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El Celta regresa a la duda

Dos desatenciones en sendos centros al área lastran al equipo vigués ante un Málaga que no le dio concesiones

Samuel remata ante Hugo Mallo. Ampliar foto
Samuel remata ante Hugo Mallo. EFE

Es un clásico de lo que va de temporada: todo lo bueno que muestra el Celta, todo ese carácter para tratar de imponerse sin importar el rival, para bajar la pelota al piso y buscar con codicia y buen fútbol la meta rival, todo ese caudal se va por el desagüe por su incapacidad para defender en su propia área, defecto que para desesperación de sus seguidores es más palmario cuando juega en Balaídos. Vulnerable de local como pocos equipos de la competición, el Celta suma más puntos (18) lejos de casa que en la suya (15), un caramelo para un rival como el Málaga, que supo encarar el partido y decidirlo allí donde se sabía superior.

El Málaga se alivió con una victoria que le deja a un punto del Celta y seis sobre la caldera del descenso, un aliento que tuvo denominación de origen, la del guante de Duda, uno de esos futbolistas que han hecho carrera a partir de su capacidad para el golpeo, un excelente centrador. Dos balones suyos al área se convirtieron en indescifrables para la tibia zaga celeste, validaron el buen inicio de partido de su equipo y a la postre lo sentenciaron. Ganó bien porque fue valiente para no aguardar en su terreno y buscar al Celta en la salida de la pelota, para forzarle a tomar caminos incómodos que le desconectaran de sus talentosos y móviles mediapuntas. Y apenas sufrió atrás. Al Celta le costó enhebrar por más que Krohn-Dehli avisara a los trece minutos con un disparo al larguero tras caracoleo de Nolito. La respuesta del Málaga fue inmediata e idéntica: Samu envió la pelota también al travesaño tras dejara atrás una zaga adelantada y permeable.

CELTA, 0; MÁLAGA, 2

Celta: Yoel; Hugo Mallo, David Costas, Fontás, Jonny; Borja Oubiña (Rafinha, m. 45); Augusto (Santi Mina, m. 77), Krohn-Dehli, Orellana (Madinda, m. 63), Nolito; Charles. No utilizados: Sergio, Goldar, Íñigo López y Bermejo.

Málaga: Caballero; Angeleri, Sergio Sánchez, Flavio, Eliseu; Camacho, Darder (Welligton, m. 86); Samu (Juanmi, m. 63), Amrabat (Portillo, m. 90), Duda; y Santa Cruz. No utilizados: Kameni, Pablo Pérez, Iakovenko y El Hamdaoui

Árbitro: Gil Manzano. Expulsó a Duda en el m. 65 Amonestó a Krohn-Dehli, Angeleri, Duda, Camacho, Sergio Sánchez y Darder

Goles: 0-1, m. 23. Camacho; 0-2, m. 31. Camacho

Balaídos. 22.470 espectadores

Ahí estaba una de las claves, en la capacidad para desnudar esa estrategia de juntar las líneas. El Celta se destapó porque a los cuatro de atrás tampoco les ayudaron los demás compañeros concediendo tiempo y espacio a los pasadores. El resto del partido estaba en las áreas, en algo que se tiene o no se tiene. Y el equipo de Luis Enrique tan aseado para jugar la pelota desde la cueva en determinadas situaciones echa en falta ahí menos seda y algo más de franela. Al primer centro venenoso de Duda la respuesta de Fontás fue tibia, en el segundo fue Borja Oubiña el que se despistó. En ambas ocasiones los futbolistas celestes alzaron el brazo para pedir un fuera de juego que no existía. Las dos acciones acabaron en sendos goles de Camacho, inesperado bigoleador. Y aún hubo un tercer centro de Duda que Santa Cruz tuvo en sus botas para sentenciar con el tercer gol al inicio de la segunda mitad.

Para entonces el Celta había llamado a filas a Rafinha, ausente antes del descanso como en los dos partidos anteriores por las secuelas de un golpe en un dedo del pie izquierdo. En veinte minutos poco había cambiado con su aportación, pero fue en ese punto cuando Duda dio un nuevo golpe, esta vez contra su equipo, una expulsión propia de un cadete al lanzar una patada plena de frustración sobre el propio Rafinha, un pecado para alguien que ya jugaba amonestado. Así de fácil se abren los partidos que parecen cerrados. Así de fácil se abocó el Málaga a cerrarse. Lo lógico era esperar un arreón del Celta, pero le faltó claridad donde tantas veces la tiene. Orellana y Augusto, improductivos, se fueron al banquillo, Krohn-Dehli estaba a cincuenta metros del gol como sustituto una vez más de Oubiña y Nolito guerreó sin mayor relevancia. A Álex López lo había dejado Luis Enrique en la grada y Charles sólo entró en el partido para rematar a gol en evidente fuera de juego un rechace de Caballero a disparo lejano de Madinda. El Celta, en definitiva, perdió atrás y no supo ganar adelante y el Málaga mostró por qué es, de los que pelean el descenso, el equipo que recibe menos goles. En diez días una serie de tres partidos sin salir de Andalucía, Espanyol y Granada en La Rosaleda y Betis en Heliópolis. En el primer envite faltaran sancionados Camacho, Sergio Sánchez y Duda, pero si los saca adelante, después de tanta zozobra, habrá llegado a la meta seis jornadas antes del final. También el Celta, pero su horizonte más inmediato es visitar el Camp Nou.


 

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