Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

“Sí, me he dopado con los Yankees”

Álex Rodríguez, estrella del club de Nueva York, admite haber consumido drogas

Álex Rodríguez, en un partido de 2004.
Álex Rodríguez, en un partido de 2004. AFP

La noticia, por esperada, no impactó menos. Álex Rodríguez, A-Rod, de 39 años, el hombre mejor pagado de las Grandes Ligas de béisbol, el llamado a ser el más grande de todos los tiempos, es otro mito en la basura. El jugador estadounidense de origen dominicano reconoció haberse dopado tras su fichaje con los Yankees de Nueva York en una reunión con la Agencia para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) celebrada el pasado mes de enero en Weston (Florida). Rodríguez confesó a cambio de inmunidad, bajo juramento y en presencia de su abogado ante agentes federales en una investigación contra el falso médico Anthony Bosch, el hombre que supuestamente le suministraba las drogas, y su clínica Biogénesis de Miami.

La noticia, publicada por el Miami Herald, que ha tenido acceso a los 14 folios de la declaración de Rodríguez, pone fin a un serial de sospechas y desmentidos por parte de la estrella del equipo de Nueva York, que hasta enero solo había admitido el consumo de estimulantes como pecado de juventud durante su etapa con los Rangers de Texas, allá por 2001. Durante los dos últimos años, Rodríguez se había declarado víctima de una caza de brujas y había asegurado que estaba decidido a hacer lo que hiciera falta para limpiar su nombre. Al final lo ha hecho, pero cantando.

El escándalo puede ser la puntilla a un jugador que afronta su ocaso como estrella

El jugador concluyó la semana pasada la sanción de una temporada o 162 partidos (rebajada desde los 211 originales) por consumo de esteroides, la más alta impuesta en la historia del béisbol en Estados Unidos. Rodríguez siempre lo negó. Fue el propio Bosch el que reveló que le suministró testosterona, hormona de crecimiento e insulina factor decrecimiento 1. En base a ese testimonio y a otras pruebas, los responsables de las Grandes Ligas sancionaron al jugador, que nunca dio positivo en un control. Otros 13 profesionales también fueron castigados, pero ninguno con tanta severidad como Rodríguez.

Está por ver si el jugador se incorpora o no a la disciplina de los Yankees en la próxima temporada. Le quedan otros tres años de contrato, a razón de 20 millones de dólares por temporada. Asimismo, Rodríguez tiene estipuladas unas primas de 30 millones si consigue unas determinadas marcas en el juego. De romperse el contrato en el caso de que el jugador sea sancionado por la Liga de béisbol, el club de Nueva York podría ahorrarse del orden de 90 millones de dólares. De momento, los Yankees guardan silencio.

La declaración de Rodríguez a la DEA fue detallada. Explicó que Bosch le suministraba crema y pastillas de testosterona, e inyecciones de la hormona de crecimiento. Por todo ello le pagaba 12.000 dólares cada mes. No faltaron detalles escabrosos como que el jugador se llegó sacar sangre en un club nocturno de Miami Beach. Rodríguez también dijo a los agentes de la DEA que desde finales del verano de 2010 hasta octubre del 2012 Bosch le sacó sangre unas diez veces en el sur de Florida, Tampa y Nueva York.

El falso médico también explicó al jugador, según la declaración de este, cómo debía superar los controles sin ser detectado. El método consistía en no utilizar para las pruebas la primera y la última parte del chorro de orina, pero sí el resto. Los expertos consideran que este procedimiento es una patraña. Según Rodríguez, fue un primo suyo, Yuri Sucart, el que le puso en contacto con el falso médico, quien se le presentó como un especialista con una gran clientela de deportistas. La documentación establece que el jugador pagó hasta un millón de dólares a Sucart para que mantuviera la boca cerrada.

El falso médico explicó al jugador cómo superar los controles sin ser detectado

Bosch se ha declarado culpable de los cargos criminales formulados contra él. Su clínica ha sido cerrada. Según el periódico de Miami, se graduó en Belice, pero nunca dispuso de licencia para ejercer en Estados Unidos. El testimonio de Rodríguez puede ser decisivo para condenarle por tráfico de sustancias estupefacientes. Los fiscales del caso no tienen, de momento, intención de perseguir a los clientes de la clínica Biogénesis, entre los que se cuentan varios jugadores de las Grandes de Ligas. Ocho de ellos (Ryan Braun, Melky Cabrera, Nelson Cruz, Francisco Cervelli, Yasmani Grandal, César David Puello, Jordany Valdespín y Manny Ramírez) han recibido inmunidad a cambio de colaborar, al igual que Rodríguez.

El escándalo puede ser la puntilla a un jugador que afronta su ocaso como estrella. Tres veces declarado mejor jugador de las Grandes Ligas, Rodríguez posee el quinto mejor registro de home run (el mejor golpe que puede hacer un bateador) de la historia, por detrás de mitos como Barry Bonds, Hank Aaron o Babe Ruth.

La noticia ha suscitado las inevitables comparaciones con otro mito del béisbol, Derek Jeter, compañero suyo en los Yankees y retirado recientemente entre la admiración de todos, incluidos sus más acérrimos enemigos, como los Red Sox de Boston, que le homenajearon en su último partido. Jeter se fue sin una mancha por dopaje en un deporte repleto de casos.