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“Guardiola y Mourinho son parecidos”

“Los dos odian perder”, afirma Cesc Fàbregas en una entrevista en la que repasa su etapa en el Barça y su idilio con la Premier

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Cesc, en un entrenamiento del Chelsea. AFP

Cesc Fàbregas (Arenys, 27 años) llegó a Londres con 17 años para fichar por el Arsenal. Vivía en una casa al norte de la ciudad con dos compañeros de equipo y una señora que les cuidaba con tanto afecto que de vez en cuando todavía pasa a saludar. Tras volver a casa y jugar cuatro años en el Barcelona, ahora ejerce en el Chelsea y vive en el exclusivo barrio de Belgravia, de alquiler mientras acaba las obras en su casa, con su mujer y su hija que enreda por el salón durante la entrevista.

Pregunta: ¿Recuerda la primera vez que pisó Londres?

Respuesta: Perfectamente. Llegué con mis padres. Tenía 17 años. Había terminado la temporada con el cadete del Barcelona. Lo ganamos todo aquel año, tres títulos, con Alex García. A los dos días de la final de Copa en Albacete contra el Athletic viajé con Steve Rauli y Francis Caigao. Era todo ilusión, sueños. Ahora tengo una vida que jamás hubiera imaginado: gano dinero, juego en un equipo espectacular y soy famoso, pero al final, la felicidad la dan otras cosas. El dinero te da tranquilidad, estabilidad y seguridad, pero lo que te hace sentirte bien son otras cosas.

P. ¿Qué queda de aquellos tiempos?

R. Eso, la ilusión por el fútbol. Obviamente he madurado y he cambiado como persona, pero hay algo que sigo sintiendo dentro y es el amor al fútbol. Ya no soy el mismo, pero la ilusión y las ganas de aprender están ahí. Y queda Londres, que me encanta.

P. ¿Y del niño que cogía cada tarde un taxi para ir a entrenarse con el Barcelona?

Guardiola abraza a Cesc, tras ganar la Supercopa de España en 2011. AP

R. Pues supongo que lo mismo, la ilusión. Yo era feliz y lo sigo siendo porque amo mi profesión. Quise ser futbolista y lo soy. Soñaba con jugar en el Barcelona y lo conseguí. En aquellas horas en coche, haciendo los deberes a las 11 de la noche, se fraguó lo que hoy tengo.

P. ¿Por qué volvió a Londres?

R. Porque intento estar siempre en los sitios donde me siento querido y soy feliz.

P. Usted siempre dijo que el mejor año de su vida es el primero que pasó en La Masia. ¿Lo sigue pensando?

R. Claro, ¡la liábamos parda! Todo nos salió bien, el fútbol iba genial, no iba al cole por las tardes… Era la primera vez que salía del pueblo, vivía en la ciudad, con mis compañeros de equipo. Me sentía como un profesional. Cuando lo pienso, sigo teniendo muchas cosas que me enseñaron en aquellos años en La Masia, sobre todo futbolísticamente; se nota mucho en detalles, dentro de un vestuario, a la gente que hemos pasado por La Masia. Y personalmente también. Lo de los valores que te enseñan en el Barça es cierto.

P. ¿Recuerda su estreno con el Arsenal?

R. Perfectamente, ganamos 4-1 en el campo del Everton y jugué muy bien. Tenía 17 años. Arsene Wenger dio el equipo por la mañana y yo estaba en él. No lo esperaba para nada.

P. ¿En qué medida Wenger cambió su vida?

R. Absolutamente. Siempre le estaré agradecido. Para un jugador joven, es el mejor entrenador del mundo. Fallas y te pone, vuelves a fallar y te pone, te pitan y te pone. Le da igual. El cree en ti y te pone. A mí con 17 años seguro que había gente incluso en el vestuario que me miraba y debía pensar “este niñato donde va”. El siempre confió en mí.

Intento estar siempre en los sitios en los que me siento querido y soy feliz”

P. ¿Ha cambiado mucho el fútbol inglés en los últimos 10 años?

R. Si, antes era más alocado, había menos control. Ahora los equipos han mejorado mucho el control táctico de los partidos.

P. Juega en el Chelsea, que viene a ser como fichar por el Madrid después de jugar en el Barcelona. ¿Dónde está el cambio?

