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Sergio García pide perdón a Tiger Woods por un comentario racista

El golfista español, enfrentado al número uno, dijo que le invitaría a comer pollo frito, expresión considerada xenófoba en Estados Unidos

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Sergio García y Tiger Woods en The Players. DIARIO AS

La gresca entre Sergio García y Tiger Woods se ha calentado de tal modo que el golfista español soltó un comentario racista sobre el número uno mundial y ha debido salir a pedir perdón porque la pelea se les ha ido de las manos. Desde que en el pasado torneo de The Players ambos airearan públicamente un mala relación que viene de lejos, los jugadores son cuestionados casi cada día sobre sus desavenencias. Hombre impetuoso, con tendencia a decir lo que piensa sin considerar las consecuencias, Sergio García patinó cuando un periodista de The Guardian le preguntó, después de la cena anual de gala del circuito europeo en Wentworth, si invitaría a comer a Tiger en el próximo US Open. García soltó: “Sí, le invitaré cada noche y serviremos pollo frito”. La respuesta prendió un incendio porque es una expresión considerada racista en Estados Unidos, al señalar que los negros no saben apreciar la buena comida y solo comen pollo frito. Sergio García tuvo que volver, otra vez, sobre sus palabras, primero mediante un comunicado a través del circuito europeo y luego en persona: “Quiero pedir perdón si alguien se ha sentido ofendido. Respondí a una pregunta que se me planteó en tono de broma y contesté con el mismo tono. De ninguna manera se trata de un comentario racista”.

Quiero pedir perdón si alguien se ha sentido ofendido. Respondí a una pregunta que se me planteó en tono de broma

La circunstancia remite a la que se produjo en 1997 cuando Tiger Woods ganó su primer Masters. Entonces, el veterano golfista americano Fuzzy Zoeller, cuestionado por el hecho de que por primera vez un negro se alzara con el título en Augusta, comentó que a partir de ese momento en la Cena de Campeones comerían "pollo frito", en lo que todo el mundo calificó de un comentario racista.

Sergio García, que dijo "no tener ni idea de esa historia", convocó ayer una rueda de prensa a petición propia en Wentworth para proseguir con sus disculpas. “Fue una estupidez, lo siento mucho. Perdón al circuito europeo, al torneo, a mis compañeros… Fue una magnífica cena con mis colegas de la Ryder y no fue justo por mi parte estropearla con un comentario así. Sobre todo quiero pedir perdón a Tiger. Me siento fatal por lo que dije y sinceramente lo siento. Espero que podamos dejar esto atrás cuanto antes y mirar hacia adelante”, comentó el español. García no llamó a Tiger porque dijo que no tiene su teléfono, pero sí le dejó un mensaje en el contestador a su agente, Mark Steinberg, ya que este no respondió a la llamada del castellonense. “Le dije que me gustaría hablar con Tiger lo antes posible. Ojalá podamos mejorar nuestra relación en el futuro. Me disculparé cara a cara”.

Woods reaccionó vía Twitter: “No fue un comentario gracioso, sino inapropiado, hiriente y equivocado. Confío en que su arrepentimiento es sincero. The Players terminó hace dos semanas. Ha pasado mucho tiempo y ya es hora de mirar hacia adelante y hablar de golf”.

Tras una mala noche, Sergio García confirmó que había hablado con Tim Finchem, comisionado del PGA Tour, y con George O’Grady, director ejecutivo del circuito europeo, para disculparse también ante ellos. No habrá sanción para el español, que competirá en el torneo de Wentworth aunque se le pasara por la cabeza abandonar la competición. Otra historia, sin embargo, serán las repercusiones para él en el circuito estadounidense. El enfrentamiento con Tiger ya le había situado en el centro de la diana, y después de su comentario racista su vida en los torneos americanos puede hacérsele muy difícil. Sobre todo teniendo en cuenta que él, que reside en Estados Unidos, ha atacado de manera frontal a Tiger, el número uno mundial, el gran dominador del golf, y un símbolo multirracial, el primer negro ganador de un grande.

No es además la primera vez que Sergio debe rectificar sus declaraciones. Ya tuvo que pedir perdón cuando criticó al Masters por el diseño del campo, y este curso puntualizó el comentario de que no se sentía preparador para apuntarse un grande. Una vez más, el temperamento del español le ha jugado una mala pasada.

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