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Mundial de fúlbol Brasil 2014

“Llamé a Xavi porque la estábamos cagando, y al Madrid no le pasó factura”

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Iker Casillas, ayer, durante el entrenamiento en el Soccer City.

Iker Casillas (Móstoles, Madrid, 1981) almuerza en el mismo salón del hotel donde lo hizo el 11 de julio del 2010. Son las 14.20 de la tarde en Johanesburgo y aparece en la recepción acompañado de dos miembros del equipo de seguridad de la selección española que le acompañan hasta el recibidor del gimnasio del hotel, lugar escogido por Paloma Antoranz, responsable de prensa del equipo, para realizar la única entrevista que concedió ayer. Horas después, tras una rueda de prensa compartida con Iniesta, Iker Casillas llegó al Soccer City y al pisar el césped no pudo evitar una mirada hacia la portería donde evitó un par de goles de Robben en la final del Mundial. Y la tribuna donde levantó la copa que la selección española defenderá el próximo verano en Brasil. Al capitán de la selección le han pasado muchas cosas desde aquel 11 de julio de 2010 y no de todas habla con comodidad el día que regresa al lugar donde tocó el cielo.

Pregunta. Dos días antes de jugar la final del Mundial declaró a este diario, esperanzado, que a veces los sueños se hacen realidad. ¿Tiene la sensación de que a usted se le han cumplido todos los sueños?

Ni de niño había visto la imagen de un Barça-Madrid como la que estábamos dando

Respuesta. No, todos no, se me han hecho realidad incluso los sueños que nunca tuve. Ni soñando más, ni más horas, iba a soñar que mi vida iba a ser esta, jugar en el Madrid, dando títulos al club en el que crecí desde pequeñito, y en la selección, consiguiendo títulos por vez primera. Cualquiera quisiera lo que he conseguido.

P. ¿Con lo bueno y lo malo?

R. Con todo, siempre hay momentos buenos, malos, muy buenos y muy malos. Pero en 15 años lo bueno supera lo malo con creces, lo malo es poquísimo y por llamarlo malo. Yo les llamaría obstáculos que hay que saltar...

P. Y en esos momentos, ¿en quién se refugia?

R. En uno mismo, buscas la manera de superarte, y sirve para pensar que cuando estás mejor y todo va bien no lo valorabas suficiente. Forma parte de la enseñanza, de la superación de las personas y del deportista. Y eso es lo bueno, que siempre lo puedes hacer mejor, porque sabes que siempre va a llegar uno que lo hace mejor, que superará lo que tú has hecho como tú puedes superarte. Vendrá uno que batirá a Bolt, a Nadal... Porque el deportista tiene esa ambición. ¡Quién iba a pensar que Messi y Cristiano superarían los goles que marcaban Raúl o Rivaldo hace doce temporadas...!

Aquel día estaba nervioso, pero el de Honduras... No había

otra oportunidad

P. Usted lleva 153 partidos en la selección, ¿es superable?

R. Ya lo creo. ¿Cuántos llevan Ramos, Fàbregas? ¡Y Busquets! Por supuesto que me superarán. Si les respetan las lesiones, seguro, no tengo ninguna duda.

P. Busquets fue capitán el pasado sábado, Ramos está en todas. ¿Serán los líderes de este equipo cuando no estén usted o Xavi?

R. Lo tienen todo, han asumido el poso de este equipo. ¿Se acuerda de los palos a Busi? Está llamado a ser un líder natural de este grupo porque tiene el poso de la selección, como Ramos, que es un tipo de carácter.

P. En Sudáfrica, cuando veía a Ramos, Piqué, Puyol y Capdevila por delante, ¿se sentía intocable?

R. A ratos pensaba que no podía haber una defensa más completa. Lo tenía todo: fuerza, velocidad, talento, responsabilidad, coraje, ilusión, experiencia... Para mí era la defensa perfecta.

