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Kaká mantiene sus estadísticas

La frecuencia de goles y asistencias del madridista recuerdan a su etapa en Milán

El gol de Kaká en Riazor el sábado pasado recordó que el mediapunta brasileño no solo no ha perdido fuelle: conserva intacta su habilidad para llegar, su golpeo, su tacto de superclase. A pesar del año y medio doliente que se pasó en Madrid tras su fichaje, aquejado de una pubalgia y una lesión de rodilla que debió operarse. A pesar del segundo plano al que le relega periódicamente su mánager, José Mourinho. Su frecuencia goleadora en cuatro temporadas en la Liga española es de un tanto cada 266 minutos y da un pase de gol cada 213 minutos. Muy similar, o incluso mejor, que sus estadísticas en el Milan, en donde Kaká marcó un promedio de un gol cada 247 minutos y dio una asistencia cada 349 minutos. El problema de Kaká nunca fue su rendimiento tanto como la poca confianza que le tiene su entrenador.

Si el malestar se mide por la desilusión, el peor momento de Kaká desde que fichó por el Madrid, en 2009, fueron las pasadas Navidades. Entre enero y febrero sus compañeros le vieron tocar fondo. Estaba triste. Le faltaba energía para entrenarse. El día que lo expulsaron en Pamplona, el 12 de enero, había participado en siete encuentros de Liga de un total de 19. Sin completar nunca los 90 minutos y solo una vez jugando como titular.

Preocupados ante la situación del compañero, los capitanes madridistas, Iker Casillas y Sergio Ramos, le trasladaron su inquietud al presidente, Florentino Pérez, durante la comida en la que acordaron las primas, a mediados de enero. En el vestuario trascendió que los capitanes refirieron a Pérez lo sucedido desde agosto. Le dijeron que Kaká había empezado muy bien y que la prueba de su excelente estado de forma fue el partidazo que hizo en Amsterdam contra el Ajax, en la segunda jornada de Champions. Pero que José Mourinho, el mánager, le había “cortado las alas” para proteger el estatus de Di María. Como todo el mundo sabe en el club, Di María comparte con Mourinho la representación y la amistad del agente Jorge Mendes.

En Italia goleaba con similar frecuencia y daba menos pases de gol que en la Liga

La prensa no puede ver los entrenamientos desde hace años pero los jugadores lo atestiguan: el abatimiento de Kaká en enero contrastaba con su magnífica pretemporada. Aunque Mourinho le había comunicado que no contaba con él, y que lo mejor que podía hacer para relanzar su carrera era marcharse a otro club, el jugador había puesto todo su empeño en comenzar la Liga a pleno. Le estimuló Mano Menezes, el entonces seleccionador de Brasil, diciéndole que contaba con él para el Mundial de 2014, y convirtiéndole en la figura de referencia en los amistosos que disputó contra Irak y Japón.

Kaká mantiene sus estadísticas

Mourinho no concedió ni un minuto a Kaká hasta la sexta jornada de Liga, ante el Depor el 30 de septiembre. Lo hizo nada más enterarse de que el brasileño había sido convocado por Menezes. Durante tres jornadas consecutivas del campeonato, frente al Deportivo, el Barça y el Celta, el mediapunta gozó de un total de 99 minutos. El 3 de octubre, además, pudo lucirse frente al Ajax como titular. El 20 de octubre jugó la primera mitad contra el Celta y fue sustituido en el descanso: señalado por el mánager por presuntos errores tácticos. Ahí volvió a perderse el rastro de Kaká, relegado la mayor parte de las veces a la grada, o a mirar los partidos desde el banquillo.

Los capitanes dijeron a Florentino Pérez que Mourinho “le cortó las alas” en octubre

El escaso valor que concede Mourinho a Kaká se refleja en la cantidad de partidos que le permitió disputar por completo: tres en la temporada 2010-2011, cuatro en la 2011-2012, y uno solo (el último) en este curso. Manuel Pellegrini, el técnico madridista en la temporada 2009- 2010, concedió a Kaká la posibilidad de jugar los 90 minutos en siete encuentros de Liga, a pesar de que sufría una pubalgia que le mantuvo inactivo durante varias semanas.

Desde marzo de 2011, cuando recuperó su ritmo de prácticas una vez superada la operación de rodilla, Kaká no ha dejado de mantenerse a buen nivel. Sus compañeros aseguran que, a pesar de los altibajos anímicos, lleva dos años entrenándose como los mejores. Cuidándose con celo. Listo, a sus 30 años, para desmontar los mitos que día a día fabrican a su alrededor.

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