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Un partido lógico

Málaga y Atlético, los dos equipos menos goleados junto al Madrid, empatan a cero en un partido en el que no escaseó la ambición y en donde se impuso el orden táctico

No es el fútbol un juego muy aliado con la lógica. Es un deporte muy dado a reventar las grandes estadísticas. No fue esta vez el caso. Se enfrentaban los dos equipos menos goleados del campeonato y el partido acabó empatado sin goles. Se impuso el orden táctico de dos de los mejores equipos de la Liga, que en ese sentido rozaron la perfección. Les faltó un último pase, pero ni uno ni otro descubrieron rendijas. El Atlético hizo un ejercicio de reducción favorecido porque el Málaga no jugó con el protagonismo con la pelota que le demanda esa nómina de futbolistas exquisitos que presentó. Sobre todo en el primera mitad. No existió Isco, tampoco Portillo ni Lucas Piazón. Brilló Toulalan, erigido en uno de los mejores mediocentros que pululan por la Liga. Va a todas y rasca casi siempre. Engaña su andar y correr encorvados, que aparentan a un jugador lento en el desplazamiento, pero que tiene un sentido de la colocación extraordinario.

MÁLAGA, 0; ATLÉTICO, 0

Málaga: Caballero; Gámez, Demichelis (Lugano, m. 62), Weligton, Antunes; Toulalan; Portillo, Joaquín (Iturra, m. 66), Lucas Piazón, Isco (Sebas Fernández, m. 72) y Santa Cruz. No utilizados: Kameni; Duda, Pedro Morales y Saviola.

Atlético: Courtois; Juanfran, Miranda, Godín, Filipe Luis; Mario Suárez, Koke; Cebolla Rodríguez (Raúl García, m. 66), Arda; Diego Costa (Adrián, m. 61) y Falcao. No utilizados: Asenjo; Cata, Insua, Saúl, Óliver

Árbitro: Gil Manzano. Amonestó a Juanfran, Weligton, Mario Suárez, Diego Costa, Koke, Toulalan

Unos 27.000 espectadores en La Rosaleda.

Ha coleccionado tanto respeto el Atlético durante el curso que raro es el partido en el que no asume el protagonismo desde su intensidad. Convencido como está de su molde, no acusó en exceso la renovación de su pareja de mediocentros por las bajas de Gabi y Tiago en términos de controlar el centro del campo y de comandar la presión arriba. Sostuvieron bien al equipo Koke y Mario Suárez. No tuvo demasiado peso el Cebolla Rodríguez en la banda derecha en ataque, situado allí para vigilar al atrevido Antunes y para ver si armaba su poderosa pierna izquierda a banda cambiada. Trabajó más que jugó, una dinámica que fue general en cada futbolista que pisó el campo. La intensidad y la no existencia de errores defensivos notables generó que las ocasiones de uno y otro respondieran a situaciones puntuales. Las del Atlético, a disparos desde la frontal de Diego Costa, Arda, el Cebolla o Koke. Las del Málaga nacieron de dos roscas de Joaquín y una de Portillo. La primera del extremo fue a la carrera y Lucas Piazón la dirigió bien con la cabeza, la picó al palo derecho, pero la escasez de potencia le permitió a la envergadura de Courtois blocar el remate sin problemas. La otra curva envenenada que enseñó Joaquín la ganó Demichelis en un córner, raspó la pelota para cruzarla desde el primer palo y Courtois la sacó con la yema de los dedos, en un gesto que no percibió el colegiado. Tuvo Demichelis que lidiar con Diego Costa, en uno de esos duelos entre central y delantero que rememoran otros tiempos. Ninguno de los dos se achantó y los dos fueron sustituidos, quizá para evitar una posible expulsión ante un cuerpo a cuerpo caliente. La rosca de Portillo fue en el segundo tiempo, también a balón parado y Weligton la remató fuera.

Con la paridad reinante, tanto Simeone como Pellegrini menearon los banquillos. Simeone dio entrada a Adrián a la búsqueda de una genialidad en los últimos metros que pudiera cambiar el partido y respondió con la entrada de Raúl García a Pellegrini cuando este quiso que su equipo ganara el centro del campo con Iturra. Nada cambió. La misma intensidad y la misma falta de último pase en las inmediaciones de una y otra área. Creció un punto el Málaga cuando Portillo se entonó, pero no le fue suficiente. No se le puede reprochar ni a un equipo ni a otro falta de ambición. Se anularon desde uno de esos partidos que algunos puristas de la pizarra denominaría el partido perfecto, sin goles ni grandes errores, donde el trabajo colectivo de uno y otro anularon las individualidades.

“Solo nos faltó último pase”

Tanto Diego Pablo Simeone como Mauricio Pellegrini dieron por bueno el empate a cero. Al Atlético le sirvió para recortar un punto sobre el Barcelona —a 11—, pero vio cómo el Madrid se le coloca a dos en lo que se presiente como un duelo estrecho y hasta psicológico antes de que la final de Copa los cruce. “Me voy contento con el partido. Después de haber jugado hace cuatro días un partido importantísimo, con mucha presión y un gran desgaste psicológico, el equipo respondió los 90 minutos al partido que necesitábamos hacer para seguir en los mejores lugares de la Liga. El equipo no se guardó nada, dominó el partido y tuvo situaciones. Solo nos faltó el último pase para convertir en gol el juego, que en los 90 minutos fue muy bueno”, señaló Simeone, que no justificó el cambio de Diego Costa en el temor a que fuera expulsado. “Los partidos se ganan cuando se hacen goles y no nos tocó convertir. Nos enfrentamos a un rival que tuvo toda la semana para trabajar, que tiene grandes jugadores, gran entrenador y jugaban en casa, donde suelen sacar adelante los partidos. Pese a todo ello, creo que se jugó donde nosotros nos sentíamos más cómodos. Jugamos entre líneas y ganamos las segundas jugadas”, analizó el técnico argentino.

Por su parte, Pellegrini calificó el empate de “justo por lo sucedido en el campo”. “Nos enfrentamos a un equipo que juega muy intenso. En el primer tiempo no estuvimos finos, pero tuvimos una ocasión. En la segunda parte fuimos mejores y me deja bastante conforme, porque, si no se puede ganar, mejor empatar”, abundó el técnico chileno, que reconoció que su equipo ha perdido cierta frescura con la pelota en los últimos encuentros: “Debemos volver a tener esa soltura con el balón, aunque también la temporada es muy exigente y no siempre se puede estar al mismo nivel”, añadió el preparador del Málaga.

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