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COR, la continuidad de la especie

El Barcelona crea un programa informático tan ambicioso como descomunal que trata de garantizar la prolongación del modelo que tantos éxitos ha dado en las últimas fechas

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Bartomeu, Luis Enrique y Zubizarreta, ayer en Inglaterra. Getty Images

Bajo la puerta 49, en las mismas entrañas del Camp Nou, hay una cabina de servidores de alta densidad que trabajan con denuedo para sostener el latido del Barça, el denominado programa informático COR (Conocimiento, Organización y Rendimiento). Es el propósito más ambicioso jamás visto en el club porque aúna base de datos, planificación, apartado médico y todo lo imaginable alrededor de un jugador. Un proyecto que cogió color y forma a partir de 2010, con la llegada de Andoni Zubizarreta y Albert Valentín al área deportiva, además de su director de proyecto Raúl Peláez, y que funcionará a pleno rendimiento a partir de 2016. “Desde entonces, también se acertará y fallará en las decisiones, pero se ganará en agilidad de gestión y todo estará encaminado hacia la misma dirección”, desvelan desde las oficinas del Barcelona. Esa dirección que señala la continuidad del modelo azulgrana.

Un año en datos

De julio de 2013 a junio de 2014, los 31 observadores amateurs de fútbol formativo recorrieron 441.564 km con sus vehículos particulares para ver 9.474 partidos y elaborar 4.863 informes de jugadores.

Los cinco técnicos de fútbol profesional, más Albert Valentín vieron 473 partidos de fútbol profesional e hicieron 4.995 reseñas de futbolistas en un partido (breves descripciones de los jugadores, apenas 7 u 8 líneas). Además, elaboraron 85 informes exhaustivos de jugador (análisis detallado de todos los aspectos del jugador, ocupan varias páginas y van acompañadas de informe audiovisual).

Generalmente, se informa de los jugadores que destacan, de los que no conocen y de los que interesa conocer a pesar de no tener perfil Barça. Los informes de jugador son informes no vinculados a partidos, que requieren un estudio profundo de todos los aspectos del jugador, y que van acompañados de un archivo audiovisual de unos 10-15 minutos que refleja lo que pone el informe escrito.

Un jugador que se incorporará este año al Barça tiene: tres reseñas de partidos vistos en directo y 4 informes exhaustivos.

Se registraron 2.706 sesiones y el departamento de Metodología validó 335 SSP (Situaciones Simuladoras Preferenciales; lo que habitualmente se conoce como tareas o ejercicios). Como ejemplo: el Infantil B realizó 129 sesiones y 645 SSP, utilizando 117 SSP diferentes de la biblioteca.

Resulta que la dirección deportiva observó que en el Barça apenas había tradición de recoger información, más allá de la obsoleta herramienta del GEM (Gestió Esportiva Médica), que tenía que ver con las altas y bajas clínicas, todo lo relativo al aparatado médico. Pero era demasiado artesanal. “Había que evolucionar, movernos hacia algo que recogiese nuestra forma de entrenar, de trabajar, ampliarlo con los procesos de los jugadores, de los ojeadores y técnicos, temas contractuales… pero también insertar datos sobre su vida personal porque el jugador es el punto neurálgico de una red de información que, conectada la información entre sí, generará conocimiento”, explican desde la cúpula azulgrana. Y esa idea se convirtió en el COR. “Se trata de tener toda la vida del futbolista desde que entró al club hasta que se va, desde que lo tenemos en nuestra base de datos hasta que deja de jugar a fútbol. Su proceso de detección, por qué se eligió, las cosas a mejorar, las lesiones, cesiones… Acompañado con el parte médico. También situaciones personales que se han dado en su carrera”, enumeran del club. Por lo que el jugador es el sujeto de todo, el epicentro. Y el objetivo: fabricar el producto a la medida para prolongar la continuidad de la especie.

