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Triste empate para el Valencia

El punto le permite al Valladolid salir del descenso tras un partido muy reñido en Zorrilla

Bernat trata de irse de Jeffrén. Ampliar foto
Bernat trata de irse de Jeffrén. EFE

Los números del fútbol suelen ser mentirosos, muchas veces cuentan una realidad distinta, lo que importa suele ser el marcador, pero el empate sin goles entre el Valladolid y el Valencia terminó por ser el partido más bonito que ha visto Zorrilla en mucho tiempo. Los dos equipos despacharon hora y media de fútbol veloz, agresivo, peleado, intenso y lleno de ocasiones, con trabajo de sobra para las defensas y los porteros, con momentos brillantes, con errores de bulto en defensa, con ansiedad, sin ninguna serenidad, con mucho fútbol, y, eso sí, ni un solo gol.

El Valencia ha llegado al final del campeonato con poca cosa que contar, con un saco de lesiones, y con el peso de una derrota bochornosa en Europa y una remontada por delante que de algo de lustre a su temporada. No imaginaban ni Pizzi ni los suyos que lo que tenían delante era un partido jugoso, un rival con un boquete enorme entre los centrales y en el centro del campo, necesitado y hecho un flan en defensa. El partido comenzó a todo trapo y no frenó. Con los medios centros de adorno, el cuero viajaba a velocidad de vértigo de un área a otra, sobre todo en dirección a la del Valladolid.

VALLADOLID, 0; VALENCIA, 0

Valladolid: Jaime; Rukavina, Marc Valiente, Jesús Rueda, Peña; Álvaro Rubio (Rossi 77'), Víctor Pérez; Larsson (Jeffren 22'), Óscar; Javi Guerra y Manucho (Bergdich 58'). No utilizados: Mariño, Osorio, Omar, Mitrovic.

Valencia: Guaita; Joao, Vezo, Javi Fuego, Bernat; Keita, Dani Parejo; Feghouli (Piatti 61'), Vargas (Michel 81'), Fede (Oriol Romeu 91'); Alcácer.No utilizados: Jaume, Vinicius, Salva, Ayala.

Árbitro: Muñiz Fernández. Mostró tarjeta amarilla a Álvaro Rubio, Javi Fuego y Fede.

Unos 16.000 espectadores en Zorrilla.

Alcácer avisó, Vargas tuvo dos, casi tan claras como las de Basilea y con su mismo final, Feghouli envió las suyas a la grada. JIM, consciente de que los resultados de la jornada le enviaban otra vez al descenso, repitió el esquema de la victoria ante el Almería sin contar con que el Valencia, aún con el perfil bajo de esta temporada, no es de los que busca refugios o faenas a medio gas, es de los que quieren sumar de tres en tres. Por debajo en número y calidad en el medio donde mandaba Keita, al Valladolid todavía le alcanzaba para probar a Guaita, pero la derrota a los puntos comenzaba a ser clara.

El descanso le sirvió a JIM para modificar su idea, restó un delantero a su pareja, Manucho, y decidió incluir una pieza en la banda izquierda, Bergdych. El dominio se equilibró, pero resultaba imposible que desapareciese el estrépito, los dos equipos estaban lanzados y no iban a frenar hasta el final. Jaime tenía trabajo a destajo, el Valencia disparaba desde cualquier lugar y no reservaba ni un gramo de energía para el jueves. Sin embargo, la necesidad está sobre todo del lado del Valladolid y los de JIM comenzaron a buscar la victoria con desesperación y con una hiperactividad que no fue capaz de desmontar la capacidad para aguantar del Valencia. El equipo de Pizzi se llevó un punto de Zorrilla, el mismo que al equipo de JIM le saca del descenso al menos por siete días.