P. ¿Qué parte de culpa tuvo Del Bosque en el éxito de hace tres años?

R. No lo tuvo fácil, ahora parece que sí, pero nos ganó Suiza y había que estar ahí. Veníamos de lograr la Eurocopa y, aunque era una selección que no había ganado nada en un Mundial, llegaba con la etiqueta de favoritísimo, que diría Pellegrini. Y va y en el primer partido contra Suiza pierdes. Es como si se te cae el castillo de naipes. Y otra vez a empezar, a ser fiel, a no cambiar pese a las presiones que recibió. Ese partido, el de Suiza, se jugó de cojones; ese y el de Alemania fueron los mejores, pero venga palos... Solo tuvimos mala suerte y ardió todo.

En la jugada del gol de Iniesta estábamos superdescolocados

P. ¿El peor fue el de Paraguay?

R. Siempre nos han costado los sudamericanos, porque corren y pelean. Nos complicaron mucho las cosas. Lo sacamos adelante sufriendo, pero nadie dijo que ganar un Mundial fuera fácil, ¿no?

P. Después de perder con Suiza, pilló hasta su novia, Sara Carbonero, periodista de Tele 5 presente en el Mundial. ¿Cómo lo vivió?

R. Como lo que eran, tonterías, absurdeces para llenar periódicos, gilipolleces. No lo entendía, ni yo ni nadie, pero ya sabe, amarillismo. No, no me afectó, ni a mejor ni a peor. La gente de alrededor lo pasó peor que nosotros, los hay que te quieren y sufren por ti. Con Sara espero un hijo y me ha dado tranquilidad, responsabilidad... No sé, de los 26 a los 31 cambias más que de los 20 a los 25. Y yo he crecido a su lado.

P. ¿La imagen que guarda del Mundial es la del beso a Sara tras el partido?

R. ¡No, hombre, es el gol de Iniesta! Y lo que viene después, inolvidable: la felicidad absoluta cuando pita el árbitro, el abrazo con Puyi, con todo el equipo, la entrega del trofeo, la rúa por Madrid... Eso es insuperable.

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La expedición de la selección posa en el Soccer City con la Copa del Mundo.

P. ¿Cómo vivió el gol desde la portería contraria?

R. Lo que da más rabia es que he perdido el recuerdo personal, que era muy nítido y al final te lo borra el vídeo, la imagen de la tele. Tengo presentes las sensaciones, el estar pensando: “Quien marca gana, no hay vuelta de hoja”. Sabía que cualquier tontería sería decisiva. Fue una jugada rápida y pensaba que no iba a llevar a nada, porque estábamos súper descolocados. Los seis de atrás pensábamos en guardar la posición, en que no nos metieran un gol. “Que lo peleen los cuatro de adelante”, pensábamos. Cuando veo que la pelota le cae a Andrés pienso: “¡Ahora!” Pero recuerdo que la de Villa la vi más clara, veía el gol y lo sacó el defensa de Holanda. Yo vi más claro el de Villa que el de Andrés, porque cuando veo el remate pienso que se puede ir arriba, fuera, sacarla el portero... De hecho, la toca... Suelo mirar al línea para confirmar que es gol y cuando le vi correr, supe que éramos campeones, no podíamos ser tan torpes como para que se nos escapara, aunque quedaran cuatro minutos. Ni quedándonos con ocho se nos escapaba el partido.

Era protagonista de un error imperdonable; no lo concebía y tomé una decisión

P. ¿Qué recuerdo guarda del Mundial?

R. El de cincuenta y tantos días juntos. No es fácil convivir 23 personas y llevarnos tan bien, porque el hastío de un día tras otro pasa factura. La verdad es que nos ayudó mucho Internet, porque veías que la gente estaba como loca. Y al final, durante un mes te quedas con la sensación de que España se puso una camiseta y estuvo feliz. La gente estaba orgullosa de ser española.