El druida Seirul·lo

El área deportiva valoró que el primer equipo tenía una forma específica de trabajar, que era el modelo del resto de equipos del club. Pero, por más que hubiera estructuras similares, el conjunto de Guardiola y después Tito Vilanova era diferente por la excelencia del proceso, porque reunían calidad y genética azulgrana. “Iniesta, Xavi, Puyol, Piqué, Busquets… ¿Son generaciones espontáneas?”, se preguntaron en el club; “puede ser, pero con este programa al menos podremos comparar y no solo se basará en conversaciones entre entrenadores, sino que todo quedará registrado”.

Así, preocupados en dar forma a la filosofía del club, que estaba en el ambiente pero no era explícita ni quedaba recogida en parte alguna, se dirigieron a Paco Seirul·lo, preparador físico azulgrana desde 1978. “Es que es el gurú del Barça, el objetivo era extraer de él toda su experiencia y conocimiento para aplicarlos a la metodología del entrenamiento”, exponen. “¿Qué cosas podemos extrapolar del equipo profesional que nos permita alimentar el sistema, y cómo las incorporamos en La Masia?”, le cuestionaron, siempre con la exigencia de que todo quedase como un elemento del club perdurable en el tiempo. Por lo que se pusieron manos a la obra con el COR. “Y si alguien se lleva ahora esta maleta...”, dicen a modo de metáfora; “pues sabrían exactamente quiénes somos”.

El Gran Hermano azulgrana

Hasta ahora, el COR, también llamado caja única de conocimiento, se explica desde la vertiente del fútbol porque fue el área deportiva la que tuvo la inquietud por progresar. Ello, sin embargo, no impide que Zubizarreta ambicione ampliarlo a todas las secciones del club porque en La Masia hay 1.300 deportistas de élite, quizá el mayor Centro de Alto Rendimiento del mundo a nivel de éxitos. Como base del progreso está el proyecto de las cámaras robotizadas (de realización automática, que suprimen la necesidad de un operador de cámara y graban entrenamientos, partidos o ejercicios tácticos), que, por ejemplo, ya están instaladas y funcionando desde este año en el Palau. “La clave no son las imágenes, sino cómo se recogen y analizan”, afirman.

Las cámaras enviarán directamente las imágenes de cualquier lesión a los doctores

Los jugadores de fútbol, en cualquier caso, viven su Gran Hermano particular en La Masia, ya que en todos los campos están ensambladas las cámaras. Así, un técnico inserta en el COR su hora de entrenamiento, reserva el campo y configura las cámaras para que, a través de algoritmos, sean capaces de seguir el juego y poner el foco de atención en algo particular, como que siga siempre a la línea defensiva, que haga zoom en los córners, que persiga los movimientos del mediocentro… “Esto funcionará perfectamente la temporada que viene”, se congratulan en el club. Y, curiosamente, también lo celebran los preparadores físicos —que analizan los datos de los GPS con imágenes— y sobre todo los médicos. Resulta que cuando un jugador pasa por su consulta, estos ya saben exactamente lo que les ha ocurrido. ¿Cómo? Desde el COR se ha cortado y colgado la imagen del momento de la lesión extraída de la cámara. “Y en el documento”, agregan; “saldrán todos los valores sanguíneos de las revisiones médicas, su historial médico con las decisiones tomadas en su momento…todo”.

Una biblioteca digital

El Barça decidió quitar barreras y al principio existieron reticencias. Resulta que los entrenadores pensaban que sus conocimientos, su fórmula mágica, les daban la supervivencia en el club. Pero desde el área deportiva se empecinaron en transformar el talento individual en inteligencia colectiva. “Se trata de compartir conocimiento, que el entrenador de prebenjamín pueda hablar con cualquier técnico profesional no sólo para aprender, sino también para generar valor. La interacción es valor”, puntualizan.

