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El Cristiano más dominante

El portugués marca el duelo en defensa y en ataque, mientras que Messi, irreconocible, se ahoga por el centro ● Exhibición física de Di María y atasco de Xavi ● Estelar Varane, diluido Iniesta

Si los clásicos son un pulso entre Cristiano y Messi, en el de vuelta de Copa no hubo color. El portugués marcó dos tantos y del argentino, irreconocible, apenas hubo pistas. El Madrid tumbó al Barcelona y buscará el título de Copa contra el vencedor del Sevilla-Atlético (22.00, Telecinco, los colchoneros ganaron 2-1 en la ida disputada en el Calderón). Estas son las notas del partido.

Cristiano: Dominador incuestionable del partido desde su formidable estado de forma física. Conducción que emprendía a la carrera, conducción que culminaba con la sensación de ser inalcanzable para cualquier jugador del Barcelona. Se movió por todo el frente de ataque con una autoridad incontestable. Le hizo un nudo en la cintura a Piqué en la jugada de penalti. Ha borrado por completo de su cabeza aquellos primeros clásicos en los que le podía la ansiedad por resolverlos. Esa misma bicicleta se la ha defendido bien en multitud de ocasiones Piqué, pero anoche ni la vio. Engañó a Pinto en el lanzamiento del penalti, y en el segundo gol, además de acompañar la contra, resolvió con tranquilidad cuando recogió el rechace de Pinto. Controló la pelota con el pecho y fusiló con la izquierda. Adornó su estelar actuación ayudando a defender los saques de esquina y en algunas persecuciones a Alves cuando este se proyectaba en ataque.

Varane pelea por el balón con Messi. / RODOLFO MOLINA (DIARIO AS)

Messi: Irreconocible, muy estático, ahogado como en Milán en esa posición central. Terminó el partido con dos disparos, uno al inicio del encuentro que cruzó demasiado, y el otro en una falta directa que se fue rozando el poste. Intentó alguna jugada individual sin éxito.

Di María: La otra gran exhibición física de un jugador del Madrid. Bajó continuamente para defender su banda y perseguir a Jordi Alba hasta la línea de fondo si era preciso. Evitó que entre el lateral del Barça e Iniesta le generaran superioridad a Arbeloa. En ataque, sus conducciones en velocidad sirvieron para estirar al Madrid. Muy rápido y habilidoso en la jugada que propició el segundo gol. Arrancó en velocidad desde su propio campo en el despeje-pase que le lanzó Khedira. Rompió a Puyol primero en velocidad y ya en el área con un regate que sentó al central catalán.

Xavi: La máxima expresión de lo que ayer fue el Barça. No encontró espacios para filtrar balones y se vio obligado a dar muchos toques antes de poder dar un pase. Que Xavi de más de tres toques para hacer circular la pelota significa que el Barça no encuentra su juego. Fue sustituido a falta de 15 minutos y se fue con cara de impotencia.

Varane: Secundó a Ramos en el mantenimiento de la línea muy adelantada para provocar que el Madrid fuera un equipo corto para no dejar espacios y valiente para poder irse arriba a obstruir al Barça desde su inicio del juego. Imponente en el cabezazo del tercer gol como lo fue en el del empate en la ida en el Bernabéu (1-1). Su aparición en esta eliminatoria ha sido estelar. Con 19 años el temple y la seguridad que ha mostrado en los cruces y a la hora de jugar la pelota en los dos partidos le han allanado el camino hacia su consolidación como un central de jerarquía para muchos años.

Iniesta: El jugador más activo y desequilibrante del Barça, aunque se fue diluyendo con el paso de los minutos por falta de socios eficaces. Partió como falso extremo izquierdo para meterse mucho hacia el centro en busca de orientar el juego que Xavi nunca gobernó. Suyo fue el pase que propició el tanto de Jordi Alba, un globito por encima de la defensa del Madrid.

Xavi se queja ante Arbeloa, Cesc e Iniesta. / Toni Albir (EFE)

Xabi Alonso y Khedira: Fundamentales en la asfixia de Xavi y en la recuperación de balones. Buscaron siempre el pase sencillo para acelerar las salidas a la contra de Cristiano. Khedira tuvo la virtud de convertir un despeje en un pase al hueco a Di María en el segundo gol del Madrid.

Cesc: Su presencia en detrimento de Villa supuso siempre un pase de más y un exceso de juego al pie. Armó poco juego y no encontró espacios para llegar desde segunda línea, su gran especialidad.

Higuaín: No marcó ni estuvo cerca, pero fue clave en la presión adelantada de su equipo cuando el Barça trataba de salir jugando desde las inmediaciones de Pinto. Corrió mucho independientemente de que percibiera que el ataque de su equipo no tenía mucho que ver con él. Mourinho se lo agradeció cuando le sustituyó.

Pedro: Empezó ruidoso con algunas incursiones por la banda que inquietaron a Coentrao, pero se difuminó. El exceso de juego al pie impidió que el Barça explotara su velocidad con balones largos a la espalda del lateral, una solución lógica cuando es imposible progresar por el medio y el rival, como fue el caso del Madrid, adelanta tanto la defensa.

Özil: Si Di María y Cristiano estiraron a la carrera a su equipo, él escondió la pelota cuando intuía que las contras no podían finalizarse o no encontraba a quién pasar. Con la pelota pegada al pie, su cintura y su cambio de ritmo evitaron que los defensas del Barça le sacaran el balón.

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