“Soy humano”

Rafael Nadal ha conquistado, a los 27 años, su 13º título del Grand Slam, ya solo superado por Roger Federer (17) y Pete Sampras (14)

Nadal con su trofeo del US Open. Atlas / Getty Images

El campeón apura un par de zumos de naranja. Sentado en un sofá, Rafa Nadal se levanta para apagar una radio que chisporrotea llenando de interferencias su conversación con este diario sobre su épico duelo con Djokovic y sus sensaciones de esta temporada tras volver en febrero a las pistas después de penar siete meses de baja por una lesión en la rodilla izquierda. Mientras charla, la Copa aguarda sobre una silla.

Pregunta. Desde que volvió a jugar, suma 13 torneos disputados, 10 títulos, dos finales y una primera ronda. ¿Qué habría cambiado en su carrera de haber jugado antes con la agresividad de ahora?

Respuesta. No sé si habría conseguido todo lo que he conseguido. Es vital que uno esté preparado, que tu juego vaya acorde con lo que tu cabeza esté preparada para asumir. Lo más importante es que tu juego vaya acorde con tu cabeza, porque tus golpes no pueden ir por delante de lo que tu cabeza está preparada para asumir. En el pasado no sé si tenía la habilidad para jugar así. También es verdad que las cosas se magnifican. Si se me ve jugar en los Juegos de Pekín 2008 [GANÓ EL ORO], en Wimbledon, o aquí en Nueva York en 2010, jugaba muy agresivo también, a un nivel muy alto de intensidad y agresividad. Ahora lo estoy haciendo más exagerado, jugando un poquito más delante que antes, pero mi carrera siempre ha progresado hacia ese camino. Evidentemente, en los últimos tiempos se ha tenido que acentuar un poco más. No creo que sea un cambio radical. He ido escalón a escalón.

P. “Posiblemente nadie saca este nivel de mí como Djokovic”, dijo tras ganar. ¿Se sorprendería consigo mismo si viera el vídeo de los mejores puntos?

Quizá ahora sea más agresivo, pero los golpes no pueden ir por delante de tu cabeza

R. Cuando me entreno, cuando trabajo, no puedo llegar a hacer las cosas que hago cuando compito, con lo cual al final siempre es sorprendente. Lo que pasa es que sé, por experiencia, que cuando estoy jugando bien, con intensidad, con confianza, soy capaz de sacar ese golpe extra, especial, en los puntos límite, en los momentos de tensión de los partidos. En los entrenamientos es imposible encontrar ese golpe por la determinación, la emoción, la concentración, que te lleva a superarte momentáneamente por la exigencia del partido. Nos pasa a todos. A Novak, Federer, a mí… Cuando competimos y estamos al máximo de nuestra exigencia mental, tenística y física, siempre damos un poquito más.

P. En un partido como el de la final, de alta velocidad y cambios de tendencia constantes, ¿da tiempo a pensar o todo depende de la inspiración del momento?

R. Uno tiene una idea, claro que se piensa. Cuando juegas contra rivales que te exigen tanto uno tiene que tener la idea clara y luego en el punto va improvisando porque no hay dos bolas iguales. Cada bola es diferente. Puedo tener la decisión de tirar el drive paralelo, pero hay bolas en las que no lo puedo tirar. Tienes que variar pero sabiendo que a la mínima que puedas tienes que hacer tu idea porque si no vas a perder pista. Por momentos del partido, el otro me empujó y perdí un metro de pista. Al final del segundo set, comienzo del tercero, me dominaba, porque no fallaba un resto, hacía todo lo que se puede hacer dentro de una pista. Era muy difícil de parar, igual que creo que yo le dominé en el primer set, que jugué a un nivel altísimo. Hay momentos de aguantar. Igual con el revés, sé que no puedo perder pista, que no le puedo dar mucho ángulo, que tengo que tirar por en medio. Lo conseguí hacer.

P. ¿Cómo define a Djokovic?

R. Es un jugador con facilidad para hacer las cosas más difíciles del tenis. Es capaz de hacer lo realmente difícil, cambiar la dirección, restar como resta y golpear siempre dentro de la pista, con poco esfuerzo. Es lo más complicado. Lo hace con una facilidad increíble.

Djokovic es capaz de hacer lo difícil sin esfuerzo; yo pongo más pasión que él

P. ¿Y entonces por qué usted es capaz de ganarle?

R. Yo lo hago con menos facilidad que él, pero supongo que también lo hago, a base de un poco más de esfuerzo, de intensidad, de pasión en cada golpe que él. Seguro que termino haciendo las cosas que son más difíciles en el tenis, de lo contrario no ganas partidos así.

P. “Solo mi equipo sabe lo que significa este equipo para mí”. ¿Qué significa?

R. Me refiero a todos los que han estado conmigo en este tiempo, en la duda diaria de cómo voy a evolucionar, en el trabajo sin resultado positivo durante muchos meses. Al fin y al cabo, muchos días la rodilla me molesta, me sigue molestando [se refiere a la rodilla izquierda que le mantuvo apartado siete meses de la pista, hasta febrero de 2013]. Hay días que no puedo hacer todo lo que me gustaría hacer, que tengo que medir los esfuerzos diarios. Es muy difícil conseguir lo que se ha conseguido teniendo que ir midiendo todas esas cosas. Ganar de por sí es difícil, y más cuando uno tiene cosas que le hacen que no pueda estar cien por cien pendiente de la pelota y la raqueta. Conseguir abstraerse de todas esas cosas para estar concentrado, mantener la ilusión y la motivación para la victoria y la lucha diaria creo que tiene mérito. En gran parte es gracias a todos ellos, que me ayudan a diario en los momentos… Soy humano. Tengo momentos más bajos. Me aprietan para que siga.

