Deportes

La ruina del antidopaje

“No hay dinero para viajar a los Mundiales, se va todo en controles y abogados”, lamenta Cerrón, presidente de la federación de ciclismo

López Cerrón, presidente de la federación de ciclismo.

Algún histórico comentaba que con los recortes de la ayuda del Consejo Superior de Deportes (CSD), el deporte español volvía a la época romántica de hace 40 años, donde el empeño personal de unos cuantos apasionados permitía milagros cotidianos. Quizás fuera un diagnóstico demasiado optimista.

En los Mundiales de ciclocross el mes pasado, en Kentucky, participaron tres ciclistas españoles, dos elites y un sub-23. Los tres se pagaron el viaje y el hotel ellos mismos, como si fueran maratonianos aficionados a quienes les hace ilusión correr en Nueva York y se lo montan por su cuenta. La federación cuya camiseta sudaban, que está en la ruina, solo les pudo ayudar con el papeleo y las acreditaciones desde Madrid. En el Mundial de pista de la pasada semana, en el velódromo de la capital de Bielorrusia, Minsk, la selección española constaba de más de una docena de ciclistas, pero la federación solo pudo pagar el viaje a siete, los que competían en disciplinas olímpicas, un mecánico y dos técnicos. Los demás viajaron por su cuenta. España ganó dos medallas de plata, en puntuación y en Madison. A David Muntaner, de la pareja plateada en la última especialidad, que dejó de ser olímpica en Londres, le pagó el viaje un patrocinador privado.

“Así están las cosas, aunque algunos no las quieran ver”, dice, molesto con las críticas, José Luis López Cerrón, elegido en diciembre presidente de la federación de ciclismo. “No es como antes, en que se decía que las cosas iban mal pero se sabía que se podía seguir adelante; ahora no hay dónde ir”. Lo dice abrumado, con un estado de ánimo bajo mínimos al que no ayuda la tarea de abrir el buzón cada día: la correspondencia que recibe se compone de facturas impagadas y reclamaciones económicas. La última, la que más perplejo le ha dejado, proviene de Juan Carlos Castaño, su antecesor en el cargo, que reclama judicialmente más de 8.000 euros. “Exige la extra de Navidad, que no se le pagó a ningún empleado y que se pactó hacerlo en plazos y también las vacaciones de verano que no se pudo tomar”, dice Cerrón. “El sueldo del presidente lo aprueba la asamblea federativa, y el anterior estaba fijado en 58.780 euros brutos anuales. Yo todavía no he cobrado nada, porque pienso proponer una rebaja a la asamblea”.

Y encima, el anterior presidente reclama más de 8.000 euros por sus vacaciones”

López Cerrón

La de ciclismo es igual que las demás federaciones, pero diferente. Tiene gastos que se pueden recortar y se recortan, como los de personal, mediante despidos vía ERE, como cualquier otra empresa de este país —y ya ha contratado la federación a un bufete malagueño para establecer un plan de conocimiento y reestructuración—, o los de participación en competiciones o los de técnicos, que en ciclismo se limarán al máximo (el futuro seleccionador nacional será Javier Mínguez, si lo aprueba la junta directiva, entre otras razones porque se aviene a hacerlo gratis).

Pero el ciclismo es diferente porque cuenta con una carga extra, la de los gastos del antidopaje. El laboratorio del CSD reclama 90.000 euros, el anterior abogado federativo, 250.000… “No puedo llevar a los ciclistas a un Mundial, pero me tengo que gastar todo ese dinero en abogados, que solo facturan por el dopaje”, lamenta Cerrón. “Calculo que en la última década la federación se habrá gastado más de un millón de euros en abogados. Y los gastos son diarios, porque un caso de dopaje no se acaba con la sanción, sino que siempre hay reclamaciones en los tribunales civiles y ahí estamos, pagando constantemente facturas de procuradores, de abogados… Ahora, el ciclista Toni Tauler, que dio positivo, nos reclama 100.000 euros, y aunque se gane el caso los gastos se mantienen”.

Cerrón no cree que el ciclismo necesite hurgar más en su pasado, ni cree necesaria una comisión como la de la federación holandesa que permita levantar acta —“bastante sabemos ya de todo lo que se hacía, bastantes nombres han salido ya, bastante tenemos con el juicio de la Operación Puerto [el más importante que jamás ha afectado al ciclismo español y en el que por falta de medios dos becarias representan a la acusación federativa: todo un símbolo], como para necesitar más”, dice Cerrón, que fue ciclista, organizador y director de los equipos BH, Amaya y Vitalicio, con Mínguez. “No podemos seguir espantando a los patrocinadores. Necesitamos que todo el mundo vea que el ciclismo de ahora no tiene nada que ver con el de antes”—, pero sí que cree en una solución que acabaría con todos los agobios, morales y económicos, que le depara el dopaje: “Si la Agencia Estatal Antidopaje u otro organismo, se encargara de todo lo relativo al antidoping, controles, sanciones y demás, me quitarían un peso de encima”.

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