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España impone su orgullo de oro

Las de Mondelo derrotan a la anfitriona Francia (70-69) y coronan un campeonato memorable

Valdemoro y Aguilar besan el trofeo.

Entre el desquite y la reivindicación, España llegó a Francia para sellar el pasaporte de regreso a la élite del baloncesto femenino y su orgulloso viaje le llevó a la eternidad con el segundo oro de su historia tras el conquistado hace 20 años en Perugia. Veteranas y noveles encumbraron a un grupo feliz con un baloncesto excelso, intenso y dinámico que acabó por tumbar a Francia. La rocosa anfitriona sucumbió al talento del conjunto español, liderado en la final, como en todo el torneo, por Alba Torrens y la MVP, Sancho Lyttle, 21 y 20 puntos respectivamente. Con siete podios europeos, seis de ellos en los últimos siete campeonatos —con el único borrón de 2011 en Polonia— a los que hay que sumar el bronce mundial en 2010, España recuperó el trono en territorio hostil. Un reto solventado a lo grande por un grupo de jugadoras, con siete emigrantes en sus filas, que han completado un torneo memorable con nueve exhibiciones en nueve partidos, sin réplica.

Los 5.000 espectadores que abarrotaban el Pévèle Arena de Orchies se entregaron a una sentida interpretación de la Marsellesa que, sin embargo, no amilanó al conjunto español como marca el protocolo. La enérgica batuta de Silvia Domínguez y la solvencia de Sancho Lyttle cargaron de optimismo y descaro la puesta en escena de las de Mondelo (14-8, m. 7). Siete puntos de la pívot de origen caribeño pusieron en valor el intenso trabajo defensivo de España, del que apenas supo escapar Gruda en el primer acto. Recurrió Pierre Vincent a Yacoubou para equilibrar la pelea reboteadora, pero no surtió efecto inmediato. Centradas en la defensa de ayudas sobre Torrens y Lyttle, las francesas descuidaron la marca sobre Cindy Lima, que comenzó a hacer carrera en la pintura (seis puntos y seis rebotes en el tramo inicial). Laia Palau se sumó a la misión para lanzar a España hasta los 12 puntos de ventaja (26-14, m. 12).

España, 70 - Francia, 69

España: Silvia Domínguez (7), Alba Torrens (21), Marta Xargay (8), Cindy Lima (6) y Sancho Lyttle (20) —equipo inicial—; Laura Nicholls (2), Cristina Ouviña (0), Laia Palau (5), Laura Gil (1), Amaya Valdemoro (0) y Elisa Aguilar (0).

Francia: Dumerc (11), Tchatchouang (4), Gomis (9), Gruda (25) y Ndongue (5) —equipo inicial—; Lawson (5), Ayayi (0), Skrela (0), Miyem (2) y Yacoubou (8).

Parciales: 21-12, 15-23, 17-20 y 17-14.

Árbitros: Baumanis (Let.), Juras (Srb) y Martinescu (Rum.). Eliminada Cindy Lima por cinco faltas.

Pevele de Orchies (Francia). 5.000 espectadores. Lyttle fue designada la mejor jugadora del torneo y figura, junto a Torrens, en el quinteto ideal del campeonato.

El plan de Mondelo pasaba por correr para desgastar a su fornido rival, por fomentar la agitación para estresar al metódico rodillo francés, por eludir el choque para que la gracilidad triunfara sobre el músculo. Funcionó a la perfección hasta que Dumerc escapó de los grilletes de sus defensoras. La base, capitana y piedra filosofal del conjunto francés lideró, con dos triples consecutivos, un contundente parcial de 0-13 en apenas cuatro minutos que volteó el marcador y los bioritmos del partido (26-27, m. 16).

Al tiempo que Francia se despojaba de la ansiedad del anfitrión, las españolas tomaban conciencia de la dimensión del reto que tenían por delante. Ajustado el pulso, España apostó por volver sobre sus pasos para retomar el camino y ahí apareció Alba Torrens para sostener a base de triples el impulso de su equipo. Enfrente, las de Vincent seguían explotando la veta abierta por Gruda (14 puntos en 18 minutos en el primer tiempo). Con episódicas defensas en zona y la misma actitud abnegada para defender su aro que han mostrado en todo el campeonato, las de Mondelo contuvieron la pujanza francesa (44-44, m. 25). Pero aunque para entonces Alba Torrens se había puesto el traje de luces, infalible desde el perímetro, la aportación en ataque del resto del equipo comenzó a languidecer. Francia rescató su perfil más rocoso y endureció su defensa en varias vueltas de tuerca. Lyttle comenzó a evidenciar su fatiga y se perdió en la refriega mientras Francia se hacía con el compás del partido de la mano, inopinadamente, de Lawson-Wade.

De nuevo, como marca la tensa cronometría de las finales, la frecuencia anotadora marcó la pauta convirtiéndose en el segundero real en una agobiante cuenta atrás. Ndongue hormigonó los bloqueos y Gruda continuó iluminada, pero Silvia Domínguez se elevó sobre los cascotes. Con cinco puntos y tres carreras devolvió el mando y la lozanía a su equipo (61-55, a 8m 15s para el final). No cedió Francia, que siguió esperando a Yacoubou. Dos tiros libres de la roca francesa dejaron la medalla de oro en la cornisa (61-61, m. 34). En el territorio del empate se citaron el miedo y el carácter en una contienda soberbia entre dos equipos orgullosos. Lyttle estiró el resuello de forma conmovedora para dar ventaja a España en la recta de meta y con su último vuelo puso el 70-67 a falta de 7,5s silenciando el pabellón.

La canasta postrera de las francesas no evitó que la gloria fuera para España. La generación de 1993 ya tiene relevo con otro grupo histórico. Amaya Valdemoro y Elisa Aguilar se retiran en el trono, bañando de oro su leyenda.

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