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El caos de la Liga argentina

La aprobación de un torneo de 30 equipos en 2015 simboliza el vaivén de un torneo sometido a fuerzas políticas y económicas

Los jugadores de River celebran un tanto frente a Boca. efe

La “locura” ha echado raíces en la Liga argentina, desnortada por los continuos cambios de formato, perdida en busca de una identidad. La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) aprobó la semana pasada el aumento de 20 a 30 equipos para la competición en 2015, pero todavía debe decidir cómo hará digerible ese bocado tan pesado: si en un torneo largo a una vuelta de febrero a diciembre o a la europea, a partir de mitad del año. La confusión se ha multiplicado desde el fallecimiento hace casi cuatro meses de Julio Grondona, el presidente que marcaba el camino del fútbol argentino desde hace 35 años. Su último capricho fue una Liga de 30 equipos, y nadie osó rechistar. Pero, ausente el jefe, todos gritan ahora en las reuniones, y los propios dirigentes ya piensan cómo deshacer el entuerto.

Argentina vive una Liga desdoblada desde 1991. El torneo Apertura se jugaba de agosto a diciembre; el Clausura, de febrero a junio. La fórmula mutó en 2012 en dos torneos similares, Inicial y Final, cuyos ganadores se enfrentaban después. Y en 2015 se dice adiós al doble campeonato para uno único de 30 equipos a una sola vuelta, con 29 partidos más un clásico o partido contra un rival tradicional que se repetiría. Mientras, se juega un Torneo de Transición de 20 equipos en el que no hay descensos, a la espera de los 10 que suban de Primera Nacional B. Si la AFA decide esta semana que la nueva Liga se dispute a partir de junio, podría celebrarse otro Transición con dos grupos de 15 conjuntos cada uno. Es decir, en tres años Argentina puede vivir cinco formatos de Liga diferentes.

En tres años Argentina puede vivir cinco formatos de Liga diferentes

La política y la economía se funden con el balón. Con más equipos, en juego está el reparto de los 141 millones de dólares que el Estado da por la retransmisión en abierto de todos los partidos. También se debate si se altera un sistema de descensos que ahora se rige por los promedios de puntos de las tres últimas temporadas, un formato hecho para salvar a los grandes.

La AFA argumenta que la nueva Liga facilitará los proyectos deportivos a largo plazo, que se federalizará el fútbol (hoy 11 de los 20 equipos son de Buenos Aires o alrededores) y que se reducirá el dramatismo y la violencia (los hinchas visitantes siguen sin poder viajar). Así lo ven técnicos, exjugadores y periodistas.

Ángel Cappa: “Necesitamos un proyecto como Alemania”. “Los directivos no tienen claro nada del fútbol, es todo improvisación, no hay ningún proyecto. Nunca se plantearon qué quieren hacer con el fútbol, organizado para la venta de jugadores. El fútbol en Argentina es un escaparate, un negocio que no tiene en cuenta a los jugadores ni a los equipos. Ya no hay clubes grandes, solo camisetas grandes”, explica Cappa, que ha entrenado a seis equipos argentinos, el último Gimnasia y Esgrima La Plata en 2011. “Se hacen torneos cortos, histéricos, propios de la cultura de la inmediatez y de la tensión permanente. Eso alimenta la violencia, y no hay voluntad política de acabar con ella. Que los hinchas visitantes no vayan a los estadios es la aceptación de un fracaso completo. Sería necesaria una gran reunión entre todos los actores del fútbol. Como pasó en Alemania hace 10 años. Intervino el Gobierno y se formó un proyecto. Argentina solo improvisa”.

Santiago Solari: “El argumento de la emoción no vale”. Solari ganó cuatro campeonatos argentinos con River Plate antes de dar el salto al Atlético y de ahí al Madrid, y volvió a Argentina para jugar en San Lorenzo tras dejar el Inter. Ahora entrena al cadete A del Real Madrid. “A mí me gustan más los torneos de un año completo, ya sea en un año natural o de junio a junio, pero que sea largo. Los torneos semestrales no son justos del todo. Unos equipos juegan como local unos partidos y otros diferentes fuera... No está equilibrado. No hay un criterio de justicia deportiva. La arbitrariedad es muy grande. En los torneos completos, el ganador es más justo. Si cogemos los campeonatos de los últimos años y sumamos las puntuaciones de los equipos en los dos torneos, se ve que son competiciones muy igualadas. Es decir, que el criterio de que se juegan torneos cortos porque así son más emocionantes no es válido. El argumento de la emoción no sirve. Lo justo es un torneo largo de dos ruedas [vueltas] de 19 partidos”, argumenta Solari.

