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Un guante y un cañón

El chileno Morales tumba al Rayo (1-3) con dos asistencias y un gol desde fuera del área que dan los tres puntos al Málaga

La bota derecha del chileno Morales, dos asistencias a balón parado y un gol, y dos cabezazos rotundos de Weligton y Baptista concretaron la superioridad del Málaga en Vallecas. Fue mejor el equipo de Pellegrini en la disposición y con la pelota.

Jugaron los dos equipos sin delanteros puros, una moda que se va haciendo hueco en proyectos de menor altura que el Barcelona o la selección española. El Rayo dispuso a Baptistao, escoltado por José Carlos y el Málaga a Baptista, acompañado por Joaquín. La banda derecha que abandonó este último la ocupó Morales, decisivo en el marcador desde el excepcional golpeo de balón que enseñó. Llegado en el mercado de invierno procedente de la liga croata, empezó a justificar pronto su titularidad. Le cogió rápido la distancia a las dimensiones de Vallecas en las jugadas a balón parado. Un arma letal en ese campo, donde a lo ancho y a lo largo todo está más cerca de la portería. Puso Morales en la cabeza de Weligton una falta lateral precisa que abrió el marcador. Se despistó Gálvez en la marca y Weligton no encontró oposición alguna para ese balón tan bien tocado. La endeblez en el juego aéreo en las jugadas de estrategia fue una constante que el Rayo pagó muy caro.

RAYO, 1; MÁLAGA, 3

Rayo: Cobeño; Tito, Gálvez, Amat, Casado (F. Vázquez, m. 78); Lass, Chori Domínguez (Adrián, m. 73), Javi Fuego, Piti; Leo Baptistao y José Carlos (Delibasic, m. 80). No utilizados: Dani; Isi, Arbillas y Jordi Figueras.

Málaga: Willy Caballero; Jesús Gámez, Demichelis, Weligton, Antunes; Morales, Toulalan Iturra, Isco; Joaquín y Baptista.No utilizados: Kameni; Onyewu, Sergio Sánchez y Saviola.

Goles: 0-1. M. 21. Weligton. 1-1. M. 29. Piti, de penalti. 1-2. M. 68. Baptista. 1-3. M. 40. Morales.

Árbitro: Iglesias Villanueva. Amonestó a Willy Caballero, Casado y Gálvez.

Unos 10.000 espectadores en el estadio de Vallecas.

Nuca encontró el equipo de Paco Jémez la fluidez de pelota con la que se ha instalado en la parte alta de la tabla. Se ahogaba ya con la presión mediana de Joaquín y Baptista y se derrumbaba cuando llegaba hasta Toulalan e Iturra, otros dos seguros de vida en un terreno de juego con esas dimensiones porque les sobra colocación y fuelle para abarcar mucho campo. No consintieron que el Rayo se hiciera fuerte con la pelota, que es lo que mejor le sienta.

Con todo, se rehizo el conjunto de Jémez en una jugada aislada, una internada por la derecha entre el Chori Domínguez y Tito que acabó con derribo de Willy Caballero a Baptistao. Piti engañó en el lanzamiento al meta argentino.

No cambió el panorama en el segundo tiempo. El Málaga dominaba los espacios y también la pelota, ahora ya con Isco más entonado, poco, pero al menos con las apariciones suficientes como para destapar agujeros.

Fue de otra jugada a balón parado como el Málaga recobró la ventaja. Esta vez, un córner. A la esquina derecha se fue Morales y desde allí puso un globo tocado que fue muy mal defendido. Esperó, literalmente, en zona la defensa rayista y Baptista no perdonó. Entró desde atrás, arrasando, aunque no tuviera nada que llevarse por delante más allá de la pelota. El gol recordó a muchos que hizo antes de la lesión que le ha tenido apartado casi un año de los terrenos de juego. Fue poderoso su cabezazo. Llevaba Baptista cerca de año y medio sin marcar un gol. El tanto refuerza a un futbolista al que Pellegrini ha esperado largo tiempo. La posición que ocupó, de falso nueve, es la última gran evolución de un jugador que llegó al Sevilla como mediocentro defensivo y se fue al Madrid como el paradigma del mediapunta llegador.

Ayer se le vio a Baptista la realidad de tanto tiempo inactivo. Alternó gestos técnicos buenos con otros en los que el físico no le acompañó para ejecutarlos con la rapidez deseada. Pero si la tarde estaba para gestos, fue Morales el que terminó por redondearla. Finiquitó el intento del Rayo por estirarse y empatar con un derechazo desde fuera del área. Le pegó con el empeine exterior, fuerte, pero colocado. Un guante y un cañón.

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