Se ha creado una biblioteca digital donde ya hay 900 ejercicios registrados

Así, en el COR, cada entrenador tiene que hacer un informe antes del entrenamiento, donde expresa lo que quiere hacer y cómo hacerlo, para después escribir otro informe tras la sesión, donde explica los problemas o ventajas que se ha encontrado a la hora de ejecutar dichos ejercicios. Todo ello pasa por el novedoso departamento de Metodología del Barça, que estudia cualquier nuevo ejercicio —son ayudados por el archivo visual adjunto del entrenamiento que registran las cámaras— y si les convence, se agrega a la biblioteca digital, donde cada entrenador puede insertar comentarios y experiencias del mismo. “De momento, ya hay 900 ejercicios registrados, ejercicios perfil Barça”, cuentan. Del mismo modo, si un entrenador observa que su equipo tiene problemas para la finalización, puede absorber y poner en práctica sesiones que tengan la finalización como palabra clave en la biblioteca. ¿Pero eso no esconde las deficiencias de un entrenador, toda vez que le dan el trabajo masticado? Responden desde el club: “Para nosotros no se mide al entrenador por el resultado porque, al final, tenemos más y mejores posibilidades de mercado que los demás. Por lo que se trata de evaluar el proceso de mejora y progreso de esa plantilla, hasta qué punto ha competido mejor, cómo ha solucionado problemas, jugadores que se han adaptado a otras posiciones…”.

Pero por más que los entrenadores se refugien en los ejercicios ya clasificados, ninguno tiene la obligación de jugar de un modo determinado, aunque sí hay ciertos patrones que definen el estilo Barça. “El técnico tomará decisiones y aportará novedades, inquietudes, mejoras... Y todo ello se evaluará”, razonan, orgullosos porque el COR ha aumentado notablemente la productividad de los trabajadores del club.

Un 'click' y listos

Para el área deportiva del Barça los conceptos de captación habituales de físico, técnico, táctico y psicológico son incompletos, por lo que desgranan un poco más las vertebraciones de estos puntos, basados en una clasificación holística (significa que mezcla e interrelaciona los cuatro apartados y que no los trata de forma individualizada). Así, introducen el concepto de Bioenergética, que hace más referencia al aspecto médico, donde se inserta el biotipo de jugador, las condiciones innatas, la resistencia, la velocidad y la fuerza. También está lo Coordinativo, que es cómo se relaciona el jugador con el objeto (pelota), que es la base de la técnica. Suman el apartado Cognitivo, que es donde el jugador expresa su capacidad de comprensión, lectura y soluciones al juego; y lo Socioafectivo, que es cómo se relaciona con los compañeros. “Por eso, desde el Barça damos formación a los observadores cada septiembre, a los coordinadores cada dos meses, y a los entrenadores de forma continuada”, resuelven desde las oficinas.

“Cada club debería hacer su propio programa para sacarle rendimiento”, cuentan desde la entidad

Definido en el club que los mercados del Barça son Cataluña, España y el mundo —“en ese orden, ¿eh?”, persisten desde la cúpula azulgrana—, todos los ojeadores pueden ver en el COR los calendarios de los torneos, los partidos asignados —el fin de semana pasado se vieron en directo 35 partidos y seis torneos— y los informes previos, en caso de haberlos. Ahí, como parte del conocimiento a sumar, se insertan, clasifican y definen los conceptos de captación exigidos por el club, además de datos personales, como dónde viven los padres, relaciones del jugador, notas del colegio… Así, si un coordinador tiene que ir a Cádiz, por ejemplo, para ver a un chaval del que un observador ha pasado informes positivos, entra en el programa y se asigna el encuentro que quiere ver. Y con un simple click le alcanza para obtener un desplegable.

Desde el momento en que se señala el encuentro a ver, el COR envía alarmas a los departamentos pertinentes. Bien a contabilidad para los gastos; bien a administración para los permisos; bien a viajes para los billetes y hotel; bien a logística para pedir los billetes… “Se hace todo de manera automática, sin perder tiempo”, explican desde el club; “y el súmmum será cuando se fiche a un jugador del primer equipo, porque también se activarán alertas para la preparación del contrato, para la revisión médica, para la presentación en sociedad…”.

