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Cancellara, el rey de los muros

Tercera victoria en Flandes del suizo, que acaba con Boonen y Sagan en Quarémont

Cancellara levanta los brazos, victorioso. Ampliar foto
Cancellara levanta los brazos, victorioso. AFP

Hay belgas de Flandes dispuestos si no a dar la vida sí al menos media vida por ganar alguna vez en su vida el Tour de Flandes, uno de los monumentos del ciclismo que ayer celebró su 98ª edición. Tres de ellos, tres de estos flamencos para quienes el Tour de Flandes es más grande aún que un Campeonato del Mundo, Van Avermaet, Vanmarcke y Vandenbergh, tres tipos duros y rápidos, acompañaban ayer en la recta final de Oudenaarde a Fabian Cancellara, quien no las tenía todas consigo.

Las dos veces anteriores, 2010 y 2013, en las que el suizo —Spartacus para la afición por su dureza y su espíritu gladiador, por sus extraordinarias cualidades de rodador también— había ganado el Tour de Flandes (De Ronde para los locales, la carrera de los 17 muros, el pavés vertical y el viento en las zonas de enlace entre los caminos rurales, olor a purines, a patatas fritas, a cerveza derramada en las cunetas pobladas, por los que transcurre) lo había hecho llegando solo después de ataques imposibles en los últimos muros. Solo una vez se había jugado la victoria con dos compañeros de fuga, en 2011: falto de la velocidad y del instinto propio de los velocistas, había terminado tercero de tres.

A los 33 años, el suizo iguala a Boonen y a los más grandes de Flandes

Sin embargo, ayer, en una tarde de mangas cortas y bermudas en los campos flamencos, Cancellara, de 33 años, y un palmarés ya casi tan grande como su clase o al menos como sus muslos, terminó el primero entre cuatro, y no era, ni mucho menos, el más rápido de los cuatro. Quizás, sí el más fuerte, y seguramente, también, el menos ansioso, el más tranquilo. Además, antes de cruzar la pancarta de los cinco últimos kilómetros, lo más difícil ya estaba hecho. Lo más difícil había sido acabar con la resistencia de quienes partían como principales rivales, el eterno Tom Boonen, con quien más encarnizadas batallas ha librado tanto en los campos de Flandes como en los pavés de Roubaix y quien buscaba con un cuarto triunfo en Flandes el récord de victorias, y el recién llegado Peter Sagan, quien tiene ya 24 años, todo el futuro por delante y una fama que multiplica su palmarés al menos en las grandes clásicas.

La próxima semana, Cancellara tiene la ocasión de un tercer doblete en Roubaix

Con ambos, y con sus superpoblados equipos, el Omega y el Cannondale, acabó Cancellara en el segundo encadenamiento Viejo Quarémont-Paterberg, la marca distintiva de los últimos Flandes, los dos últimos montes, después de la eliminación del Muro de Grammont. Si en 2013, Sagan aguantó el ataque del suizo en el Quarémont pero se dobló en el Paterberg, ayer tanto el eslovaco como Boonen se quedaron ya en el muro más viejo. Solo resistió a Cancellara Vanmarcke. Juntos alcanzaron a los fugados Van Avermaet y Vandenbergh, y con los tres pudo el suizo en los últimos 250 metros, fríamente.

Con su tercera victoria en Flandes, Cancellara iguala a los más grandes de la carrera: Leman, Buysse, Magni, Museeuw y Boonen. Dentro de una semana, si consigue su tercer doblete Flandes-Roubaix tras los de 2010 y 2013, Cancellara igualaría con cuatro victorias en el velódromo francés, a los dos más grandes hasta el momento, Roger de Vlaeminck y el inevitable Boonen.

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