Deportes

Bruselas investiga al fútbol español

La Comisión sospecha que las ayudas públicas a clubes pueden vulnerar las normas de competencia y advierte al Gobierno sobre las deudas con Hacienda y la Seguridad Social

Las obras paralizadas del nuevo estadio del Valencia. / JORDI VICENT

Julio de 2011. Acosado y desprestigiado por su relación con la trama Gürtel, el presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, quema sus últimas naves avalando préstamos por valor de 118 millones del Valencia, el Hércules y el Elche. Los tres clubes, asfixiados por las deudas, anunciarán después que no pagan esos créditos, y las entidades bancarias —Bankia, Banco de Valencia, la CAM: todas ellas les han costado ya miles de millones a los contribuyentes españoles y se han vendido o nacionalizado— ejecutan esos avales, de los que tiene que hacerse cargo la Generalitat del PP, la comunidad con el déficit más abultado. La Comisión Europea, que lleva años recabando información sobre el fútbol español, ha abierto una investigación formal que afecta a estos tres clubes, según las fuentes consultadas, pero que va mucho más allá: la estrategia de los avales —junto con otras argucias: subvenciones y demás ayudas a fondo perdido— la han empleado todas las Administraciones, autonómicas, diputaciones y Ayuntamientos. Todo eso pasará ahora por el cedazo de Competencia. Bruselas no quiere desvelar aún a quién tiene en el punto de mira. Pero las pesquisas han comenzado, y no tienen buena pinta: es muy posible que muchos de los clubes tengan que acabar devolviendo el dinero, lo que podría abocarles a la ruina.

No se trata solo de avales y subvenciones al fútbol. Los impagos a Hacienda y a la Seguridad Social, una práctica habitual en el fútbol que practican incluso los clubes más ricos, están también bajo la lupa de Bruselas desde el año pasado. Al hilo de esa investigación abierta en abril de 2012, Competencia, el área que lidera el vicepresidente de la Comisión Joaquín Almunia, ha advertido también recientemente al Gobierno por ese segundo flanco abierto. Una respuesta de Almunia de mediados de febrero a la Eurocámara demuestra que la Comisión “es consciente de las cantidades sustanciales en impuestos y cotizaciones que los clubes profesionales españoles adeudan a las Administraciones”. Bruselas ha solicitado ya información. Y también ha enviado cuestionarios a las Administraciones afectadas para saber si hay ayudas de Estado por el lado de los avales. “La Comisión está analizando esa información”, pero deja claro al Europarlamento que tanto con las ayudas de Estado —como las de la Generalitat Valenciana— como con las deudas a Hacienda y a la Seguridad Social, los clubes de fútbol “no pueden recibir un trato diferente del de otros agentes económicos”.

La UE tiene en el punto de mira el aval de la Generalitat a Valencia, Hércules y Elche

Las fuentes consultadas consideran que eso es, lisa y llanamente, lo que viene ocurriendo en el fútbol español. Durante años se han construido estadios por toda España con créditos blandos, avalados por las Administraciones. Ha habido un variopinto abanico de ayudas que han permitido hinchar lo que una fuente en Bruselas denomina “la burbuja del fútbol español”, que traza un extraño paralelismo con otras burbujas: al cabo, siempre ha habido varios grandes constructores al frente de equipos en España.

Fuentes de Bruselas destacan que el procedimiento se puede demorar un tiempo, pero que las primeras decisiones se podrían tomar en el plazo de un año. Tras recibir quejas, el primer paso que da Competencia es investigarlas para ver si hay base jurídica. Inmediatamente después se envían cuestionarios a las Administraciones que pueden haber concedido ayudas públicas ilegales o incompatibles con las leyes europeas: ese es el estadio de la investigación, según confirman fuentes de Competencia. Una vez Bruselas reciba toda la información, abrirá un procedimiento, el pliego de cargos al que el Estado tiene derecho a contestar. Tras examinarlo, se toma la decisión final: si las ayudas se declaran ilegales o no compatibles con los tratados —y ese parece el caso, siempre según las diversas fuentes consultadas—, el último capítulo es exigir que esas ayudas se devuelvan, total o parcialmente.

El último capítulo será exigir que las ayudas se devuelvan, total o parcialmente

A España solo le cabe un consuelo: no es el único país con problemas. La Comisión tiene más avanzada una investigación en profundidad que afecta a cinco clubes holandeses que recibieron ayudas municipales ilegales. El NEC, el MVV, el Willem II, el poderoso PSV y el Den Bosch recibieron más de 10 millones de euros públicos que ahora podrían tener que devolver. En relación con este caso, Almunia explicó el miércoles que los clubes profesionales “no deberían pedir ayuda a los contribuyentes ante las dificultades financieras”. “Si aún así se les da respaldo financiero, debe garantizarse que cumplan con las reglas de ayuda de Estado para empresas en dificultades: en el caso de los cinco clubes holandeses, la Comisión tiene dudas de que ese sea el caso”, dijo. Ese puede ser exactamente el caso de la investigación sobre el fútbol español. El argumento jurídico de Bruselas viene a decir que esas ayudas “distorsionan la competencia”. En la práctica, algunas entidades pueden hacer con ese dinero lo que otros solo pueden hacer con su propio bolsillo: comprar jugadores, construir estadios y, en definitiva, no jugar en condiciones de igualdad con los demás.

De confirmarse, la investigación de Bruselas y la posterior devolución de las ayudas puede ser la puntilla para algunos equipos, dado el precario estado de salud financiera del fútbol. En la última década, una veintena de clubes han tenido que acogerse a la ley concursal. Con la llegada de la crisis, las cosas han ido a peor. El prestigio futbolístico de los clubes españoles está en lo más alto. Precisamente en Bruselas, uno de los representantes de la clase media, el Málaga, le dio hace no mucho un repaso al Anderlecht, el principal club belga. Pero si en lo futbolístico España vuela alto, en lo económico hay dudas razonables sobre la viabilidad de muchos clubes, según destacaba un estudio reciente de la consultora KPMG.

Esa aparente paradoja entre la buena salud deportiva de los clubes y su pésima situación económica despierta recelos en Europa. “¿Acabarán los contribuyentes alemanes pagando el fichaje de Ronaldo?”, se preguntaba el diario sensacionalista alemán Bild hace un año. El escalofrío es lógico: el Deportivo ha suspendido pagos; el Málaga ha sido suspendido un año por la UEFA por impagos; el Valencia, el Hércules y el Elche están en manos de la Generalitat y la retahíla de problemas económicos es interminable. Con ayudas públicas o sin ellas, la burbuja es sensacional: el sector arrastra una deuda de 3.600 millones (600 con Hacienda), según el Consejo Superior de Deportes. Bruselas tiene ahora la palabra.

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