El último partido de Grondona

Julio Grondona dejó el fútbol argentino envuelto en su último lío. El presidente de la AFA durante 35 temporadas falleció el pasado julio, a los 82 años, viendo cumplido su deseo final, una Liga de 30 equipos que ahora quienes apoyaron tratan de deshacer. “La muerte de Grondona ha destapado muchas cosas que antes estaban al abrigo de él. Era una conducción muy personalista y ahora los dirigentes se reúnen, planean una cosa, la desarman…”, explica Diego Latorre.

Grondona fue un equilibrista. Antes de él la media de duración de un presidente en la AFA era de año y medio. Él estuvo 35, hasta que murió. No se le discutía. Ahora, sin él, todos gritan”, añade Ezequiel Fernández Moores. Su legado lo ha asumido de manera temporal Luis Segura, al frente hasta el final de mandato y hasta que se celebren elecciones presidenciales en 2015, justo cuando empezará el nuevo formato de la Liga.

Grondona no dejó una transición ordenada, no hay algo organizado con un espíritu democrático”, comenta Rodolfo Chisleanschi. El gran jefe ya no está, pero todos en Argentina siguen hablando de él.

Diego Latorre: “Yo limitaría las salidas de jugadores”. “Solo se consigue confundir al tipo que tiene pasión por el fútbol. El aficionado tiene un estado enorme de confusión”, cuenta el exfutbolista, hoy comentarista en la televisión pública. “Acá siempre hubo cambios, se rebuscan las cosas. Ahora, sin descensos, se ha abierto una nueva corriente de entrenadores jóvenes que han roto la dinámica del mal juego. Pero tenemos un modelo de pensamiento desfasado, no vamos al compás del resto del mundo. Lo ideal es una Liga con calendario europeo, y unificado con la Libertadores y la Copa Sudamericana para no cansar al jugador. Hoy prima la cantidad sobre la calidad, se apilan los partidos. Argentina es un país exportador. Exporta jugadores de primera, segunda y tercera línea. Por eso tenemos nuestras propias reglas, porque los equipos se deshacen enseguida, se desintegran, y se han de rearmar. Yo limitaría las salidas. Los agentes y los padres quieren ser millonarios y los chicos se van con un puñado de partidos. Hay que reconquistar a la gente para que vuelva a la cancha”.

Ezequiel Fernández Moores: “Fútbol y política es un vínculo viejo”. “El fútbol en Argentina siempre estuvo mezclado con la política, desde los años veinte”, razona el columnista de La Nación.“En todos los gobiernos la AFA ha estado intervenida. Fútbol y política es un vínculo viejo, pero ahora es más fuerte. El Gobierno ha decidido que todos los partidos se den en abierto. Se asoció con la AFA para quitarle el negocio al grupo enemigo Clarín bajo el lema del Fútbol para Todos. Esta presencia del Gobierno como socio de la AFA le permite decidir más. Hay interés del Gobierno en que haya más equipos para tener un torneo más federal. Como es el país, es el fútbol, organizado desde Buenos Aires. La forma de cambiarlo es subir más equipos para federalizarlo. En la AFA hay 50 votos. 20 eran de los clubes. Ahora serán 30, a favor del sucesor de Grondona. Los clubes grandes han aceptado, pero quieren que los 10 nuevos no voten. Y quieren renegociar cómo se reparte el dinero de la televisión. No quieren que los ascendidos cobren más de lo que cobraban hasta ahora en segunda. River y Boca solo se llevan el 5% cada uno, y quieren más, quieren el sistema español de Madrid y Barcelona. En 2015 hay elecciones en el país y en la AFA. La politización del fútbol es de todos, no solo del Estado. Los políticos han encontrado siempre refugio en el fútbol”.

Rodolfo Chisleanschi: “Violencia e intereses”. “Grondona basó su fuerza en una red de apoyos entre los dirigentes de los equipos pequeños. Para ganarse su favor, les dio 10 ascensos”, apunta el periodista argentino. “Es una cuestión política disfrazada de una federalización mayor del campeonato. Los dirigentes solo decían Amén. En el campo hay aire fresco. Fuera, todo sigue igual, violencia y desorganización absoluta. Hay llamadas a la unidad, pero luego cada uno se mueve según sus intereses”.

 

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