileño en 1971. En 1974, con 29 años y tras disputar el Mundial de Alemania, fichó por el Granada, donde militaba su compatriota Montero, pero apenas jugó dos partidos en Primera entre 1974 y 1976. “Tuvo problemas con las muñecas y apenas jugó en España”, recuerda Víctor Espárrago, compañero de selección en tres Mundiales y rival acérrimo del meta como ser delantero de Nacional en los sesenta. “Es una pérdida irreparable para el fútbol uruguayo. Se va joven, con 67 años, entrenando a los porteros de Peñarol. Fue sin duda el mejor guardameta que ha dado Sudamérica”, recuerda Espárrago, otro mito del fútbol uruguayo, quien valora de Mazurkiewicz su colocación y dotes de mando. “Con 21 años, en el Mundial de Inglaterra, nos mandaba a todos. Era un tipo muy serio, siempre centrado en el fútbol, de gran personalidad. Lo mejor era su colocación. Había practicado baloncesto en su juventud y eso le ayudaba para saltar y salir a por los balones”, añade Espárrago.

En 1977 Mazurkiewicz fichó por el América de Cali, para pasar luego al Cobreloa chileno, otra vez América de Cali, acabando su carrera en el Peñarol en 1981 como campeón uruguayo.

Siempre vestido de negro, como su ídolo Yashin, participó en el homenaje al gran guardameta ruso en 1971 entre la URSS y un combinado mundial. Al finalizar el encuentro, Yashin le entregó sus guantes y le nombró así su sucesor como mejor portero del fútbol mundial.