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Un banquillo puntual

Los suplentes del Atlético han sido más decisivos en los detalles que en el juego del equipo

En la fase crítica de la temporada, Simeone ha utilizado a 19 jugadores con un balance de cinco victorias y un empate

Simeone, con el Mono Burgos. Ampliar foto
Simeone, con el Mono Burgos. EFE

Después del bache que englobó la eliminación de la Copa del Rey en semifinales ante el Real Madrid y dos derrotas consecutivas a domicilio en Liga (Almería y Pamplona), Diego Pablo Simeone consolidó un once que daba la titularidad definitiva a Raúl García por encima de Villa y en el que no cabía Diego, superado en prestaciones y en interpretación del sistema por Koke y Arda Turan. En ese equipo tipo, Tiago y Mario han alternado según estado físico, las características del rival de turno y del siguiente y las sanciones. Gabi, Courtois y los cuatro de atrás son fijos.

Con esa alineación que se amasó en San Siro, Simeone se jugó los dos partidos más trascendentales para enfilar con posibilidades la recta final de la Liga y la Liga de Campeones: el derbi en el Calderón (2-2) y el partido de vuelta con el Milan (4-1).

Villa, Diego, Sosa y Alderweireld forman el núcleo principal de la reserva rojiblanca

Al término de este último duelo, el técnico anunció rotaciones con un aviso, “para el que lo entienda”, en el que aseguraba que había llegado la hora de los menos habituales ante el exigente calendario que llegaba, con partidos cada tres días y cada uno decisivo para seguir en la pelea por la Liga y la Liga de Campeones. Simeone también redobló su mensaje, sobre la importancia de la calidad de los minutos sobre la cantidad. Las rotaciones le han ayudado alcanzar el liderato liguero, a defenderlo y a competir con el Barça en la Champions. Con los resultados en la mano, el Atlético no se ha caído, aunque diera signos de agotamiento el sábado ante el Villarreal.

Desde el partido de vuelta con el Milan, Simeone ha utilizado 19 jugadores en seis partidos, saldados con cinco victorias en Liga y el empate en la Champions con el Barça. Villa (303 minutos), Diego (202), Sosa (191) y Alderweireld (180) han formado el núcleo principal de los jugadores de banquillo, más allá de la alternancia entre Tiago y Mario Suárez en ese equipo base. Del cuarteto cuelga la etiqueta de ser los refuerzos con más pedigrí de los que han llegado esta temporada.

De todos ellos, es Alderweireld el más regular y el que, por posición, menos padece ese alto ritmo de juego que tanto le cuesta asimilar al resto. La aportación de los otros tres tiene que ver más con acciones aisladas pero decisivas, que con un rendimiento alto continuo.

El asturiano ha sido titular en cuatro de los últimos encuentros. No ha marcado

En esta media docena de partidos, Villa ha sido titular en cuatro. No ha marcado, su aportación más importante fue la asistencia a Diego Costa ante el Espanyol (1-0). Ha trabajado, pero no puede evitar que su medida está más en el gol que en el esfuerzo a destajo.

La mayor aportación de Diego ha sido su golazo al Barcelona. Solo jugó desde el inicio el último domingo. Ha dejado detalles, pero no ha acabado por encontrar una secuencia constante que le haga pesar en el juego del equipo que lidera la clasificación liguera. En esa misma línea ha estado Sosa, vital con aquel córner que sirvió para que, de nuevo Costa, derrotara al Granada.

Fuera de ese cuarteto principal, el Cebolla Rodríguez (154 minutos) ha jugado desde el inicio dos partidos (Granada y Villarreal). Ha impuesto más su alto voltaje en el juego cuando ha salido desde el banquillo. Simeone utilizó a Insúa ante el Granada por la sanción que pesaba sobre Filipe Luis, y el jugador cumplió, pero se apreciaron las notables diferencias con el lateral brasileño. El último en aparecer ha sido Adrián, después de seis convocatorias, utilizado el sábado la última media hora para tratar de estirar al equipo con su velocidad con el Villarreal ya volcado en el campo del Atlético. Tuvo más intención que acierto.

“Es normal estar cansados. No me imagino otra cosa que los últimos partidos sufriendo, todos los equipos tienen necesidades”, aseguraba Diego Pablo Simeone al término del agónico partido del sábado ante el Villarreal. El duelo, sin Gabi, Arda y Diego Costa, fue el tercero consecutivo que el Atlético ganaba en casa por 1-0. Aunque esta vez marcó al cuarto de hora, el desgaste y el sufrimiento fueron semejantes a los sufridos ante Espanyol y Granada, en los que el equipo dominó, pero tardó casi una hora en marcar. También tuvo que resolver en el segundo tiempo ante el Betis y el Athletic, aunque en este último partido, “el mejor de la temporada”, en palabras del técnico rojiblanco, pudo haberlo resuelto con más holgura.