P. ¿Tiene la sensación de haber ganado el partido con la parada a Robben en el minuto 60? ¿Es su mejor parada?

R. No, ni es la mejor ni gané el partido, pero cuando le vi venir supe que podía evitar el gol, lo tuve claro, que la paraba o iba fuera. Me sigo emocionando.

P. ¿Lo ha pasado peor antes de un partido que aquel día?

R. Aquel día estaba nervioso, pero... ¡El día de Honduras estábamos cagados! Un error nos mataba y no podíamos fallar, no había otra oportunidad, no podíamos esperar otros cuatro años.

P. Habla del ambiente de la selección. Usted salvó ese ambiente con una llamada a Xavi...

R. No, yo no salvé nada. Llamé a Xavi porque era mi deber y mi responsabilidad como capitán de la selección, porque vi que era lo que tenía que hacer, porque nos estábamos equivocando tres pueblos. Porque represento a un país y defiendo una idea. Hablamos para reconducir lo que estaba pasando porque la estábamos cagando. Yo no había visto desde que era niño la imagen de un Barça-Madrid como la que estábamos dando y yo estaba allí, era protagonista de un error imperdonable, parte y responsable de lo que estaba pasando. Y como no lo concebía y era protagonista, tomé una decisión.

Ese mes España se puso la camiseta y fue feliz. La gente estaba orgullosa

P. ¿Le pasó factura?

R. No, para nada.

P. En Madrid se da por hecho que sí, que por eso no juega. ¿No lo ve así?

R. No, no... Yo lo que sé es que mi conciencia está muy tranquila. Mire, lo que tengo claro es que al Madrid, como equipo, no le pasó factura y yo siempre pienso en el equipo antes que en mí. Desde aquella llamada a Xavi ganamos una Copa, una Liga fantástica, una Supercopa, una Eurocopa con España...

P. Pero su rol ha cambiado, no juega.

R. No juego por una decisión técnica, lo he dicho cien veces. Y estamos aquí para hablar de la selección. Cómo les gusta buscar puyitas.

P. Para nada, pero usted ha sufrido, lo ha dicho antes en otras entrevistas.

R. Y seguiré sufriendo y disfrutando.

P. Pues no sabe cómo le respetan a usted en Barcelona...

R. La portería del Barcelona está muy bien cubierta por Víctor y seguirá estando cuando se vaya. Ha tomado una decisión honesta, coherente y valiente, muy respetable. Seguro que el Barcelona le encuentra un buen recambio.

P. Usted llegó a Brasil siendo suplente, el equipo le arropó y fue titular. ¿Cómo lo recuerda?

R. Con agradecimiento al míster. No eran momentos fáciles y me apoyó. La mejor manera que pude corresponder fue con ganas de hacer las cosas lo mejor posible, que es lo que voy a hacer hasta que no tome la decisión de dejar la selección, de que no vengo más...

En el Madrid no juego por una decisión técnica. Lo he dicho cien veces

P. ¿Después de Brasil 2014 tal vez?

R. La tomaré yo, sí, a no ser que caigamos en la primera en Brasil, fracasemos y nos matéis a todos, al míster, a mí...

P. ¿A esta selección se le puede colgar la etiqueta de un fracaso?

R. Se ha ganado el derecho a fracasar. Bueno, yo lo que veo en la calle es agradecimiento eterno. Veinte de cada veinte personas está agradecida por lo que le hemos dado. Hay mucha gente que te confiesa la pena de que su padre o su abuelo no haya vivido esto.

P. ¿Se ve titular en Brasil si no lo es en el Madrid?

R. ¡Pues anda que no queda nada para llegar a Brasil! Nadie sabe lo que va a pasar mañana, hay que vivir el momento, el de hace tres años fue maravilloso, espectacular, no solo en la selección, en el Real Madrid. No sé lo que va a pasar mañana, ojalá esta pregunta me la haga dentro de un año y el Madrid haya conseguido Liga, Copa y Champions. Y España, otro Mundial.

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