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El virtuosismo pierde al Barça

Un tanto de Camacho en el último suspiro iguala la eliminatoria para un buen Málaga en el segundo tiempo, acogotado antes por Messi y perdonado por un Alexis fallón ante la portería

La Copa es diferente de la Liga. Tanto en el juego como en las alineaciones. Tiene un punto de emoción que la convierten en un torneo especial, a veces caprichoso, normalmente divertido. Tanto da que los equipos sean igualmente reconocibles, fieles a su estilo y organización, como pasó ayer con el Barça y el Málaga. El partido del Camp Nou se pareció muy poco al del domingo en La Rosaleda, y ahora mismo la continuidad azulgrana y, por extensión el clásico, está amenazada muy seriamente.

Únicamente hubo una constante, que por otra parte es universal, porque siempre es fiable, no repara en el rango de los encuentros ni en los rivales ni en las competiciones y cuyo nombre es Messi. Acaso se constató también que no hay futbolista que falle más goles cantados que Alexis. El chileno juega mejor sin que con el balón. A cambio de ganar virtuosismo, el Barça perdió competitividad e hilo de juego con los cambios.

BARCELONA, 2 – MÁLAGA, 2

Barcelona: Pinto; Montoya, Mascherano, Puyol, Adriano; Thiago (Xavi, m. 78), Song, Iniesta; Tello (Pedro, m. 74), Messi y Alexis (Cesc, m. 74). No utilizados: Víctor Valdés; Piqué, Busquets y Alba.

Málaga: Kameni; Gámez, Sergio Sánchez, Weligton, Eliseu; Iturra, Camacho; Seba, Buonanotte (Duda, m. 68), Portillo (Monreal, m. 46); y Saviola (Santa Cruz, m. 65). No utilizados: Willy Caballero; Demichelis, Isco y Onyewu.

Goles: 0-1. M. 25. Iturra. 1-1. M. 29 Messi. 2-1. M. 30. Puyol. 2-2. M. 89. Camacho.

Árbitro: González González. Expulsó con roja directa a Monreal (m. 75). Mostró la tarjeta amarilla a Alexis, Messi, Eliseu y Sergio Sánchez.

Camp Nou. 55.151 espectadores.

Ya se sabe que los malabaristas son decisivos en las dos porterías, circunstancia que aprovechó el Málaga, muy exigido y defensivo al inicio, convencido de que su suerte pasaba por atacar las pérdidas de balón de las figuras barcelonistas más que por elaborar el fútbol. A fin de cuentas, el primer tiempo fue prácticamente un monólogo de los exquisitos azulgrana, del trío que formaron Messi, Iniesta y Thiago, sobre todo en los goles.

La personalidad de Thiago es tan arrolladora que parece no admitir más alternativa que la titularidad o el traspaso. El suyo es un juego absorbente y descarado, irreprochable técnicamente, a veces incluso arrogante y un punto temerario. A juzgar por su futbol se diría que se cree el mejor jugador del mundo y, ciertamente, en ocasiones lo ha acreditado. El problema es que no conoce la dimensión del riesgo y juega igual en las dos áreas.

Así, a Pinto no se le ocurrió nada más que sacar la pelota jugada en dirección a Thiago sin reparar que le presionaban hasta cuatro futbolistas del Málaga. Thiago, de cara al portero y de espaldas a los adversarios, decidió dar continuada a la acción, sea por confianza o desconocimiento, e Iturra le rebanó el cuero para poner el 0-1. El error enrabietó a Messi y en un minuto el Barcelona le dio la vuelta al marcador: 2-1.

El 10 tomó la pelota en su campo, sorteó a tres blanquiazules por la banda derecha y cuando Weligton parecía haberle robado el cuero, porfió en su esfuerzo hasta recuperarlo para después batir a Kameni. Acto seguido, Thiago botó un córner que Puyol cabeceó cruzado en un buen escorzo. La efectividad barcelonista fue sorprendente si se atiende a que con anterioridad Alexis había fallado dos tiros fáciles en el área del Málaga.

Vivió el Málaga un rato a expensas de los fallos y los aciertos individuales del Barça para después tomar el mando del Camp Nou. Afectado por su pifia, no se corrigió ni recuperó Thiago ni tampoco Alexis. El equipo fue cada vez menos compacto, nunca estuvo sincronizado y disminuyó la influencia de la sociedad Iniesta-Messi penalizados por la ausencia de Xavi y Busquets.

El partido se puso cada vez más a favor del Málaga ante la falta de sentido colectivo en el Barça, sorprendentemente más afectado por la formación (solo repitieron tres futbolistas de la Rosaleda: Mascherano, Iniesta y Messi) que el Málaga (solo cuatro actuaron el domingo: Sergio Sánchez, Wellington, Camacho y Eliseu). Anoche no había ni rondo ni otra idea por la lesión de Villa, mientras que el Málaga se agrandaba con la descomposición del Barcelona.

Ni siquiera los cambios, ni la expulsión de Monreal, aliviaron los problemas del plantel de Vilanova. Aunque aparecieron en escena Pedro, Cesc y Xavi, el gol lo metió Camacho después de una falta de Duda. Los blanquiazules se batieron estupendamente en inferioridad y alcanzaron al final un excelente resultado con vistas a la vuelta del jueves en La Rosaleda. La Copa tiene muy poco que ver definitivamente con la Liga, no cuajó la formación y al Barça le perdió el virtuosismo.

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