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Duarte, la última perla del Espanyol

El defensa andaluz se afianza con una brillante actuación ante el Valencia mientras que Raúl Rodríguez se marcha a la Liga de EE UU

Rubén Duarte, en el partido Espanyol-Valencia. Ampliar foto
Rubén Duarte, en el partido Espanyol-Valencia.

En el verano, Rubén Duarte (Almería, 1995), se marchaba caminando a la Túrbula, la residencia del Espanyol, tras el entrenamiento con el primer equipo blanquiazul. Había cumplido 18 años, aunque contaba con un permiso especial para permanecer allí hasta encontrar un piso. “Si alguien el año pasado me dice que iba a comenzar 2015 de esta manera, jamás le hubiera creído”, asegura Duarte. El defensa, con ficha del filial, se estrenó con el Espanyol frente al Valencia en Mestalla, en la ida de los octavos de final de la Copa. El martes, en el Power8, consolidó su buen desempeño. Fue una sorpresa para muchos; no para su entrenador. “Tiene nuestra confianza y está pidiendo a gritos estar con el primer equipo”, avisa Sergio González.

Aterrizó en el Espanyol de la mano del excoordinador de la cantera en 2009. “Lo vi jugar en un partido entre la selección catalana y la andaluza”, explica Manel Casanova; “era un central técnicamente muy bueno, con buen desplazamiento y que lanzaba las faltas excelente”. Dos años después, el entonces entrenador, Pochettino, le hizo debutar en un amistoso frente al Sabadell. Duarte tenía 15 años. “Me dijo que jugara como sé, con carácter y personalidad”, explicó. Jugó aquél partido de central y no de lateral izquierdo, como hizo ante el Valencia.

“Con Rubén había una duda. No era lo suficientemente rápido para jugar de lateral, ni lo suficientemente alto para hacerlo de central”, interviene Casanova. Para Pochettino eso no era ningún problema. “Los buenos juegan donde quieren”, replicaba el técnico argentino. Y tampoco lo fue para Sergio González. Conoce bien a Duarte de su paso por el filial la temporada pasada y este verano no dudó en llevarlo para la pretemporada en Garòs. “Es un jugador polivalente”, resume el portero Pau López, que escaló las categorías inferiores junto al almeriense; “juega muy bien de lateral, pero mejor de central. Tiene una salida de balón excelente”.

Es un jugador polivalente. Juega muy bien de lateral, pero mejor de central. Tiene una salida de balón excelente”

Pau López

“Desde que llegué al club en 2011, Rubén ha trabajado mucho con nosotros. Es uno más de la plantilla y tiene una proyección inmensa. Contra el Valencia hizo un partido excelente con la pelota”. Y así lo dicen sus números. Frente al cuadro de Nuno, Duarte fue el segundo jugador del Espanyol que más pases repartió (75, sólo uno menos que el pivote Cañas) y contó con un 70% de efectividad. “Rubén ha hablado donde tiene que hablar los jugadores. Está más que cualificado para el momento que tenga que jugar con el primer equipo”, resume Sergio González. “Ahora vivo con Jairo y Koke (ambos del Espanyol B). Somos los tres andaluces, no las pasamos muy bien”, cierra Duarte, que ya encontró casa y parece, también, un lugar en el primer equipo del Espanyol.

Raúl Rodríguez, a Houston

Raúl Rodríguez (Barcelona, 1987) tuvo un adiós singular. Silencioso en el campo, aunque caluroso en el vestuario. La plantilla del primer equipo, el cuerpo técnico y colaboradores, y empleados del Espanyol, atestaron la sala de prensa en la ciudad deportiva Dani Jarque. Y aunque él negó cualquier tipo de legado en el club, allí contaba con su mejor despedida. “Raúl es un tipo que generó un liderazgo positivo a partir de su forma de ser. Siempre estuvo pendiente de todos los compañeros, y de generar buen rollo en el grupo y con la gente que trabaja con nosotros”, resumen desde el vestuario blanquiazul. “No dejaré un legado futbolístico pero sí pequeños detalles y muchos amigos. Me voy con buen sabor de boca”, explicó el central que rescindió el contrato y se marcha al Houston Dynamo, de la Major League Soccer (MLS).

En el verano del 2010, Raúl Rodríguez fichó para el filial del Espanyol. Pocos meses después debutó con el primer equipo en el Vicente Calderón (2-3), de la mano de Mauricio Pochettino. Con el técnico argentino en la banqueta, el catalán se adueñó de la zaga (jugó 40 partidos, 38 de titular), cuando Javier Aguirre cogió el testigo del actual entrenador del Tottenham su lugar se fue evaporando de a poco. Sin embargo, el Vasco confiaba en el central (disputó 29 encuentros, 17 desde el inicio) y le negó la posibilidad de dejar el club en el verano de 2014. Pero toda vez que Sergio González cogió las riendas del primer equipo, su participación en el equipo se esfumó por completo (está temporada jugó sólo los minutos de la resaca frente al Málaga). “¿Por qué la MLS?”, dijo Raúl; “por mi forma de ser, esta es una experiencia única e interesante”.

Si existe un estereotipo del futbolista, Raúl Rodríguez seguro que lo despedaza. “Era un jugador diferente. Disfrutaba mucho de la lectura y del cine”, cuentan en el club. La sociedad de los poetas muertos estaba entre su películas preferidas y no era raro verle por las concentraciones con ensayos (hace poco reconoció su admiración por “Todo lo que era sólido”, de Antonio Muñoz Molina). Vegetariano, en su casa acumulaba mascotas que recogía de la calle hasta que le buscaba un hogar en casa de algún amigo o conocido. “Rápido filósofo, que tenemos prisa”, soltó Kiko Casilla, en broma en la rueda su rueda de prensa de despedida. Su idea al acabar su carrera es, junto a su mujer, recorrer el mundo. Ahora comienza a romper fronteras. “Soy inquieto y esta oportunidad me hará crecer. No quería ir a una ciudad que más o menos conozco. El cuerpo me pedía probar algo diferente, desconocido”.