P. A ver, yo jugué en Highbury. A partir de ahí, todo es diferente, claro. Mi gran suerte en la vida como futbolista son los dos años que jugué en aquel estadio, pero cualquiera que haya jugado en el viejo campo del Arsenal lo entenderá. Fue un regalo. Al pasar al Emirates hubo un cambio brutal, fue un shock, para el aficionado y para nosotros mismos. En dos pases estabas en el área, la afición apretaba, y nos costó un acostumbrarnos, a los jugadores y a la afición. Luego, futbolísticamente, el cambio del Arsenal al Chelsea en lo estrictamente deportivo no ha sido tan enorme. Si llego a cambiar hace tres años, supongo que sí, pero ahora no. El Chelsea ha cambiado, no es el equipo que esperaba, ahora es un equipo que quiere ser protagonista, más pasador, más tocador, queremos la pelota y dominar los partidos. Futbolísticamente es parecido.

P. ¿Qué tienes de inglés?

R. Nada. Soy muy catalán.

P. Me refería al fútbol. Da la sensación de que su juego se interpreta mejor en Inglaterra que en España.

R. Eso es cierto, aquí me siento muy valorado y respetado, más que en España, pero es normal. Estuve ocho años en el Arsenal y ahora he vuelto y me está saliendo un buen año. En el Barcelona no me fue todo lo bien que yo hubiera deseado, pero yo estoy orgulloso de lo que hice. Gané títulos pero me faltó reconocimiento, fuerza en lo individual. Pero estoy muy contento de mi paso por el Barça, mucho... Que hubiera cambiado algo, puede, pero estoy muy satisfecho y orgulloso, de verdad.

P. ¿Necesita que le reconozcan como el mejor?

R. No, me da igual. Yo sé que soy un buen jugador, cuando lo hago bien y cuando no estoy bien. Con eso me basta.

P. ¿Qué le ha dado el Chelsea?

R. Seguridad. Me estoy reencontrando a mí mismo en términos puramente futbolísticos, claro. Me siento importante, no te diré que el capitán general pero casi. Es solo por cómo juego, más atrás, y eso hace que me sienta mucho más partícipe del partido. Toco 90 o 100 veces el balón por partido y eso lo echaba de menos. En el Barcelona era diferente, jugaba más adelante, los centrales sacan la pelota y mi función era distinta. Aquí la bajas a buscar, allí es más posicional, esperas la pelota, aquí busco el sitio con más libertad. Me siento más participe del juego y eso me permite disfrutar más durante los partidos.

El Chelsea me ha dado seguridad; no es que sea el capitán general, pero me siento importante”

P. Ha trabajado con Wenger, Guardiola y ahora con Mourinho. ¿Está condenado a ser entrenador?

R. Estoy aprendiendo de los mejores y es una gran suerte. Te dejas a Del Bosque. Lo mejor de lo mejor. La verdad es que acumulo conocimientos que guardaré para siempre. No sé qué pasará pero tengo la sensación de que nunca podré estar fuera del fútbol. Y creo que tengo la personalidad para ser entrenador pero ya se verá. Si en algo me veo es en eso, en el banquillo, en el día a día. Soy de aquellos que cuidan el detalle, de meter broncas, de ganar… De secretario técnico me aburriría. Sí, creo que terminaré siendo entrenador,

P. ¿Guardiola y Mourinho son muy diferentes?

R. Pues no creas, a mí me parece que tienen algo importante que les une: son ganadores. Los dos odian perder, eso les une. Son más parecidos de lo que mucha gente se cree. Claro, yo puedo hablar del entrenador que tengo y ahora Mourinho nos pide que juguemos atractivo. Este equipo no es de esperar, es de atacar y cuidar el balón. Yo puedo habar por mí. Los dos son ganadores, y les gusta jugar un fútbol atractivo aunque no trabajen exactamente igual, trabajan de manera diferente,

P. ¿Se imaginó un día trabajando con Mourinho?

R. Hace tres años no, pero al final la vida da muchas vueltas y más en el fútbol. Con Mou tuvimos una rivalidad muy fuerte, íbamos contra él, pero yo nunca le odié ni nada parecido. También tuve muchos piques con Terry y al final son personas. Y me las tuve finas. Yo nunca odié a Mou. Ni a Mou ni a nadie. El Chelsea era el equipo al que más quería ganar, igual que cuando jugaba en el Barcelona quería ganar al Madrid, pero solo eso. A mí no me mueve el odio.

