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El Sevilla se dispara

El equipo andaluz acaba con un Espanyol blando en defensa y los deberes hechos que solo ofreció resistencia en un tramo de la segunda mitad

Gameiro hace el segundo de su cuenta ante Germán.
Gameiro hace el segundo de su cuenta ante Germán. EFE

El Sevilla acecha la cuarta plaza mientras sueña con un próximo jueves europeo que le sitúe en las semifinales de la Liga Europa (juega con el Oporto). Su triunfo ante un digno Espanyol, que llegó con los deberes hechos, tuvo un poco de todo. El tradicional gol de estrategia de los andaluces, la calidad de sus delanteros, la siesta de la segunda parte y la irrupción oportuna de sus jugadores con más talento en el tramo final del encuentro. Una buena mezcla que desarboló a un equipo catalán con demasiadas bajas en defensa, donde crujió para beneficio del Sevilla. Emery refrescó a su equipo, que marcha en busca del Athletic, cuarto clasificado. El Sánchez Pizjuán, entregado, presagia días de gloria porque el técnico vasco está forjando un equipo muy competitivo. El jueves, ante el Oporto, le llegará la gran prueba. Por el momento, su Sevilla tiene casi asegurada la continuidad en Europa la próxima temporada.

Absorbido el seso en esa vuelta europea ante el Oporto, donde el Sevilla olisquea la gloria, Emery dejó a Rakitic en el banquillo para afrontar el duelo con el Espanyol. El técnico ha logrado que su equipo compita incluso sin su guía. La decisión del entrenador de prescindir de sus jugadores con más clase, caso del croata, Reyes o Marin, abrió una versión mucho más práctica del Sevilla, sin intermediarios en el centro del campo y en busca del balón rápido para los dos delanteros, Gameiro y Bacca. El Espanyol, con todo hecho en la Liga y plagado de bajas, se antojaba como un rival perfecto en la transición liguera mientras se caldea el ambiente para recibir al Oporto.

SEVILLA, 4-ESPANYOL, 1

Sevilla: Beto; Diogo, Fazio, Pareja, Alberto Moreno; Trochowski (Marin, m. 73), Iborra, M’Bia, Vitolo (Jairo, m. 83); Gameiro y Bacca (Rakitic, m. 62). No utilizados: Varas; Fernando Navarro, Coke y Reyes.

Espanyol: Germán; Javi López, Sidnei, Raúl Rodríguez, Fuentes; David López, Abraham (Álex, m. 46); Stuani, Pizzi (Lanzarote, m. 74), Simao (Córdoba, m. 58); y Sergio García. No utilizados: Pau; Mattioni, Capdevila y Víctor Álvarez.

Goles: 1-0. M. 18. M’Bia. 2-0. M. 44. Vitolo. 2-1. M. 46. Sergio García, de penalti. 3-1. M. 84. Gameiro. 4-1. M. 89. Rakitic.

Árbitro: Del Cerro Grande. Amonestó a David López, Fazio, M’Bia y Diogo.

Ramón Sánchez Pizjuán. Unos 34.000 espectadores.

No obstante, el equipo de Aguirre tiene sus virtudes. Mientras el Sevilla se acomodó, metió miedo con una puesta en escena impecable, basada en la anticipación y el balón rápido para alimentar a Sergio García. Por eso el primer cuarto de hora fue de dominio catalán, con el Sevilla sin saber bien cómo encarar el encuentro, inhabilitados los rocosos M’Bia e Iborra para organizar con destreza el juego de su equipo. Abraham llegó tarde a un buen pase de Simao y el equipo andaluz encontró aire en una de sus especialidades, la estrategia. Nada como un buen remate tras un saque de esquina para aligerar el camino de la victoria. Trochowski, sin físico pero con toque, la puso de dulce al área, donde emergió M’Bia para fusilar con la cabeza a Germán, debutante en la Liga. Al joven portero se le doblaron las manos en el remate del camerunés.

El Sevilla aprovechó los regalos defensivos del Espanyol, como en la jugada del segundo tanto, cuando los zagueros se tragaron el arrastre de Bacca. Vitolo centró al segundo palo, donde Gameiro controló con el pecho y fusiló a Germán sin dejar caer el balón.

El Espanyol, que había tenido su mejor ocasión en un remate al palo de Simao, se enchufó al partido en un segundo tiempo estupendo. Lo ayudó la siesta que se pegó el Sevilla, quien pensó, de forma errónea, que lo tenía todo hecho. El mejor ejemplo fue el gol de penalti anotado por Sergio García. No se entienden el error de Diogo y el empujón de Fazio a Stuani.

Mejoró el Espanyol, que gozó incluso de una ocasión de Córdoba para lograr el empate. Beto sacó el disparo del delantero en su única acción importante del encuentro. Emery decidió que ya estaba bien. Metió a Rakitic y luego a Marin, dos futbolistas capaces de tener el balón y meterle miedo a un Espanyol que se había subido a las barbas. Entre los dos acabaron con los murmullos que ya se escuchaban en Nervión. El alemán, un prodigio técnico sin la necesaria continuidad, asistió a Gameiro, que se incrustó con demasiada facilidad en la feble defensa del Espanyol. Luego fue el propio Rakitic el que controló un balón en el área para batir de un disparo a raso a Germán, que se no enteró de la película.

El Sevilla, que casi tiene atada la plaza europea, respiró pensando en su gran cita del jueves, en la que intentará reverdecer sus éxitos europeos. El equipo andaluz, en gran momento, piensa en hacer algo grande en la Liga Europa mientras se dispara en la Liga.