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El Valencia vapulea a un Estudiantes paralizado sin English

El hispano-brasileño Faverani abruma a los pívots de un rival totalmente fuera de onda y retratado con el 77-59 final

El Estudiantes, sin English, fue incapaz de dar la talla mínima que requiere la Copa del Rey. El Valencia se encontró de sopetón ante un rival desfigurado, sin columna vertebral. Casi no hubo contienda, sino más bien un ronroneo monocorde del Valencia en un duelo destensado muy pronto y con un guion muy lineal, para escarnio de un Estudiantes absolutamente sobrepasado, fuera de onda.

El equipo de Velimir Perasvic aprovechó la bicoca y se explayó con un estilo muy académico, propulsado por la voracidad de Vitor Faverani. El pívot brasileño nacionalizado español convirtió la pintura en una sala de baile. Se movió en esa zona donde el balón pesa el doble y se acumulan los brazos con una facilidad impropia de alguien que debe superar la oposición de torres como Barnes, Nogueira o Clark. Siempre encontró grietas, huecos para ganarse el tiro y, cuando no, forzar el choque y provocar las faltas.

Valencia, 77 - Estudiantes, 59

Valencia Basket: San Miguel (6), Ribas (3), Kelati (10), Doellman (5) y Lischuk (5) -quinteto inicial-; Martínez (17), Pietrus (1), Dubljevic (3), Markovic (4), Abia (-) y Faverani (23).

Asefa Estuadiantes: Granger (16), Kuric (7), Kirksay (5), Barnes (2) y Gabriel (9) -quinteto inicial-; Fisher (5), Fernandez (5), Clark (2), Vicedo (-) y Nogueira (8).

Parciales: 15-13, 20-12, 16-13 y 21-18.

Árbitros: M. Bertrán, García González y Araña. Eliminado Dubljevic por personales.

Pabellón: 14.200 espectadores en el Fernando Buesa Arena.

Faverani concluyó con 23 puntos y 11 rebotes y recordó al que muchos consideraron como uno de los mejores jugadores europeos en su posición, una apreciación que nunca ha llegado a cumplirse a través de un camino itinerante que empezó en Málaga y que le llevó a Zaragoza, San Sebastián, Murcia y, por fin, Valencia.

La inoportuna gripe de English, el máximo anotador de la Liga Endesa, dejó al Estudiantes en estado catatónico, paralizado, especialmente en ataque, con una sequía aterradora. No tuvo a quien agarrarse. Nadie dio un paso al frente. Granger se prodigó, pero dentro de un tono discreto, con bajos porcentajes, de todo punto insuficiente para redimir la ausencia de English.

El Valencia, infinitamente superior en el rebote, le dio carrete a Rafa Martínez y a Kelati, que apuntalaron la labor de Faverani. No importó que Pau Ribas fallara los seis triples que lanzó, ni que Doellman cerrara con dos puntos, Dublejevic con tres o Pietrus con uno. Dominó plenamente el ritmo del juego y mantuvo siempre al Estudiantes muy por detrás, a 12 puntos en el descanso, a más de 20 a partir del inicio del último cuarto. En su día el Estudiantes sufrió lo indecible para ganarse la clasificación para la Copa, a costa de la derrota del Obradoiro en la cancha del Joventut. Visto lo visto, queda ahora la duda si le valió la pena.

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