Tres filtros y un fichaje

El Barça ha instaurado una manera de funcionar para ejecutar los fichajes. Así, tanto Rakitic como Luis Suárez o cualquier otro, pasan por tres filtros ya establecidos y definidos por el área deportiva. El primer filtro es el Descriptivo, donde se recoge información de mercados por países y se detalla las cualidades y aptitudes del futbolista para agregarlo —o sacarlo— de la primera lista de jugadores con perfil FCB. El segundo es el Evaluativo, momento en que el área deportiva se reúne para valorar a los jugadores bajo parámetros futbolísticos y atendiendo a la línea de sucesión de La Masia. Es decir, antes de incorporar a un jugador se mira a los jóvenes que pueden ascender y en cuánto tiempo pueden hacerlo para definir el perfil del futbolista que se necesita para ese momento exacto. Y si un jugador de la lista pasa el corte, se le somete a un seguimiento exhaustivo para llegar al tercer filtro, que es el de la Idoneidad. “Por eso a veces el mejor central del mundo no es el que mejor encaja en el equipo porque igual necesitamos uno más rápido, uno que corrija o uno más alto…”, defienden del Barcelona.

El sistema informático facilita el cobro de dos millones anuales en derechos de formación

Aunque es en ese momento, del segundo al tercer filtro, donde se exige la imagen visual para resaltar los conceptos estudiados y donde Valentín hace un documento final que es el que compromete, ya sea positivo o negativo. Y si es favorable, Zubizarreta lo incluye para cuando se reúne con el técnico, para proponerle tres o cuatro por puesto. “Al final del proceso el área deportiva no suele ofrecer más jugadores”, resuelven desde el club. Y es por eso, por lo que no siempre se ficha a la primera opción. “Oportunidad de mercado, precio, disponibilidad… Ocurre a veces que los tres que quedan por puesto son imposibles de fichar. De ahí que se vaya a lista y rescaten otro del segundo filtro”, abundan.

Pero no hay jugador que llegue al Barça sin tener un promedio de 20-25 informes, con otras muchas observaciones directas en el campo, además de documentos audiovisuales. Todo ello, claro, recogido en el COR, donde se va dando molde a un informe total y completo. Desde la dirección deportiva, en cualquier caso, han establecido que los informes tienen una duración de dos años como máximo y que pasado ese tiempo caducan. “No desaparecen, claro, pero no se tienen en cuenta hasta que no se generan otros informes y documentos visuales”, explican.

Del mismo modo, insertados los datos, el COR también ayuda a trabajar en la ya mencionada línea de sucesión. Así, si en el primer equipo, por ejemplo, hay una posición en la que se presume un futuro vacío, se puede demandar en la base de datos que busque exactamente los jugadores que acaban contrato, que tengan un mínimo de 10 vídeos, que cumpla tales requisitos… “Lo que sea”, apuntalan.

Alertas millonarias

Aunque desde el club son reticentes a explicar cuánto ha costado el COR (“una cifra elevada para lo habitual en sistemas dentro de un club de fútbol”, dicen), desde el Barça ya ha lo han rentabilizado con el cobro de derechos de formación —son hasta los 24 años—, que resultan unos dos o tres millones de euros al año para las arcas del club. Resulta que la UEFA y la FIFA no daban información de los traspasos, por lo que todo lo concerniente a los derechos de formación se perdía en el limbo. Pero, coincidiendo con la llegada del esta dirección deportiva al Barça, la FIFA creó el Transfer Matching System (TMS) para evitar posibles irregularidades en los traspasos (resorte que penalizó al club por los fichajes de menores, proceso en stand by a la espera de la resolución final) y conseguir trasparencia en los fichajes internacionales. Y como en el COR están registrados todos los jugadores, a cada traspaso que se realiza llega una alarma al club para notificarlo, para reclamar el dinero que antes nunca llegaba y que tampoco se cobraba en caso de no requerirlo.

No se vende

Desde el Barcelona surgió la idea de comercializar el COR, pero se decretó que no había interés. “Es algo institucional y este programa no se ha hecho para venderlo, sino que se ha creado a la medida de las necesidades del Barça”, convienen; “cada uno debería hacer el suyo para sacarle rendimiento a su club”. Es la firme convicción del Barça. Aunque hay una duda. “Cuando nosotros nos vayamos, debería continuarse con este proyecto porque es la herramienta del modelo. Y si no, se convertirá en un auténtico basurero de datos”.