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“Los campeones se forjan en las grandes ligas”

Iker Romero, en un partido con el Füchse. / cordon press

No tiene ya un papel primordial como antaño, pero tampoco es un secundario cualquiera. Iker Romero (Vitoria, 1980) aporta al Füchse, rival hoy (18.00, Teledeporte) del Atlético en la ida de los octavos de la Champions, la templanza, la calidad y la veteranía que le dan, entre otros títulos, dos Copas de Europa, dos Ligas, un oro en el Mundial de Túnez… “Mi papel es ayudar, y me siento muy cómodo”, zanja.

Pregunta. Esta es su segunda temporada en Berlín, ¿cómo ha sido el cambio?

Respuesta. La verdad es que muy bien: en Alemania, en la ciudad, en el equipo, en la Bundesliga… Todo este año ha ido mucho mejor. Los primeros meses fueron muy complicados. Me costó mucho dejar España, hacerme a un país que es bastante diferente. Pero tuve suerte de venir a Berlín. Después de ocho años en Barcelona cualquier comparación es complicada, pero esta es la mejor ciudad de Alemania con diferencia: muy cosmopolita, con diferentes tipos de cultura, de comida. Vivo en el barrio de Charlottenburg, pero siempre que tengo tiempo libre procuro moverme y conocer la ciudad.

P. ¿Qué es lo que más echa en falta?

R. Uf… Aunque parezca que no, somos muy diferentes. Aquí la vida en el vestuario es diferente a la de España, no digo que sea mala. Pero yo estaba acostumbrado a tomar algo con los compañeros casi todos los días, quedabas después de los entrenamientos para ver un partido… Aquí no se estila. Los alemanes tienen otra cultura. De casa, al trabajo; del trabajo, a casa. No existen las cañas, el tapeo… Vas a cenar y después te vas a casa. Y el clima es muy duro. No solo por el frío y la nieve. Yo soy vitoriano, estoy servido de frío. Lo digo, sobre todo, porque aquí oscurece muy pronto en invierno…

P. Como buen vitoriano le gusta la buena mesa… ¿se hace a ella?

R. También echo de menos la comida, claro. No digo que coma mal, pero sí diferente. Ahora, los paquetes de jamón, de chorizo, de vino no me faltan en casa.

Hace seis años no era así, pero ahora la Bundesliga y la Asobal son la noche y el día"

P. Qué tiene la Bundesliga que no tenga la Asobal?

R. Hace seis años podría haber diferencias, pero no tanto de calidad. Ahora es la noche y el día. En Alemania hay 16-17 equipos buenos, los pabellones están siempre llenos. El seguimiento es 1000 veces mayor que en España. En lo deportivo, el principal cambio es que es una competición más física. La diferencia con España es abismal, pero el Barça y el Atlético podrían perfectamente estar arriba en la Bundesliga también.

P. ¿Cómo ve la Asobal desde fuera?

R. Pues como todo el mundo. Es una pena que la que ha sido la mejor liga del mundo haya acabado así. Está a 1.000 años de la alemana, la francesa le come terreno… el 80% de los equipos parece que no pagan a los jugadores…

Romero, en el partido ante el Barça de esta temporada. / Cordon Press

P. ¿Qué se ha hecho mal?

R. No soy juez para opinar, pero está claro que la situación económica del país no ayuda. Si el país va mal, el deporte también. Pero no es el único motivo. En la época de vacas gordas no se supieron hacer las cosas bien para no tener que destruirlas cuando llegase, como ahora, la época de vacas flacas.

P. La selección, sin embargo, hace dos meses ha sido campeona del mundo, ¿cómo se explica?

R. Hay que diferenciar, al menos a corto plazo, la liga Asobal con la selección. No es lo mismo tener una competición hecha polvo que no tener jugadores de nivel. Hasta ahora las cosas se han hecho más o menos bien, se ha cultivado en las escuelas. Pero dentro de cinco años, si las cosas siguen así, no van a salir tantos grandes jugadores. Como los jugadores de 20 años no jueguen en equipos de nivel, estarán por debajo de otros que sí lo hacen. Los campeones se forjan en las grandes ligas. Es obvio que ahora muchos jugadores se planteen salir. Los únicos que no lo hacen son los del Barça, que es el mejor equipo del mundo.

Como los jugadores de 20 años no jueguen en equipos de nivel, estarán por debajo de otros que sí lo hacen"

P. Salió a la fuerza del Barça y Valero le dejó fuera de la selección después de los últimos Europeos. ¿Cree que se ha sido injusto con usted?

R. ¡Qué va!, ¡qué va! Todo lo contrario. Todo lo que puedo decir del Barça es bueno. La vida del deportista es así. Se tomó esa decisión. Y, mira, siguen ganando títulos. Con la selección lo mismo: ningún rencor hacia nadie. Siempre lo he hecho lo mejor que he podido. La gente que me parecía sabe que lo he dado todo. De injusticia, ¡nada! ¡nada!

P. Llegó a Alemania con 31 años y ya alguna que otra lesión en la rodilla, ¿cómo se adaptó a una liga tan física?

R. No me lo planteé de una manera diferente. Tuve que bajar algunos kilos, por la rodilla; quizás tengo más cuidado, pero no he cambiado mi forma de jugar. Procuro ir a tope y ya está. Cuando sea el final, será. Y no pasa nada.

P. Y ese final está cerca?

R. Llegará cuando mi cuerpo y mi cabeza no puedan dar el máximo. No sé si será dentro de dos, tres años o menos. No me planteo tener que arañar tiempo. Estoy orgulloso de mi trabajo, de la carrera que he llevado.

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