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“Siéntate; has fallado a tu equipo”

Ferguson cuenta en su biografía cómo le lanzó una bota a Beckham, a quien acusa de haber desperdiciado su talento por venderse a la publicidad

Ferguson, en la presentación de su libro.
Ferguson, en la presentación de su libro. REUTERS

Sir Alex Ferguson relata cómo lanzó una bota cargada de ira que golpeó en la ceja izquierda de David Beckham, en el vestuario del Manchester United, después de una discusión en la que el técnico acusaba al interior derecho de haber fallado en el segundo gol encajado ante el Arsenal de la Copa inglesa (2-0). Beckham trató de responder a la agresión, pero fue frenado por sus compañeros. Ferguson entonces se le acercó y le gritó: "Siéntate. Puedes discutir lo que quieras, pero le has fallado a tu equipo". Esta es una de las numerosas anécdotas contadas por el entrenador escocés en su autobiografía, My Autobiography, tras dejar en verano pasado el banquillo del Manchester United después de 27 años como su entrenador. A Beckham lo quería "como a un hijo", pero todo cambió "cuando se enamoró de Victoria". "Lo vi devorado por los medios y por los agentes de publicidad", escribe Ferguson, y recuerda cómo un día David se negó a quitarse el sombrero en una cena del equipo porque no quería descubrir su nuevo peinado. Su venta al Real Madrid, en 2003, era "inevitable".

Lo más duro de Roy Keane era su lengua"

"Lo más duro del cuerpo de Roy Keane era su lengua", dice Sir Alex para referirse a quien fuera su capitán y talismán en el United durante tantos años, el mediocampista irlandés Roy Keane, una figura "errática y terrible", capaz de asustar al vestuario y al propio entrenador. Como cuando, en una entrevista en 2005 el canal de televisión del club, arremetió contra sus compañeros. En la discusión posterior en el vestuario, hubo un enfrentamiento "terrorífico" en el que Keane acusó a Ferguson de mezclar sus asuntos personales con los del equipo. Poco después, también Keane hubo de abandonar Old trafford en dirección al Celtic de Glasgow. 

David Beckham, con la ceja partida antes de un partido del United. ampliar foto
David Beckham, con la ceja partida antes de un partido del United. CORDON PRESS

En el repaso por los jugadores emblemáticos del club, Ferguson confirma que Wayne Rooney le pidió abandonar Old Trafford al final de la pasada campaña. No le hizo caso, como tampoco en otra solicitud del delantero unos años antes. Le había pedido que fichara a Özil antes de que el mediocampista alemán llegara al Real Madrid. "Eso no es asunto tuyo", le respondió.

En cuanto a los entrenadores rivales, Ferguson expresa cierta cordialidad con José Mourinho, con quien compartía una copa de vino después de los partidos, y de quien le divertía esa chulería de declararse The Special One en su primera etapa al frente del Chelsea. No menciona, sin embargo, si pensó en él como su sucesor antes de marcharse del United y elegir para sustituirlo a David Moyes. Mucha más tensión trasluce el libro de su relación con Arsène Wenger, preparador francés del Arsenal, con quien no compartiría un trago tras los encuentros. Tampoco descubre quién le lanzó un trozo de pizza (el conocido como Pizzagate) tras un partido muy atrabiliario entre ambos conjuntos, aunque siempre se sospechó de Cesc Fàbregas.

El Barça, con todos sus jugadores de 1,70, es el mejor equipo que se plantó ante mí"

El rival cuyo crecimiento le acusó más dolor en los últimos años fue el Manchester City. Su mujer, Cathy, recuerda el último día de la campaña 2011-12, cuando el City de Mancini ganó la Liga, como el peor de su vida. Como autocrítica, Ferguson reconoce su equivocación en los fichajes de Djemba-Djemba, Richardson, Prunier y Milne.

Respecto al fútbol español, Ferguson rinde homenaje al Barcelona. "Fue el mejor equipo que nunca se plantó ante mi Manchester United. El mejor, sin duda", reflexiona y describe a Cristiano Ronaldo como un "mago", el futbolista con más talento que ha tenido a sus órdenes. El veterano técnico, que a los 71 años ejerce como director y embajador del club inglés, rememora en un libro de 350 páginas cómo el Barcelona de Messi, Xavi e Iniesta, "todos ellos de 1,70", tumbó en dos finales de la Liga de Campeones, 2009 y 2011, a un United plagado de "futbolistas fuertes y guerreros". "Lo que nunca entendí es cómo esos futbolistas eran capaces de jugar semejante número de partidos. Alineaban siempre casi el mismo once", remata Ferguson.

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