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Palmarés de Rafa Nadal.

P. Hay una foto en la que se ve su cuádriceps izquierdo, el que debe sujetar esa rodilla, con músculos muy marcados.

R. Es una foto… he trabajado mucho, pero al final, este cuádriceps [señala el derecho] sigue estando mucho más fuerte que este [el izquierdo, que sujeta la rodilla que provocó su baja de siete meses]. Dentro de lo que cabe se va trabajando, pero en ningún momento, ni hoy, puedo trabajar en potencia todo lo que necesito para que esta pierna esté lo fuerte que necesita estar. La foto del cuádriceps está muy bien, pero a nivel de fuerza yo sé que no está muy bien. Es verdad que se necesita estar un poco mejor para poder trabajar en la potencia. Me cuesta mucho.

P. Durante la final acabó en el suelo, tropezado. Inmediatamente se levantó como si le impulsara un resorte. ¿Quería borrar toda señal de debilidad?

R. Casi nunca hago las cosas pensando en el rival, sino en mí mismo. Cuando me levanto rápido no lo hago pensando en no darle ninguna señal al rival, sino en todo lo contrario, en darme a mí la sensación de que bueno, he perdido ese punto, que ha sido una pena, porque lo tenía controlado… pero vamos a por el siguiente. Es un momento vital. Era 4-4, 0-30. No hay margen. Sé que tengo que salvar ese juego como sea. Es una cosa mía. Decirme: ‘Venga, no es el momento de quedarnos aquí [en el suelo]. Hay que levantarse y seguir’.

No puedo trabajar cuanto quiero para que la pierna esté lo fuerte que debe estar

P. Es número uno virtual. Si recupera el puesto, habrán pasado tres años desde que terminó el curso como número uno. Ningún tenista logró volver al primer puesto tras tanto tiempo. ¿Refleja su capacidad de resucitar?

R. Tengo números que son muy positivos. Con el tema físico mucha gente lleva muchos años hablando de que no voy a durar mucho, y al final soy el jugador que ha conseguido ganar grandes durante más años consecutivos [nueve años]. Eso significa que el físico ha respondido y sigue respondiendo. Este dato de los tres años es otro dato que significa que la ilusión por el deporte sigue estando ahí. A veces uno necesita pasar por momentos malos para reaccionar. El del año pasado no lo necesitaba, porque ya había reaccionado de un momento duro en 2011 [ahí empezó su racha de siete finales seguidas perdidas con Djokovic]. En 2012 salí con una energía diferente. No necesitaba la reinvención de 2013. Ya me sentí entonces preparado para luchar por todo lo que he luchado este año. El físico no me lo permitió. Eso se te queda dentro del cuerpo. Cuando volví, lo hice con todo lo que tengo. A veces, todo lo que uno tiene es x; a veces todo lo que uno tiene es x más mucho más. Por suerte, este año ha sido x más mucho más.

P. Solo le falta ganar la Copa de Maestros. ¿Lo ve posible?

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Nadal, con el trofeo en Nueva York. EFE

R. Factible es. He jugado la final y la he perdido en tres sets contra Federer. Complicado también. En parte es injusto que no todos los jugadores tengamos las mismas oportunidades de ganar este torneo tan importante, que es un premio a lo conseguido todo el año en todas las superficies. ¿Por qué el torneo para el que te clasificas por jugar bien en todas las superficies tiene que ser siempre sobre la misma? Me parece ilógico y un poquito injusto. Además, he tenido la mala suerte de que en los años que he competido sea en las peores condiciones para mí, indoor y dura [cuando la cita era en Houston era al aire libre]. La mala suerte es esta. No es momento de quejarse de nada, sino de pelear con lo que hay, adaptar mi juego para llegar bien preparado, e intentar ser competitivo.

P. Cuando se ha logrado todo, ¿con qué se sueña por la noche?

Me acuesto feliz y agradecido por lo que la vida me está dando

R. Me acuesto feliz por lo que la vida me está dando y agradecido a todos los que me ayudan a que sea realidad. La ilusión es la misma de cualquiera que tiene la suerte de trabajar en algo que le gusta, de ser un destacado en ello y de poder vivir todo lo que estoy viviendo. Me acuesto sintiendo que soy un afortunado. Ojalá pueda seguir disfrutando muchos años de la competición, porque es algo que me llena. No solo ganar, sino la oportunidad de competir al más alto nivel.

P. Cada vez que gana abundan los comentarios agradeciendo que aporte una noticia positiva en un momento duro para el país. ¿Siente responsabilidad?

R. No llevo responsabilidad. La situación es complicada y lo que necesitamos son buenas noticias. No le voy a engañar. Yo por suerte no he vivido nunca situaciones como las que está viviendo mucha gente en España, pero a mi modo sí que he pasado momentos difíciles también, en 2009, en 2012, aunque en la vida no se puede comparar, porque las preocupaciones son distintas, y cualquiera que sufre para llegar a final de mes… En mi caso, en momentos malos anímicos, ver buenas noticias de compañeros españoles triunfando por el mundo, en esos momentos malos, me emociona, me da alegría, me anima, que es lo que uno necesita. No creo que yo ayude en especial, pero a mucha gente seguro que le hace ilusión ver que un español gana en Nueva York. Es una carga de energía positiva muy importante.

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