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Última parada en Chamartín

Víctor Valdés suma 47 intervenciones contra el Real Madrid en los 13 clásicos jugados

Valdés, ante Ramos, en un clásico. Ampliar foto
Valdés, ante Ramos, en un clásico. DIARIO AS

A partir del próximo lunes los clásicos no serán iguales. Víctor Valdés (14 enero de 1982) ya no estará bajo los palos de la portería cuando el Barcelona regrese al Bernabéu para jugar un partido de Liga. El portero catalán de la selección suma 27 clásicos —serían más si hubiera disputado los de Copa— contra el Madrid y 13 en el Bernabéu, cifras que le llevan a las páginas de historia y, por mucho que el destino le devuelva a las puertas de Chamartín en un supuesto partido de Champions en semifinales, lo cierto es que mañana vivirá como si en verdad fuera el último día de su vida futbolística en un campo que respeta como pocos porque le ha hecho grande en su carrera.

Ha recibido 145 remates en el Bernabéu, el estadio que más le ha exigido junto al Sánchez Pizjuán, y ha realizado 47 paradas en 13 partidos. Jugar contra el Madrid le ha fortalecido. Hay gente que nunca pisa un campo como Chamartín y en un clásico sólo hay un portero que supere a Valdés: Iker Casillas.

“Pienso que no volveré con esta camiseta así que, quiera o no, sentiré algo especial, porque es un estadio que respeto. En pocos sitios me he sentido tan exigido como portero”, asume agradecido “porque incluso siendo rival, esa afición me ha hecho disfrutar de partidos siempre especiales”, reconoció ayer camino de su sexto trofeo Zamora, registro inaudito en el fútbol español.

Ignora si podrá jugar de verde, como quisiera, de negro, como preferiría, o de rojo, como sospecha, pero le toca la fibra regresar a un estadio donde el 7 del mayo del 2008 encajó de Robben el primer gol en un córner y aún le duele. “No hay nada peor que que te meta un gol el Madrid”, dice. Demasiado culé, demasiado futbolista y competitivo como para admitir que lo peor de jugar en la Castellana es perder y lo mejor, el primer partido: “porque supe responder a la exigencia psicológica que supone y eso me dio mucho”, explica. Dice el portero que “no hay otra opción que ganar” y, avisa: “Vamos a por ellos. No hay más”.

“No hay nada peor que que te meta un gol el Madrid”, dice Valdés

Centrado en su última temporada hasta el punto de haber renunciado a actos benéficos si implicaban perder el paso de los entrenamientos —“no quiero equivocarme; me debo al equipo en cuerpo y alma y no quiero que nadie pueda decir que me distraigo, respeto demasiado al club y a la afición”, dijo— Valdés tiene las maletas hechas para irse con Yolanda, su esposa, y sus tres hijos, a donde le dé la gana. “Diré dónde cuando corresponda, ahora no es el momento” aseguró ayer. Mientras mira atrás y contempla los ocho entrenadores —de Van Gaal a Martino— con los que ha viajado a Madrid. “De todos aprendí”, dice. Valdés, que siempre pensó que encajar un gol es como si te clavaran una flecha —“incluso en los entrenamientos, porque me deja la sensación de que no has hecho bien el trabajo”— lleva 18 goles encajados esta temporada y ha parado 64 disparos. Mañana teme especialmente las jugadas de estrategia del Madrid porque sabe que se clavan como puñales, pero está convencido de que el Barcelona es muy capaz de ganar en el Bernabéu.

Eso espera, terminar el partido contra el Madrid y colgar un mensaje en las redes sociales que no deje dudas: “Quiero ganar mi último partido contra el Madrid. Es lo único que me importa”. Valdés encara su última parada en Chamartín consciente de que no habrá más.

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