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“En el cole yo hacía los equipos”

Alexia Putellas, delantera del Barcelona, reflexiona sobre el deporte femenino cuando se cumplen 100 años del primer partido jugado por chicas

La delantera del Barcelona, Alexia Putellas, posa ante la vitrina de trofeos del fútbol femenino en el museo del Barcelona. Ampliar foto
La delantera del Barcelona, Alexia Putellas, posa ante la vitrina de trofeos del fútbol femenino en el museo del Barcelona.

Quedan todavía deportistas que se sonrojan cuando los halagan. La sonrisa angelical de Alexia Putellas (Mollet del Vallès, Barcelona; 1994) contagia tanto como su alegre fútbol. Cuando se cumplen 100 años del primer partido de fútbol femenino en España, disputado en el antiguo campo de la calle Muntaner, Putellas, una de las jugadoras con más proyección, reflexiona sobre el significado del juego.

Pregunta. En diez años las licencias deportivas del fútbol femenino han crecido en España el 300% (de 10.000 a 40.000). ¿Ha notado ese cambio?

Respuesta. Poco a poco nuestra sociedad está cambiando. Antes los padres tenían la idea de que las niñas no podían jugar al fútbol. Afortunadamente eso ha cambiado, cada vez hay más chicas que practican el fútbol y que crecen con él. Pero todavía somos una sociedad cerrada. Las mujeres nos tenemos que esforzar más que los hombres.

P. ¿De pequeña se sintió excluida por su amor al fútbol?

R. Conozco a chicas que sí han sufrido cierta marginación. Yo tuve suerte. En el colegio nunca me sentí desplazada. Eran los amigos del pueblo de toda la vida y contaban conmigo para todo. Siempre jugaba. Era la mujer mandona. En el patio del colegio hacía yo los equipos. O me tocaba elegir o me elegían la primera.

P. ¿Jugó en algún equipo masculino?

R. Duré solo tres entrenamientos en el de Mollet del Vallès. Los chicos no iban a jugar al fútbol. No me gustaba el ambiente, me parecían muy tontos y no me divertía. Yo solo quería coger el balón y aprender. Allí no encontraba eso. Mi padre y mi familia se sacrificaron para que jugara en el Sabadell.

P. Cuentan que se apuntó de muy pequeña y que se dedicaba a hacer castillos de arena. ¿Le viene de ahí la imaginación para hacer goles de fantasía?

R. La leyenda es cierta. Tenía solo siete años y jugaba con chicas de trece: no me sacaban de titular, cogía el agua de los botellines e intentaba hacer castillos de arena. Igual viene de ahí. Las jugadas me salen de forma natural. Es algo espontáneo. No pienso antes en hacerlas. En los entrenamientos suelo probar esas cosas y gano confianza.

Espero que algún día se den cuenta de lo que valemos. Quiero compartir el fútbol

P. El artículo 24 del Real Decreto 1835/1991 sobre Federaciones Deportivas Españolas dice que solo podrá existir una liga profesional. ¿Son conscientes de que no juegan en una profesional por el mero hecho de ser mujeres?

R. Por ley, sí. Pero en el Barcelona sabes que vas a cotizar para el futuro. Y puedes tener un sueldo bastante decente, además de las mejores instalaciones y técnicos a tu disposición.

P. ¿No le entran ganas de marcharse a otro país?

R. Ahora no pienso en moverme. Estoy muy contenta, tengo mi familia aquí y me siento una privilegiada jugando en el Barcelona. Un día me gustaría vivir otra experiencia y sentirme profesional por ley. Cuando una sale fuera de España nota que el deporte femenino está mejor valorado.

P. ¿Cree que todos los jugadores de Primera División pueden hacer lo mismo que usted con el balón?

R. No lo he pensado. Hay muchos como Iniesta y Messi que sí lo hacen. Otros no lo sé.

P. El filósofo Claudio Tamburrini dijo en una entrevista a este diario que el deporte es el último bastión del machismo y que los equipos deberían ser mixtos. ¿Se ve capacitada para jugar en una liga con hombres?

R. Con equipos mixtos mejorarían el hombre y la mujer, pero esa solución la veo utópica e imposible. Solo noto una grandísima diferencia física. Aunque no sería tan grande si pudiésemos ser completamente profesionales, no creo que pudiera hacer mis jugadas con futbolistas como Pepe. Primero, porque, por piernas, no le podría ganar, y segundo, porque si lograra coger el balón, me pondría el cuerpo, y no tendría nada que hacer; o me haría falta o me la quitaría.

P. Apenas había entrado en la mayoría de edad y su padre falleció. ¿Cómo le cambió la vida?

R. Lo pasé muy mal. Murió a finales de mayo y en junio teníamos la fase final del Europeo sub-19, pero nunca dudé en ir. El fútbol era mi única vía de escape. Entre mi hermana Alba, mi madre Elisabet y yo nos hicimos fuertes. Si alguna vez me da un bajón pienso en lo que haría él en mi situación y sigo adelante. Me llevaba al fútbol de pequeña. Me lo dio todo. No hay hora en la que no me acuerde de él. Incluso en los partidos en los que me fallan las piernas.

P. ¿Qué cree que le hubiera dicho su padre de sus goles en las dos finales de la Copa de la Reina?

Cuando una sale de España nota que el deporte femenino está mejor valorado

R. Me hubiera dejado disfrutar. Se hubiera reído, me habría hablado del partido y me habría dicho que había tenido suerte de meter esos goles. Me metía mucha caña. Nunca me decía lo que hacía bien y yo me cabreaba y le decía: ¡Papá, que yo también hago cosas bien! De pequeña era vaga y me decía que tenía que correr más. Se lo agradezco porque gracias a él me exijo siempre el máximo.

P. ¿Se ve en el Mundial 2015 en Canadá?

R. Hay muy buen bloque y estoy segura de que lo vamos a sacar adelante. Solo necesitamos una victoria contra Rumanía o la República Checa. El Mundial nos abriría muchas puertas. Si hacemos un buen papel, llegaríamos más a la sociedad y cambiaría mucho la situación.

P. Cuatro de cada cinco mujeres que aparecen en los periódicos deportivos lo hacen en ropa interior. ¿Qué se puede hacer contra eso?

R. Son negocios y ponen lo que teóricamente vende. Hay parte que es prensa rosa y que se llama prensa deportiva porque son las novias de y esos des son jugadores. Espero que vaya desapareciendo. Solo podemos seguir ganando títulos y esperar que la sociedad algún día se dé cuenta de lo que valemos. Confío en hacernos valer por nuestros méritos y no por nuestro físico. A mí lo único que me importa es el fútbol. El físico es mío, yo lo que quiero compartir es el fútbol.

P. Referente de un deporte a los 20 años, ¿no le entra vértigo al pensarlo?

R. Lo veo como una responsabilidad. Una persona no puede conseguir nada sola, una chica no puede hacer explotar el fútbol femenino. No tengo miedo, solo quiero seguir disfrutando y contagiando amor a este maravilloso deporte.

P. ¿Qué es lo que más le llena?

R. Lo bonito del fútbol es la gente y la competición, estar deseando que llegue la hora del partido y del entrenamiento. Sufrimos, pero ojalá todos los días tuviera que despertarme a las seis de la mañana porque tengo partido.

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