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Talant Dujshebaev, entrenador del Atlético de Madrid de balonmano. / Cordon Press

Ganar ya no es suficiente. El Atlético de Madrid, campeón de Copa y segundo en la Liga Asobal de balonmano, firmó ayer su desaparición, incapaz de levantar vuelo económico tras el traslado desde Ciudad Real hace dos años, y el Caja Segovia, semifinalista de la de fútbol sala, se reconoció incapaz de depositar los 47.000 euros que cuesta la inscripción en el próximo campeonato. Son las dos últimas víctimas del tsunami económico que se cierne sobre el mundo del deporte desde hace años, que empezó con la retirada de patrocinadores, siguió con un recorte brutal de subvenciones públicas y no parece tener fin.

El negocio del fútbol se ha venido abajo y los administradores son hoy moneda común

La crisis no distingue entre los deportes que son negocio, con el fútbol a la cabeza, y los que no. Clubes como el Salamanca, el Badajoz y el Palencia han desaparecido y otros muchos luchan por sobrevivir en un mar de deudas. El Racing y el Xerez, descendidos a 2ªB, están en situación crítica, y otros pugnan con cumplir con su particular ristra de acreedores. Más de una veintena de clubes han solicitado el concurso (antigua suspensión de pagos) desde 2004. El Deportivo, campeón de Liga en 2000, tiene una advertencia de liquidación. El Valencia, campeón en 2004, tiene un estadio a medio construir. El Málaga ha pasado de la Champions a perder la licencia UEFA...

Si en el caso del fútbol la crisis ha agravado la mala gestión de muchas entidades —entre los 42 equipos de Primera y Segunda acumularon una deuda de más de 4.000 millones— y ha forzado al Gobierno a aprobar un plan de sostenibilidad —con control previo del presupuesto —, en el caso de los deportes olímpicos, mucho más dependientes del dinero público, la situación es crítica. Tras los Juegos de Londres, el grifo de las subvenciones se ha cerrado, lo que ha provocado la asfixia de no pocas federaciones y, con ellas, la de muchos de los mejores deportistas de España.

Los ciclistas del Euskaltel Euskadi finalizan la cuarta etapa del Tour. / EFE

Los gimnastas acaban de ver cómo el médico y uno de los fisioterapeutas eran despedidos y sus servicios sustituidos por los de una clínica privada. Otros muchos se han visto obligados a pagar para competir fuera de España (las últimas, dos de las tres que participaron en los Europeos de rítmica en mayo y los piragüistas, según ha denunciado el campeón olímpico en 2004 Carlos Pérez Rial, Perucho). Y otros se quedarán con las ganas de participar en las grandes citas internacionales.

Los hay que han preferido emigrar, como David Cal y muchas de las campeonas de Europa de baloncesto. Y los hay que empiezan a hartarse de la situación y han decidido protestar. El equipo ciclista Euskaltel está poco menos que en venta, y ya de nada sirve subir a la ACB si luego no se puede pagar el canon de entrada.

Los deportistas, como muchos de los dirigentes, solo ven un revulsivo en el horizonte: la posible elección de Madrid como sede de los Juegos de 2020.

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