Con Mou tuvimos una rivalidad muy fuerte, íbamos contra él, pero yo nunca le odié ni nada parecido"

P. ¿Qué le dijo Terry al recibirle en Stamford Bridge?

R. Que estaba contento de verme allí y que cualquier cosa que necesitara contara con él. Poco a poco con la confianza han llegado algunas bromas, claro, y alguna batallita les hemos contado a los más jóvenes. La verdad es que nos las teníamos con él y con Lampard sobre todo.

P. ¿Batallitas a los 27?

R. Hombre, a lo tonto a lo tonto van ya 11 años desde mi debut. Y el equipo es muy joven así que...  Me noto con galones y experiencia. Piensa que somos muy jóvenes: Oscar, Hazard, William, Azpilicueta. Courtois… Estamos Terry, Ivanovic, Cahill y yo que pasamos de los 26.

P. ¿Su gran obsesión, llegado este punto de su carrera, es ganar la Champions?

R. No, obsesión no, pero me gustaría ganar una al menos. [Se levanta y toca la puerta, de madera] La verdad es que con el Chelsea espero ganarlo todo, pero no quiero que se convierta la Champions en una obsesión.

Cada vez soy más supersticioso. Por el número cuatro. Siempre salgo el cuarto al campo”

P. Usted jugó ya una final contra el Barcelona. ¿Se imagina una segunda?

R. ¡No! ¡Para nada!. Hombre, si hemos de llegar y jugar contra el Barcelona, pues mira, que sea el Barça, pero si me das a escoger, no me gustaría en absoluto.

P. ¿Qué echa de menos del Barcelona?

R. Los amigos, las personas sobre todo.

P. ¿Por eso trata de convencer a Messi de que fiche por el Chelsea?

R. No sé quién dice estas tonterías. Ya me dirás tú quien soy yo para convencer a Messi

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Cesc, en el centro, en un partido con el Barça, en 2012. AP

P. Conoce a Messi desde los 14 años, ¿Manda mucho?

P. Lo que se merece, ni más ni menos. Y tampoco se trata de mandar, es solo la importancia que tiene. El Barcelona que ha asombrado al mundo en los últimos ocho años es gracias a Messi. Sin él hubiera sido un gran equipo, pero no hubiera sido uno de los mejores de la historia. Como Messi no hay nadie. Todos los equipos, en mayor o menor medida, tienen un Messi que marca la diferencia.

P. ¿Quién es el Messi del Chelsea?

R. Hazard, impresionante. Físicamente son incluso parecidos, de tronco inferior muy fuerte, no los tiras. Es honesto, no va al suelo, quiere siempre jugar, no vacila ni se adorna. Tiene calidad para llegar muy lejos, pero debe ser más ambicioso de cara a gol.

P. ¿Qué le parece el nuevo Barça?

R. La verdad es que no lo he visto mucho. Le vi el día del Atlético y me gustó. Para mí es un candidato a ganar la Liga y la Champions, como siempre.

P. Lleva 94 partidos en la selección y aún se duda de su compromiso, ¿por qué?

R. ¿Quién duda? Me parece que a los 27 años 94 partidos son una pasada y demuestran mi compromiso, pero son pocos porque podría llevar 130 fácil ya que me he quedado muchos sin jugar, en el banquillo y he sufrido lesiones,

¿Quién duda? Me parece que a los 27 años 94 partidos son una pasada y demuestran mi compromiso"

P. Y los que se ha borrado, claro.

R. Sí, ya les gustaría a muchos.

P. ¿Con Ramos ya lo tiene todo aclarado?

R. Absolutamente. Un malentendido, sin más.

P. ¿Es cierto que es usted tremendamente supersticioso?

R. Bueno, cada vez más, sí. En el fondo son tonterías. Básicamente por el número 4. Siempre salgo el cuarto al campo, a calentar y antes del partido. El 4 es mi número. Siempre que ha habido algo positivo, el 4 siempre está involucrado. Por eso lo llevo tatuado. De hecho, llevo cuatro tatuajes, pero me voy a hacer uno más cuando nazca mi segunda hija.

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