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“Muchas veces siento miedo”

La granadina es la primera española que se impone en un descenso de la Copa del Mundo

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Carolina Ruiz celebra su triunfo. REUTERS

Carolina Ruiz (nacida en Chile en 1981 y residente en Granada desde que era una niña) ganó el sábado el descenso de Méribel (Francia). Nunca un español había triunfado en la especialidad reina del esquí. Al día siguiente, coronada en la prueba del vértigo, atiende la llamada de EL PAÍS.

Pregunta. ¿Cómo es vivir a más de 100 kilómetros por hora?

Respuesta. Es complicado a veces. Los que nos dedicamos a esto tenemos un punto de locura. A veces, me pregunto: ¿Por qué hago esto? ¿Dónde me he metido? Muchas veces da mucho respeto, incluso da miedo. Somos conscientes de lo que es bajar a esas velocidades. La sensación que te da luego es magnífica. Tiene algo que engancha, como en otros deportes de riesgo. Hay momentos en los que disfrutas. En otros… preferiría estar en otro sitio. A la velocidad que bajamos, la fuerza que recibimos en las curvas es enorme. Por estar mal posicionado, puedes tener una caída. El trazado de las curvas se parece mucho a la F-1.

P. “Sé tú mismo”. Es una de sus frases preferidas. ¿Cómo es usted?

R. Bastante simple, en el sentido de que quien me conoce desde fuera no debe creer que sea alguien impresionante, fuera de serie. Soy una persona muy simple. Me gusta y me apasiona compartir momentos con la familia y los amigos. Trabajadora. Cabezota. Cuando se me mete algo en la cabeza lucho por conseguirlo. No soy muy complicada.

P. Ningún español había conseguido lo que usted ¿Se siente pionera?

Fuente: Fis - Ski

R. Por una parte sí. Empecé la línea de trabajar en la velocidad. No tuve delante una persona que me guiara, ni una estructura hecha. En ese sentido, me puedo sentir un poco pionera. No es fácil. Tener a alguien delante, un ejemplo del que aprender, que tire del carro, es una ventaja. Está claro que yo no lo encontré nunca en velocidad.

Estuve a punto de dejarlo. La victoria es el regalo a estos mil años de trabajo

P. ¿Qué distingue a las mejores?

R. Entre las 30 mejores del mundo, la diferencia más grande que existe es mental. La confianza. El querer arriesgar más o menos. Está claro que algunas cosas técnicas o físicas cuentan mucho… pero a este nivel la psicología pesa también un montón.

P. ¿Es eso lo que explica que hayan pasado 13 años entre su primer podio y este?

R. Sí. Conseguí ese resultado muy joven \[18 años, fue segunda\] sin saber realmente cómo lo había hecho. Después, no supe gestionar los siguientes resultados. Llegar la 15 no era suficiente. A nivel mental fue lo más difícil. Cada vez me eché más abajo. Casi llegué a no confiar en mis posibilidades. Fue un momento que no supe gestionar. Podemos decir que fue mental. De todo se aprende.

P. ¿Pensó en abandonar?

R. Sí. Ufff.. Sí. Hace un par de años estuve a punto de dejarlo completamente. No hacía malos resultados, siempre luchaba, pero tras tantos años de trabajo y sacrificio, de saber que tenía potencial para hacerlo un poco mejor y no conseguirlo… pues me decía: ‘Ya no me merece la pena’. Analicé si quería seguir así o no y no fue la primera vez. La victoria ha sido el regalo a estos mil años de trabajo, pero detrás de él hubo momentos muy duros.

P. En un año hay Juegos Olímpicos de Invierno.

R. Falta mucho. La línea es buena. No sé cómo llegaré. En cuanto a la pista, la probamos el año pasado y es bastante completa. Tiene un poco de todo: muros, planos, saltitos... dependerá mucho de la cantidad de nieve que haya y de cómo esté. Si es dura y rápida, cambia mucho el descenso. En su momento, es una pista que me gustó bastante. Creo que es una pista a la que me puedo adaptar bastante bien.

P. ¿Qué falta en España para que exploten los deportes de invierno?

R. Aquí hay montañas, nieve y una base de muchos niños. De ahí a que se dediquen a la competición, pues ya estamos en minoría. No sueñan con esto, sino con ser futbolistas. El trabajo a nivel de base es bastante bueno. Lo único, que entre los 10 y los 15 años hay que hacer muchos sacrificios, muchas horas de trabajo, irte fuera de casa, no estudiar como cualquier otro niño. Es bastante difícil tomar una decisión así a esa edad. Yo, a los 15 años, me fui a un colegio en Francia con un programa de la Federación Española. Luego, es un deporte bastante caro y no podemos pretender que sea todo gratis. La impresión que tengo es que la gente pretende que todo sea gratis, que se les pague todo... y nunca será así hasta que lleguen a un cierto nivel y se lo merezcan.

Falta mucho para los Juegos. Es un circuito que tiene de todo. Me gusta bastante

P. Se entrena con los franceses. ¿Qué le da España que no le dé Francia?

R. Me da una estructura de equipo. La federación española me da todo lo que necesito, pero se necesita la misma estructura para un corredor que para diez, con el coste que conlleva. Tres entrenadores, mas médico, mas fisio, mas preparador físico, para una sola persona... imposible. Por eso todos los equipos pequeños nos juntamos con los grandes, porque si no la calidad del trabajo no es tan buena. Incluso con equipos grandes como el de Francia, intentamos juntarnos con otro equipo grande. Si quieres tener seguridad en la pista y hacer las cosas bien necesitas a mucha gente. Ese es un gasto económico grande, y se intenta dividir. Es imposible hacerlo solo para una persona, en España, Alemania y cualquier sitio.

P. Un par de esquís como los suyos cuestan unos 10.000 euros.

R. El coste en invierno es muy poco: una vez que estás en el circuito de Copa del Mundo, la Federación internacional cubre todos los gastos de los mejores 45 atletas, junto a dos técnicos. El coste más grande es en verano, cuando tienes que hacer concentraciones en glaciares, y pagas hoteles, viajes, forfaits... lo que le cuesta unas vacaciones a una persona.

P. ¿Qué hace un skimen, el cuidador de esquís?

R. Ese es un mundo enorme. El skimen es al esquí lo que el ingeniero y el técnico que se ocupa de un Fórmula 1. Durante el verano hay todo un trabajo de rodaje, como un coche, hacemos kilómetros de nieve para que la suela sea rápida, trabajándola y con ceras. Luego, se prepara de una forma u otra el canto según la nieve sea dura, blanda, tenga hielo... para no resbalar. Trabajan casi 12 horas diarias. Hay muchas cosas que se pueden cambiar en un esquí, como poner la fijación más adelante o atrás, más alta o no. A este nivel, que los esquís estén bien preparados o no, te puede hacer ganar o perder. En Méribel, por ejemplo, durante los primeros 30 segundos, zona de deslizamiento, plana, cuenta mucho si tienes un esquí rápido o no.

P. Hará muchos estudios biomecánicos y aerodinámicos...

R. Sinceramente, como española y descendista... todos los equipos del mundo han probado túneles del viento para ver la posición aerodinámica. Yo lo intenté. Requiere un gasto económico. Nunca tuve la oportunidad. No lo he hecho nunca.

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